El Gobierno ha destinado 500 millones desde 2021 para cooperación en Egipto
Después de cada visita de Sánchez a un país en desarrollo, surgen innumerables subvenciones con ese mismo destino

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Egipto, Abdelfatah al-Sisi. | EP
El 13 de octubre de 2025, el presidente del Gobierno viajó a Egipto para asistir a la firma del acuerdo de paz de la guerra de Gaza. Pedro Sánchez, como actor autoerigido en la construcción de la paz en Gaza, aunque irrelevante en la consecución de la misma, viajó para la foto y para algo más…
Hasta ahí todo normal, en cuanto a los habituales patrones de comportamiento del presidente. Algo que me llama poderosamente la atención y que he detectado como patrón es que cada vez que algún miembro del Gobierno se traslada en viaje oficial a algún lugar del mundo, inmediatamente comienzan a destinarse subvenciones dinerarias sin contraprestación a entidades públicas y privadas de los países visitados, y casi siempre la excusa es la cooperación internacional para el desarrollo.
De aquella visita a Egipto nacieron multitud de esas partidas a las que me refiero y que son objeto de este escrito. Les hablo de tres partidas otorgadas el 13 y el 14 de noviembre de 2025, justo un mes después de la visita de Sánchez a Egipto. Estas son las tres subvenciones dinerarias sin contraprestación localizadas tras la visita. La entidad que las envía es la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, vean:
–13 de noviembre de 2025. Subvención dineraria sin contraprestación de 350.000 euros destinada, cito textualmente, a «la innovación digital para mejorar la productividad agrícola y optimizar la gestión de recursos». No llego a saber cómo se mejora la productividad agrícola con innovación digital, pero bueno, parece que la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) sí.
-14 de noviembre de 2025. Subvención dineraria sin contraprestación de 200.000 euros para la «creación de oportunidades para la inclusión económica de las mujeres en El Cairo histórico a través del patrimonio humano y la economía verde». Es difícil explicar en qué y a quién han ido presuntamente estos 200.000 euros. Pregúntense cómo se usa el patrimonio humano y qué es la economía verde de El Cairo. Sería una buena idea que respondiera el ministro Albares.



-14 de noviembre de 2025. 150.000 euros. Subvención dineraria sin contraprestación otorgada por Aecid a un ente egipcio para «capacitar a trabajadores de la salud comunitaria para la salud reproductiva en Beheira». No creo que sea el único al que se le hayan encendido todas las alarmas al leer «salud reproductiva». Somos conscientes, o deberíamos serlo, de lo que entiende este Ejecutivo por salud reproductiva, y todo nos suena a aborto.
Estas tres partidas se suman a la ingente cantidad de dinero público que ha tenido destino en Egipto con la coartada de la cooperación internacional para el desarrollo. Decenas de subvenciones dinerarias sin contraprestación han sido enviadas a Egipto bajo las más disparatadas excusas. Por ejemplo, en 2024, en menos de diez días más de tres millones de euros fueron enviados por Aecid a Egipto en tres subvenciones dinerarias sin contraprestación. La excusa usada fue «el empoderamiento socioeconómico de las mujeres del alto Egipto con soluciones digitales y ecológicas» (en tres partidas: una de 1,39 millones de euros, otra de 800.000 y una de 930.000). Reflexionen sobre los conceptos: «soluciones digitales y ecológicas».
Es tristemente famoso ya el caso de las partidas millonarias concedidas como créditos reembolsables para la construcción de las líneas uno y dos del metro de El Cairo. Hablamos de cerca de más de 450 millones de euros públicos que el Fondo de Internacionalización de la Empresa ha previsto para la construcción del metro de la capital egipcia. Esos créditos han ido aprobándose periódicamente desde 2021 por el Consejo de Ministros. El hecho de que sea un crédito reembolsable no significa que se devuelva, al menos no he conseguido encontrar constancia de tal devolución, y créanme, lo he buscado. Las condiciones de ese crédito son que la obra o servicio se realice por una empresa española (en este caso ha sido la empresa vasca CAF, con vínculos en el Gobierno vasco) y que las condiciones de financiación sean los intereses ventajosos que la OCDE marca. ¿Soy el único que piensa que se está «dopando» a empresas españolas con dinero público para la realización de obras en el extranjero sin que se devuelva un céntimo de esos fondos? Quizás sea yo solo el malpensado, o tal vez no.
Es evidente que este flujo constante de dinero público con destino Egipto debería ser objeto de investigación. No creo en las casualidades: a menudo se convierten en causalidades cuando uno las escudriña bien.
