Arabia Saudí propone un alto el fuego en Yemen tras la escalada de violencia

Política y conflictos

Arabia Saudí propone un alto el fuego en Yemen tras la escalada de violencia
Foto: Khaled Abdullah| Reuters

El Gobierno de Arabia Saudí ha propuesto un alto el fuego en el Yemen en el marco de una iniciativa de Riad para detener la escalada de la violencia y los ataques que en las últimas semanas han lanzado contra territorio saudí los rebeldes chiíes hutíes, que han reaccionado en principio con escepticismo a la oferta. En una rueda de prensa televisada, el ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan bin Abdullah, ha instado a los hutíes a aceptar la propuesta hecha por su país, que encabeza una coalición militar que interviene en la guerra del Yemen desde marzo de 2015 en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente.

Más detalle: el jefe de la diplomacia saudí ha expresado que la iniciativa incluye «un alto el fuego integral vigilado por la ONU», así como «el inicio de consultas entre las partes yemeníes para solucionar la crisis bajo los auspicios de Naciones Unidas».

También ha contemplado «la reapertura del aeropuerto internacional de Saná para vuelos directos locales e internacionales», que están suspendidos desde hace años debido a la prohibición de la coalición árabe, que controla el espacio aéreo del Yemen y sólo permite la llegada a la capital de contados vuelos humanitarios. Bin Farhan ha destacado que Riad ha coordinado la iniciativa con el Gobierno del presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, los países que integran la coalición árabe, el enviado especial de la ONU para el Yemen y Estados Unidos, y que se ha producido gracias al «rol positivo del sultanato de Omán, bajo los auspicios de la ONU».

Sin embargo, ha advertido de que Arabia Saudí se reserva el derecho de defenderse contra «los ataques de las milicias hutíes apoyadas por Irán contra ciudades e instalaciones vitales», entre ellas, las de la petrolera Aramco, que fue blanco de un ataque la semana pasada. Los hutíes han reaccionado con escepticismo ante la propuesta, aunque sin descartarla explícitamente, y su portavoz, Mohamed Abdelsalam, ha dicho en declaraciones a la televisión hutí Al Masira que se basa en «ideas que ya han sido debatidas durante más de un año y no tiene nada nuevo».

Abdelsalam ha asegurado que la postura de los rebeldes es meramente defensiva y que si parasen «la agresión y el bloqueo» al que son sometidos, detendrían sus acciones militares «de inmediato», pero que «el trueque del asunto humanitario con el asuntos militar y político es inaceptable». Por su parte, el ministerio de Exteriores yemení ha dado la bienvenida en un comunicado a la iniciativa de alto el fuego, a la reapertura del aeropuerto de Saná y al cumplimiento del acuerdo de Estocolmo, sellado entre el Ejecutivo y los rebeldes en diciembre de 2018.

Ese acuerdo buscaba abrir la puerta a uno más amplio de paz en el Yemen pero muchos de sus puntos no han sido aplicados ni respetados, y uno de sus escasos resultados ha sido el intercambio de prisioneros de guerra entre los dos bandos. Asimismo, el Gobierno de Emiratos Árabes Unidos, que apoya a otra de las partes del conflicto, los separatistas del Consejo Transitorio Sureño (ahora aliados con el Gobierno de Rabu), ha celebrado la propuesta, al considerarla como «una oportunidad verdadera para poner fin al sufrimiento del pueblo yemení», en palabras su asesor diplomático presidencial, Anwar Gargash.

El último alto el fuego fue declarado en abril de 2020 por la coalición, de forma unilateral y por un periodo de dos semanas tras el estallido de la pandemia de la COVID-19 en un país donde ya se registra la «peor crisis humanitaria» del planeta, según la ONU. El alto el fuego fue extendido cuatro semanas más, durante el mes sagrado musulmán del Ramadán. Este 25 de marzo se cumplen seis años desde el comienzo de la intervención militar de la alianza árabe en el Yemen a favor del Gobierno de Hadi, que tuvo que huir del país y exiliarse en Riad después de que los rebeldes se hicieran con amplias áreas del norte y el oeste, y con la capital Saná a finales de 2014.