Actualidad de Robert Capa: cercanía y compromiso
THE OBJECTIVE conversa con Isabella Lenzi, curadora de la muestra de la obra del fotógrafo en el Círculo de Bellas Artes

La llegada de miles de inmigrantes de Europa Oriental, Turquía y Túnez, Haifa, Israel, mayo-junio de 1949. | © Capa/International Center of Photography/Magnum Photos
El Círculo de Bellas Artes presenta junto a Sold Out la mayor retrospectiva en España dedicada a Robert Capa, uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX. La muestra reúne más de 250 piezas entre fotografías de época, publicaciones y objetos personales. La exposición va hasta el 25 de enero. THE OBJECTIVE se reúne con Isabella Lenzi, curadora del Círculo de Bellas Artes, para hablar sobre la muestra Robert Capa. Icons. La exposición reúne obras procedentes de la Golda Darty Collection y de los archivos de Magnum Photos. «El público actual puede aprender mucho de Capa, sobre todo la importancia de la empatía, la cercanía y el compromiso, en un mundo saturado de imágenes, pero no siempre de miradas humanas», nos cuenta.
Pregunta- ¿Qué importancia tiene esta retrospectiva dentro del panorama expositivo español dedicado a Robert Capa?
Respuesta– Más allá de ser la mayor retrospectiva realizada hasta la fecha en España, la exposición cuenta con copias de época, algunas de ellas reveladas por el propio Robert Capa, además de la presencia de revistas y otros materiales de prensa impresa en los que fueron publicadas estas y otras imágenes de Capa y Gerda Taro. La muestra incluye también materiales personales del fotógrafo, que permiten conocer más de cerca su historia y trayectoria. Por último, la exposición resulta especialmente pertinente en el contexto actual: 50 años de democracia en España, 90 años del inicio de la Guerra Civil, y un presente marcado por conflictos como la guerra en Ucrania, el genocidio en Gaza, la situación en Sudán y tantos otros territorios atravesados por la violencia bélica. La exposición nos recuerda los efectos de la guerra en la sociedad, en civiles y combatientes, en el patrimonio construido y artístico, y subraya la importancia de recordar para no repetir en el presente y en el futuro los errores del pasado. Se trata, sin duda, de una exposición profundamente antibélica.
P.- ¿Por qué se considera a Robert Capa uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX?
R.– Por la calidad excepcional de sus imágenes, por la cercanía y empatía con las que las captó, por haber registrado momentos clave de la historia del siglo XX, y porque su propia biografía es un reflejo de la historia de aquellos años, y también de la nuestra: un hombre refugiado y exiliado, que cambia su nombre para poder trabajar, pertenecer y seguir adelante. Esta historia no podría ser más actual, en un mundo que sigue marcado por el desplazamiento forzado, el exilio y la violencia política…
P.- ¿Cómo influyó su forma de entender el fotoperiodismo, especialmente su idea de estar «lo bastante cerca» de la acción?
R.- Capa consideraba fundamental estar cerca, vivir la acción y captar no solo el hecho histórico, sino también la emoción del momento decisivo. Para él, la proximidad física y humana era clave para lograr una imagen honesta y potente. Su manera de registrar acontecimientos históricos y contextos sociales en distintas partes del mundo determinó toda una forma de entender el fotoperiodismo, basada en la implicación directa, el riesgo personal y la empatía con quienes estaban siendo fotografiados.
P.- ¿Qué papel desempeñó Gerda Taro en los inicios de la carrera de Capa y por qué su colaboración fue tan relevante?
R.- Gerda Taro y Capa estuvieron juntos en Berlín, en los inicios de su carrera, y más tarde en París, donde ambos deciden cambiar sus nombres, antes de viajar juntos a España con el estallido de la Guerra Civil. Gerda es considerada una de las primeras fotoperiodistas de la historia. Al igual que Capa, estaba interesada en registrar de manera cercana a los sectores más vulnerables de la sociedad y las luchas obreras, y creía firmemente en la necesidad de estar cerca de los acontecimientos históricos, políticos y sociales en su momento más crítico. Gerda fallece tras ser atropellada por un tanque o vehículo militar durante la Guerra Civil española, y muchas de sus imágenes fueron durante décadas, y en algunos casos todavía, atribuidas erróneamente a Capa, lo que hace aún más relevante su recuperación histórica.
«En sus imágenes vemos desde momentos clave de acción hasta las consecuencias de la guerra para la población civil»
P.- ¿Qué conflictos históricos marcaron la trayectoria profesional de Robert Capa y cómo se reflejan en sus fotografías?
R.– En tan solo 20 años Capa registró cinco conflictos bélicos: la Guerra Civil española, donde pierde a su compañera de trabajo y de vida, Gerda Taro; la guerra sino-japonesa; la Segunda Guerra Mundial; el conflicto árabe-israelí poco después de la formación del Estado de Israel; y la Guerra de Indochina, donde fallece tras pisar una mina en Vietnam. En sus imágenes vemos desde momentos clave de acción hasta las consecuencias de la guerra para la población civil: espacios de acogida, hospitales, refugios antiaéreos, despedidas, y ciudades destruidas, así como la reacción social tras los conflictos. Un ejemplo emblemático es la serie de La rapada de Chartres, donde documenta el linchamiento público de mujeres acusadas de haber tenido relaciones con soldados alemanes, mostrando cómo la violencia persiste incluso después del final de la guerra.
P.- ¿Por qué algunas de sus imágenes, como Muerte de un miliciano o las fotos del Desembarco de Normandía, forman parte de la memoria colectiva?
R.– Creo que son casos distintos, pero ambos comparten la cercanía extrema al acontecimiento y la capacidad de captar momentos altamente representativos: en un caso, de la Guerra Civil española; en el otro, de la Segunda Guerra Mundial. Muerte de un miliciano se convirtió en una imagen central no solo por su dramatismo y composición, sino también por la polémica sobre si fue captada en el instante exacto del disparo o si se trató de una puesta en escena. Esa duda ha mantenido viva la imagen y ha abierto debates fundamentales sobre la verdad y la ética del fotoperiodismo. Las imágenes del Desembarco de Normandía se volvieron icónicas tanto por la escasez de registros visuales directos del Día D como por su aspecto borroso e inestable, que intensifica la sensación de caos y drama. Ese efecto fue resultado del movimiento de Capa, que estaba dentro del agua junto a los soldados, y de un accidente durante el revelado que destruyó la mayoría de los negativos. Esa fragilidad técnica terminó convirtiéndose en parte de su fuerza expresiva.
P.- ¿Qué valor tienen las fotografías originales reveladas por el propio Capa frente a las copias posteriores?
R.- Además de la pátina del tiempo, permiten apreciar los formatos originales, ya que las imágenes publicadas en prensa solían ser recortadas o reencuadradas. Además, la parte posterior de las copias revela información clave para reconstruir la historia de cada fotografía: títulos, autorías, fechas, lugares y medios de publicación. Como ocurre con las pinturas, el reverso de las fotografías puede ser una fuente invaluable que permite revisar, matizar e incluso reescribir la historia.
P.- ¿Qué aportan los objetos personales expuestos, como sus cámaras o documentos, al conocimiento del fotógrafo como persona?
R.- Permiten acercarnos a Capa más allá del mito, comprender las herramientas, condiciones materiales y decisiones técnicas con las que trabajó, y conocerlo mejor como persona y como fotoperiodista.
«El color muestra a un Capa atento a los cambios técnicos y estéticos de su tiempo»
P.- ¿Cómo muestra la exposición una faceta de Capa más allá de la fotografía de guerra?
R.– En los llamados «Tiempos de paz», la exposición revela a un Capa menos conocido: fotógrafo de moda, ocio y vida social, alguien que disfrutaba intensamente de la vida. Estas imágenes contrastan con la dureza de la guerra y muestran a un autor capaz de moverse entre registros muy distintos sin perder su mirada directa y humana.
P.- ¿Qué importancia tiene el uso del color en la obra de Capa y qué revela sobre su evolución artística?
R.- El color muestra a un Capa atento a los cambios técnicos y estéticos de su tiempo. Aunque es conocido por su obra en blanco y negro, el color le permite también explorar otros registros, más cotidianos y ligados a la modernidad, y evidencia su voluntad de no quedar fijado únicamente como fotógrafo de guerra, sino como un autor en constante evolución.
P.- ¿De qué manera su muerte y la de Gerda Taro contribuyeron a la construcción del mito en torno a su figura?
R.– La muerte prematura de Gerda Taro y años después, la de Capa en Indochina consolidaron la figura del fotógrafo que vive y muere junto a los conflictos que documenta. Ambas muertes refuerzan el mito del compromiso absoluto, pero también subrayan el alto coste humano del fotoperiodismo.
P.- ¿Por qué la obra de Robert Capa sigue siendo relevante hoy y qué puede aprender el público actual de su mirada y compromiso?
R.– Porque plantea preguntas que siguen vigentes: cómo mirar el sufrimiento ajeno, hasta dónde acercarse y qué responsabilidad implica fotografiar la guerra. Su obra recuerda que el fotoperiodismo no es solo testimonio, sino también toma de posición.
