Alan Rickman, el villano de la gran pantalla que murió como un héroe

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Alan Rickman, el villano de la gran pantalla que murió como un héroe
Foto: LUCAS JACKSON| Reuters

El 14 de enero falleció Alan Rickman tras una dura batalla contra el cáncer. Tenía 69 años. Hasta los momentos finales estuvo rodeado de su familia y amigos, lo que demostró el enorme carisma que atesoraba. El londinense encarnó en el cine a varios de los villanos más populares del séptimo arte, pero será recordado por ser uno de los actores más admirados de su generación.

Su voz grave, su mirada profunda y su porte imponente convirtieron pronto a Rickman en el villano perfecto. Al poco de llegar a Hollywood le ofrecieron el papel de Hans Gruber, el enemigo de Bruce Willis en La Jungla de Cristal (1988). Sólo tres años después ganó el premio BAFTA por interpretar al malvado sheriff de Nottingham en Robin Hood: Príncipe de los ladrones. Y en 2001 tocó la gloria con su papel del enigmático profesor Severus Snape en la exitosa saga de Harry Potter, cuya última parte se estrenó en 2011.

Sin embargo, su talento cinematográfico se forjó sobre las tablas de un teatro, de las que nunca llegó a bajarse del todo. Estudió artes escénicas en la célebre Royal Academy of Dramatic Arts de Londres y más tarde pulió sus técnicas en la Royal Shakespeare Company. Rickman murió pocos meses antes del estreno de las que son sus últimas películas: Espías desde el cielo, que rodó junto con Helen Mirren, y Alicia a través del espejo, en la que puso voz a la oruga azul del País de las Maravillas de Lewis Carroll.