The Objective
El buzón secreto

Campaña de imagen del CNI: «No esperamos medallas»

‘El centro’ se suma a la práctica habitual de sus colegas en países como Estados Unidos, Israel o Francia

Campaña de imagen del CNI: «No esperamos medallas»

Imagen promocional de la serie 'El centro'.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha resuelto seguir los hábitos de muchos de sus colegas occidentales de respaldar activamente sus propios intereses de imagen mediante acuerdos con productoras de cine y televisión. Fue una decisión tomada hace unos años, que está ejecutando la directora Esperanza Casteleiro, con la autorización de la ministra de Defensa, Margarita Robles. 

Sus dos primeros proyectos, hay otros en marcha, son la serie de Movistar El centro y la película de Amazon Zeta, las dos con la misma productora, Fonte Films, de Pablo Isla, expresidente de Inditex. La segunda todavía no ha sido estrenada y la primera lleva un tiempo y ya la he visto, y vaya por delante que me ha gustado.

Antes, dejadme que destaque algo. En Estados Unidos hay una costumbre, desde hace muchos años: las películas de esta temática cuentan en algunos casos con financiación o ayuda de los estamentos de la Administración. Cualquier película de guerra rodada en Hollywood que quiera tener una ambientación realista, con material verdadero, incluidos aviones de combate, puede llegar a un acuerdo con el Pentágono, en el que tendrá que pagar por la cesión cantidades elevadas, pero muy asumibles dentro de grandes presupuestos.

Eso sí, a cambio, tienen que entregar el guion para su supervisión y ver si encaja en la imagen que a los militares les interesa ofrecer. Obviamente, si en la peli los militares quedan mal, o no como a ellos les gustaría, olvídate de cualquier tipo de colaboración.

La CIA y las torturas… con consecuencias positivas

Lo mismo ocurre con la CIA. «La Compañía», como la llaman, ayuda en el rodaje de una película o serie, si en los temas cruciales el tratamiento es el adecuado. Cuentan que en Zero Dark Thirty, la historia que sobre la caza de Bin Laden, hubo un acuerdo en el que esa ayuda se prestaría si quedaba claro que los interrogatorios salvajes de la CIA contra prisioneros eran útiles para poder encontrar y asesinar al terrorista más buscado.

Ahora estoy viendo la serie israelí Teherán en Apple TV y también me está gustando mucho como producto televisivo. La idea es estupenda y la trama poco conocida en España: la guerra entre espías de Irán e Israel. Lo que se ve detrás de cada capítulo es una perfecta acción de imagen del Mossad. La prueba patente es que la tercera temporada se estrenó en Israel hace tiempo, pero a causa de su guerra contra el pueblo palestino, se ha retrasado su estreno en el resto del mundo.

Diferencias entre series apoyadas por servicios secretos

Teherán, como la francesa Oficina de infiltrados, como la estadounidense Homeland, por poner tres ejemplos, gozan de cualidades importantes de las que carece la única que hemos visto con el apoyo del CNI: aceptan que se hable de sus fallos y disimulan mucho más a la hora de contar lo buenos que son en su trabajo (que los españoles lo son, llevo más de 30 años diciéndolo).

En Teherán, la protagonista es una agente del Mossad lista, guapa, preparada, tozuda, dispuesta a jugársela en cada momento. Pero, y esto es importante, comete errores, a veces graves, guiada por sus sentimientos hacia un novio o un familiar. Vamos, es un ser normal.

En la serie El centro, quizás por ser la primera en la que colabora el CNI, quizás porque el agente responsable quería poder vender a sus jefes la bondad de la colaboración, el hecho es que se nota demasiado el ansia por cambiar su imagen y vender a la opinión pública su abnegado trabajo.

Que las cámaras hayan grabado desde dentro de la sede central, en la Cuesta de las Perdices de Madrid, y los productores hayan podido visitar sus instalaciones, es un éxito para la productora. Donde se ve la pluma, o los intereses del CNI, es en algunos detalles de los guiones: «Es importante lo que hacemos, aunque nadie lo vaya a saber nunca» o «Tampoco esperamos una medalla» o «Si consigues evitarlo nadie se va a enterar». O la frase, dicha dos veces por la misma delegada de la CIA en España: «Siempre me ha sorprendido el resultado que sacan con los medios que tienen».

Alguna vez alguien explicará que la esencia de estos mensajes críticos, que también defienden servicios de inteligencia de otros países, no es cierta, que es una manipulación interesada. Quizás lo haga yo la semana que viene.

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