Paco Segarra

Publicitario, escritor y empresario. Crea anuncios y colabora en varios medios.

Publicaciones recientes

El imperio británico. El padre Kolbe. El terror
El imperio británico. El padre Kolbe. El terror

El imperio británico. El padre Kolbe. El terror

No voy a escribir sobre lo de Bruselas porque tendría que escribir también sobre todos los crímenes de la humanidad y sobre todos los terrorismos: el de Colombia, el de Venezuela, el de Cuba, el de Corea del Norte, el de los Estados Unidos de América. Un terrorismo este último de tipo pirata, que empezó con Francis Drake y así ha seguido, hasta hoy, con Churchill y Harry Salomon Truman y el holocausto atómico japonés, o el genocidio de Dresde y Colonia, esas masacres. Viene a ser que lo que comenzó la sanguinaria Isabel I degollando católicos y lo siguieron todos, incluso Gladstone y Disraeli, continúa hoy con los gringos: no es otra cosa el imperio yanqui más que la continuación hortera y cutre del Imperio Británico, aquel que, por lo menos en la metrópoli, conservaba unas formas y unos modales y unas modas y una hipocresía tan bien llevada: el esclavismo, la homosexualidad, el bestialismo o la coprofagia quedaban, of course, fuera de los salones victorianos, mientras Wilde se volvía loco, un poco.

Defensa de las dictaduras
Defensa de las dictaduras

Defensa de las dictaduras

Al opositor ruso Boris Nemtsov se lo cargaron. Fue acribillado a balazos. Su hija dice que Rusia no es un país libre. Tiene razón. La cuestión es : ¿existe algo parecido a un país libre? ¿Ha existido alguna vez? Me temo que no. No hablo ya de los estados modernos, que son un balsámico sinónimo de lo que podríamos llamar «represión organizada», o quizás algo peor. En la democrática Grecia clásica, solo eran considerados seres humanos, y por consiguiente, como dirían Robespierre y Felipe González, «ciudadanos», los hombres libres. Las mujeres y los esclavos no pasaban de la categoría de cosas. No hablemos de la India o de China. No hablemos de las democracias occidentales.

Aznar, Rajoy, Bin Laden y el amigo alemán
Aznar, Rajoy, Bin Laden y el amigo alemán

Aznar, Rajoy, Bin Laden y el amigo alemán

Me recuerda Marco Liotto que Bin Laden fue un notable colaborador de la CIA y que actuó en Afganistán contra los soviéticos. También me recuerda que nunca dejó de trabajar para la CIA: «el problema de trabajar para servicios secretos es que nunca sabes para quién trabajas realmente, ni si puedes dejarlo, ni quién es tu enemigo de verdad». Así que las supuestas revelaciones de una carta de Bin Laden sobre Aznar y el 11M no hacen más que ahondar en la sospecha. Ya saben: «explicatio non petita, accusatio manifesta». Es sintomático que un agente de la CIA se felicite por la «revolución española del 11M», un modelo de manual, como todos saben, de las llamadas «primaveras árabes». No es menos sintomático que, el mismo día, Aznar y Felipe González alerten sobre el peligro de Podemos.

¿Guerra del futuro en Asia?
¿Guerra del futuro en Asia?

¿Guerra del futuro en Asia?

«Han encontrado a quien no deberían haber hallado nunca. No entraba en los planes de nadie. Créame, Manfred Fritz Bajorat estaba en el peor lugar del mundo. En los mares de Asia desaparecen aviones y aparecen marinos momificados. Permita la obviedad: si algo hay en el mar es humedad; si algo hay allí es calor, mucho calor. Y si algo hay que impida la momificación es el calor y la humedad. ¿Qué pasó con Bajorat? Se lo voy a decir: se acercó demasiado a ciertos navíos americanos y a ciertos aviones rusos. Ha sido un «efecto colateral» lamentable de la eficacia de los dispositivos rusos de guerra electrónica. Y ha sido una víctima del arma americana del Fin del Mundo. Se trata de llenar la nación enemiga de momias. Basta con una ciudad o dos, naturalmente. El horror de la muerte no es la destrucción, es la construcción perpetua de su presencia. El holocausto nuclear se olvida porque todo desaparece. Las momias permanecen, no sabría si añadir eternamente: desconozco el alcance en el tiempo de estas nuevas armas. Solo puedo decirle que lo de Bajorat no tenía que haberse descubierto…ahora. No voy a darle más datos porque usted correrá peligro y yo también. Publíquelo si quiere. Ellos saben que estoy enviando este correo desde Italia. Pero no estaré en Italia cuando usted lo reciba. Y tampoco sé si llegaré a tiempo para que usted pueda publicarlo en este diario. Ya sabe lo que les van a hacer. Si no llega a tiempo, destrúyalo y no lo intente en otro medio. No necesito explicarle nada más. Le saluda, Marco Liotto».

Je suis Homs
Je suis Homs

Je suis Homs

No sé cuántos muertos son necesarios para que en Occidente los progres sensibleros y los capitalistas de Wall Street y los burrócratas de Bruselas y los masones y los sionistas monten el numerito de propaganda como hicieron con la operación de falsa bandera de «Charlie Hebdo». En Homs, los salvajes del Estado Islámico y sus aliados americanos, europeos, israelíes, árabes, ingleses y demás han asesinado a 120 personas, incluyendo unas cuantas decenas de niños. Lo de los niños, en un mundo que aborta a millones cada año, lo entiendo: mejor que haya menos niños, menos bocas que alimentar de razas que los racistas ya citados desprecian sin compasión. Vidas baratas, en resumen.

Imitar la vida, más o menos
Imitar la vida, más o menos

Imitar la vida, más o menos

Más bien menos, diría yo. Este avión de Virgin Atlantic que regresa a Heathrow parece un pájaro. No es un pájaro, pero lo parece, más o menos. Más bien menos. El hombre es un imitador, alguien que copia. La copia tiene mala prensa y la originalidad, que no existe, la tiene buena. No hay nada original. Un avión es como un pájaro y un paisaje de Cézanne es como un paisaje. Pero ni el avión tiene vida, ni el cuadro tiene vida: están armados con líneas relativamente bellas, fosilizadas. Un avión es el fósil metálico del pájaro que vuela, con un motor que expulsa vapores infernales.

Esto no es arte
Esto no es arte

Esto no es arte

Y tampoco es un artista el indio Nehaal Gonsalves. Su pintura hiperrealista ya la hacen las cámaras fotográficas. Si la pintura, la literatura o la fotografía se limitan a la perfección técnica muy pronto la harán robots. Todo aquello que requiera un alto grado de especialización acabará robotizándose. Me temo que esto es lo que quieren quienes mandan de verdad en el mundo: que los robots nos sometan.

El sufrimiento infinito de Dios
El sufrimiento infinito de Dios

El sufrimiento infinito de Dios

En el pueblo de Dalori, los demonios de Boko Haram -esos Nazgûl del continente negro- queman vivos a los niños y a las familias y siembran a su paso un terror denso, hediondo y espectral. Hay quien dice que están al servicio de algún adorador supranacional de Mammón, yo no lo sé. Aunque puedo intuir que la barbarie es semejante a la que describe Shusaku Endo en su novela «Silencio», sobre los mártires «kakure kirishitan», los cristianos ocultos tras la derrota de la rebelión de Shimabara, en 1637.

Indigenismo y feminismo
Indigenismo y feminismo

Indigenismo y feminismo

Dijo Chesterton que todo es cristiano: la Revolución Francesa, el anarquismo, el comunismo, el feminismo, el socialismo, la democracia. Lo único que no es cristiano es el cristianismo, que es divino.

Beber como católicos
Beber como católicos

Beber como católicos

Ahora resulta que la posmodernidad va a descubrir los benéficos efectos del alcohol. Y van y descubren que el whisky de centeno puede curar los resfriados. Si la modernidad no hubiera nacido de la mano del puritanismo protestante y su propensión al aburrimiento, nunca hubiese olvidado las virtudes de la bebida. El puritanismo es una herejía fundamentalmente porque es triste. Todas las herejías tienen dos madres, como esos «gaymonios» de hoy: la tristeza y la desesperación. Que los monjes medievales y no tan medievales hayan hecho sabias aportaciones a la producción de bebidas alcohólicas es algo que siempre ha odiado el puritanismo. Que el primer milagro de Jesús fuese convertir el agua en vino -en muchísimo vino-, no molesta tanto al puritano por el hecho sobrenatural, como por el hecho de que se trata de vino. El católico bebe, come, ríe y disfruta de la fiesta tanto como puede porque eso es lo humano. No ahoga penas en alcohol, celebra la vida, como don de Dios, claro. El católico habla de júbilo y no de diversión, esa cosa superficial y estúpida.

MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D