Las claves de la relación del espionaje ruso con los nacionalistas catalanes, según un exespía
Jorge Gómez, exagente del CNI, ahora en la empresa privada, publica el libro ‘Los secretos de la contrainteligencia’

Manifestantes a favor de la independencia. | Europa Press
«La operación comenzaba en 2017, cuando algunos servicios de inteligencia aliados detectaron una actividad inusual en redes sociales procedente de Rusia y Venezuela que viralizaba todo el relato del nacionalismo catalán». Jorge Gómez, 26 años trabajando en el CNI, acaba de publicar el libro Los secretos de la contrainteligencia (La Esfera de los Libros), subtitulado Espionaje, factor humano y tecnología en una lucha secreta dentro y fuera de España. Es uno de los máximos especialistas españoles en contrainteligencia y actualmente dedica una parte importante de su tiempo a formar a expertos en esta importante especialidad en el ámbito privado. En este apasionante libro, habla de algunas de las más destacadas operaciones de los últimos años, aportando datos muy interesantes sobre conflictos como el de Marruecos, Ucrania, Israel o… Cataluña.
Gómez explica que en noviembre de 2017, el Centro de Inteligencia y Situación de la Unión Europea, cuando había pasado apenas un mes del referéndum ilegal celebrado en Cataluña, distribuyó un informe en el que resaltaba las relaciones entre el movimiento independentista y el gobierno ruso. Sumado a otras investigaciones, dejaron claro que había existido una presencia en Cataluña de oficiales de dos servicios secretos de Putin, el FSB y el GRU, de reuniones de políticos independentistas catalanes con políticos rusos «e incluso viajes de representantes del independentismo catalán a Moscú». Esta información, deduzco, no la consiguió el organismo de la Unión Europea por propia iniciativa, sino que fue el CNI español, con la ayuda de otros servicios de inteligencia aliados, los que la obtuvieron. Información que, sin duda, pusieron en conocimiento de las autoridades españolas, que no hicieron nada.
Este gran experto en espionaje público y privado analiza desde su experiencia lo que pasó y saca su primera conclusión: «Desde el punto de vista de la contrainteligencia, lo que probablemente interesaba a Rusia era alentar los disturbios que allí se produjeron«, más que mostrar su interés por la causa secesionista.
Gómez considera que los espías rusos no ejecutaban en Cataluña misiones distintas a las que ya con anterioridad habían llevado a cabo en otros lugares: «Como por ejemplo en el Maidán ucraniano en el año 2014, provocando posteriormente el enfrentamiento de las fuerzas separatistas prorrusas en el Dombás con el ejército ucraniano, o el apoyo a Azerbaiyán en su enfrentamiento con Armenia por el territorio de Nagorno Karabaj, así como el apoyo a los separatistas de Transnistria en su enfrentamiento con el gobierno de Moldavia”.
La utilidad de expulsar a diplomáticos rusos
Dentro de las actividades de los espías rusos en España, es muy importante y novedosa la explicación que ofrece un experto en contrainteligencia como Gómez sobre la expulsión por parte española de 27 diplomáticos rusos en abril de 2022, como represalia por los crímenes de guerra en Bucha y Mariúpol.
Explica que esa lista debía contener a muchos «diplomáticos-espía» y como consecuencia se produjeron efectos beneficiosos: daño a la estructura del espionaje ruso en España, las redes de informadores y agentes se quedan sin los espías que los dirigen, nerviosismo en esos informadores al pensar que pueden quedar al descubierto y obligación de arriesgar para los espías sustitutos cuando se incorporen para poder contactar con esas fuentes que han estado huérfanas.
Gómez explica y valora para qué sirven las expulsiones de golpe de tantos diplomáticos de un país enemigo: «Provoca que se produzcan movimientos anormales por parte de los agentes o redes de informadores, y ese es un caladero en el que la contrainteligencia está preparada para pescar».
Su sentencia sobre esa división del espionaje español, del que formó parte durante tantos años, es que «nuestros servicios cuentan con una de las contrainteligencias más eficaces del mundo».