Efemérides para 2026 (I)
Este año viene cargado de centenarios, especialmente de natalicios de grandes personajes

La heróica tripulación del hidroavión 'Plus Ultra': Ruiz de Alda, Durán, Franco y Rada.
22 de enero. En los años 20 del siglo XX la aviación era una pasión enloquecida, los aviadores eran héroes, aventureros y suicidas, dispuestos a jugarse alegremente la vida en cada vuelo. La travesía del Atlántico era la hazaña más atractiva, y si los pilotos españoles Ramón Franco, Ruiz de Alda, Durán y el mecánico Rada no fueron los primeros en atravesar el océano, sí que realizaron la travesía más larga, 10.270 kilómetros sobre el Atlántico Norte y Sur, despegando de Palos de Moguer el 22 de enero de 1926 para aterrizar en Buenos Aires el 9 de febrero. Naturalmente, para completar un vuelo de 59 horas y media tuvieron que hacer escalas, porque el hidroavión Plus Ultra, un Dornier de fabricación alemana, ni siquiera tenía cabina, volaban sin poder moverse en asientos abiertos, soportando el frío, el aire y la lluvia.
3 de febrero. Mientras volaba en el Plus Ultra Ramón Franco, el aviador, su hermano Francisco Franco, el militar, también alcanzaba la gloria, pues el 3 de febrero fue ascendido a general con 33 años recién cumplidos, lo que le convertía en el general más joven de Europa. Su carrera militar había sido asombrosa, pues desde teniente todos sus ascensos habían sido por méritos de guerra. Los entorchados de general los ganó en el desembarco de Alhucemas, donde capitaneaba la primera oleada de desembarco (véase Un desembarco de tres estrellas, en Historias de la Historia, THE OBJECTIVE, 14 de septiembre de 2025).

Puede pensarse que un ascenso en el escalafón es un acto administrativo que no merece recordarse como efeméride, pero en este caso tendría una influencia decisiva en la Historia de España. Alcanzar el generalato tan joven le daría al que todavía llamaban «Franquito» —por su poca estatura y voz aflautada— un prestigio enorme, incluso a nivel internacional, pues la República Francesa le otorgó la Legión de Honor. Cuando estalló la Guerra Civil en 1936, Franco se encontraba en un puesto periférico, en Canarias, el organizador del golpe militar era el general Mola, llamado en clave «el Director». En cuanto al jefe reconocido por todos, era un nombre histórico, el general Sanjurjo, exiliado en Portugal. Pero ambos murieron en sendos accidentes aéreos y para elegir un nuevo comandante supremo no había ningún general con carrera militar más brillante que Franco. Puede decirse, por tanto, que aquel 3 de febrero de 1925 fue el prólogo de lo que luego sería el franquismo.
3 de marzo. Un muerto salió de su tumba el 3 de marzo de 1926. Sucedió en Cuenca, en el pueblo de Tres Juncos. El muerto viviente era un pastor llamado José María Grimaldos. Su resurrección desveló el mayor escándalo judicial de la Historia de España. Grimaldos había desaparecido sin dejar rastro en 1910, y su familia acusó directamente de su asesinato a León Sánchez y Gregorio Valero, mayoral y guarda de la finca en la que trabajaba Grimaldos, que habitualmente lo maltrataban.
Un juez nuevo, una campaña orquestada por el cura de Tres Juncos y las torturas de la Guardia Civil arrancaron las confesiones de Sánchez y Valero, a los que condenaron a 30 años de prisión. La resurrección de Grimaldos, que había pasado todos esos años en un pueblo cercano, empujó al suicidio al juez instructor y al cura de Tres Juncos, y el Tribunal Supremo revisó urgentemente la causa declarando nulas las condenas. Los falsos culpables fueron compensados económicamente y les dieron empleos de guarda en el Retiro de Madrid. Los guardias civiles y forenses que habían intervenido en el caso fueron procesados, pero declarados inocentes. Medio siglo después, el escándalo aún coleaba, porque cuando Pilar Miró realizó la película El crimen de Cuenca en 1979, el ministro de Cultura, Ricardo de la Cierva, prohibió su exhibición y Miró fue procesada por injurias a la Guardia Civil.
17 de marzo. En 1926 no todo era España Negra como la del crimen de Cuenca, también había destellos luminosos. El 17 de marzo de hace cien años comenzó a funcionar el primer semáforo de España. Fue en Madrid, en el lugar donde la Gran Vía se bifurca de la Calle de Alcalá, un punto crítico del tráfico de la capital ya en aquella época, que tenían que gestionar cuatro guardias de la porra. Las obras de instalación de aquel pionero de la modernidad tardaron cuatro meses y costaron 23.850 pesetas, que era mucho dinero en aquel tiempo, pero la prensa madrileña lo recibió muy favorablemente con titulares que decían: «FAROS LUMINOSOS – GRAN REGOCIJO POPULAR».
7 de abril. Una loca disparó contra Musssolini en Roma el 7 de abril de 1926, año de atentados para el Duce, pues fue víctima de tres. El primero lo ejecutó Violet Albina Gibson, una cincuentona perteneciente a la aristocracia británica, hija de Lord Ashbourne. Desde joven tuvo graves problemas de salud y mostró inestabilidad emocional, cambiando varias de religión, hasta abrazar el catolicismo, lo que la llevaría a un convento de monjas de Roma. En 1922 fue internada en un manicomio y mostró conductas agresivas. Aparte de la locura, nunca se conoció un móvil para el atentado contra Mussolini, al que disparó con un revólver cuando salía de un congreso de médicos. La bala simplemente rozó la nariz del Duce, que fue curado allí mismo por un asistente al congreso. Violet fue enviada a Inglaterra y pasó el resto de su vida en un asilo psiquiátrico.
11 de septiembre. El siguiente atentado del año, el 11 de septiembre, tuvo, en cambio, una clara motivación política, pues lo realizó un anarquista de 26 años, Gino Lucetti, que arrojó una bomba contra el automóvil del Duce en una plaza de Roma. La bomba rebotó en la carrocería e hirió a ocho transeúntes, pero el Duce salió ileso y proclamando: «¡Las balas pasan, Mussolini se queda!». Lucetti fue condenado a 30 años de prisión, y en 1943 logró escaparse, aunque solamente para morir poco después, víctima anónima de uno de tantos bombardeos que sufrió Italia en la Segunda Guerra Mundial.
25 de septiembre. Otro brote de modernidad y progreso de 1926, el 25 de septiembre de ese año el magnate de la industria norteamericana del automóvil, Henry Ford, anunció la semana laboral de 40 horas y cinco días, algo que la Organización Internacional del Trabajo no se planteó hasta 1935, y que no se estableció en España hasta 1976. Ford era uno de aquellos gigantes de la empresa que convirtieron a Estados Unidos en la primera potencia del mundo en el siglo XX. Adepto ferviente del capitalismo, como es obvio, tenía la visión de que en vez de explotar a los trabajadores hasta el límite era mejor tenerlos contentos y pagarles bien, hasta el punto de que pudiesen comprar los automóviles que ellos mismos fabricaban. Ford fue un apóstol del Estado de bienestar dentro del sistema capitalista, muy criticado por el sector duro de Wall Street, pero convertido en senador demócrata por el presidente Woodrow Wilson.
31 de octubre. Lo de a la tercera va la vencida no funcionaba para Benito Mussolini, que el 31 de octubre de 1926 se salvó de las balas del tercer atentado del año, ocurrido en Bolonia. Fue un caso nunca aclarado, pues el autor, Anteo Zamboni, que solo tenía 15 años, fue inmediatamente atacado por los fascistas presentes que lo mataron de 14 puñaladas y un tiro. Un oficial del ejército, casualmente padre del futuro director de cine Pier Paolo Pasolini, fue quien lo identificó como autor de los disparos, aunque se especula que fueran hechos por otro. Mussolini aprovechó este tercer atentado para suprimir definitivamente las libertades y prohibir los partidos políticos.
3 de diciembre. Hubo en 1926 apariciones de supuestos muertos más importantes que el pastor del crimen de Cuenca, aunque no tan dramáticos, más bien tuvieron carácter grotesco, aunque también estuvieron a punto de cargarle un asesinato a un inocente, al marido de Agatha Christie. La célebre escritora policiaca desapareció de su domicilio el 3 de diciembre de 1926, tras una gran riña con su pareja, que la engañaba con otra mujer. Su automóvil apareció en una localidad cercana a Londres, pero no había rastro de la novelista. Inmediatamente, se montó un circo mediático, dada la popularidad de la supuesta víctima. Los periódicos ofrecían recompensas y el mayor rival de Christie, Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, le entregó unos guantes de la escritora a una médium, para que entrara en contacto con su espíritu. Las autoridades, presionadas por la opinión pública, movilizaron 1.000 policías, 15.000 voluntarios y, por primera vez, aviones para buscar a la desaparecida por la zona donde encontraron el coche. El rastreo fue infructuoso, pero el 14 de diciembre Agatha Christie apareció, registrada bajo el nombre de la amante de su marido, en un hotel-balneario de una ciudad termal del Norte de Inglaterra. Afirmaba no saber qué había hecho en esos 11 días de abducción, aunque la explicación más plausible es que pretendía que acusaran a su esposo de su asesinato, como venganza por su infidelidad.
Casualmente, la muerte real de Agatha Christie por causas naturales, el 12 de enero de 1976, será el primer obituario de grandes personajes que celebraremos en 2026, por cumplirse centenarios o medios centenarios.
