Paz Juristo: fotografiar el paso del tiempo
La artista presenta del 10 al 16 de febrero la exposición ‘El tiempo captura’ en la Fundación Carlos de Amberes

Paz Juristo. | Fede Delibes
THE OBJECTIVE conversa con Paz Juristo sobre El tiempo captura, su más reciente muestra. La fotógrafa, inmersa en escudriñar desde su obra los avatares de los ciclos vitales, una vez más recurre a la literatura como punto de partida. «Las imágenes de la serie, exploran la relación entre arte y naturaleza, inspirándose en la visión de Shakespeare sobre cómo ambas están intrínsecamente entrelazadas», nos cuenta. La exposición se podrá ver del 10 al 16 de febrero en la Fundación Carlos de Amberes.
PREGUNTA.- En la serie fotográfica, las flores aparecen como flotantes en un espacio oscuro, como un lienzo barroco, el escenario es también bastante teatral…
RESPUESTA.- En su obra, Shakespeare utiliza con frecuencia las flores como símbolos de la fragilidad y la temporalidad de la vida. Las flores no solo adornan los momentos de belleza y celebración, sino también aquellos de duelo y despedida, conectando su efímera belleza con el paso inevitable del tiempo. Me hace especial ilusión hacer la muestra en la Fundación Carlos de Amberes, entre otras cosas porque tienen un Rubens que se pintó in situ, es de las pocas obras que siguen estando en el lugar para el que se pintó, actualmente eso es casi imposible en el mundo del arte.
P.- Ejerció mucho tiempo como abogada, ¿cómo fue la transición a la fotografía?
R.- Es una suerte poderme dedicar a esto viniendo de la abogacía, aunque me especialicé en Propiedad Intelectual, que también me hizo ver el lado creativo del derecho, protegiendo a gente que se dedica a crear. Cuando nació mi hijo mayor, me di cuenta de que no podía más, que no era lo mío, la maternidad me hizo ver la vida de otra manera. Siempre tuve interés por fotografiar, aunque no tenía un background de arte, en el colegio hacía latín y griego y pese a que pude cambiar a arte, no lo hice. Creo que eso también me vino bien porque, como dicen algunos, llegas sin ataduras, ni esquemas predeterminados. Luego hice un máster, donde comprendí que toda obra debía tener un hilo conductor, o un concepto que abarcar y que mi búsqueda siempre tenía que ver con el tiempo. El paso del tiempo me angustiaba, la idea me llegó a obsesionar, quizás también tuvo que ver con el fallecimiento de un hijo, y esa etapa tan dura que viví. Desde mis inicios empecé a fotografiar cosas que estaban destinadas a desaparecer, efímeras.
«Los mapas físicos han terminado siendo objetos decorativos, cuando hasta hace poco eran nuestro medio de ubicación»
P.- Desde entonces, vemos su obra basada en imágenes que lo reflejan, desde series como El tiempo se deshace, Textura del tiempo o Segmentos del tiempo…
R.- Sí, El tiempo se deshace, fue una de las primeras series que hice, fotografiando libros de la biblioteca del Reina Sofía. El resultado tiene que ver con el tiempo y la velocidad, los libros quedan convertidos en líneas de colores por la rapidez de la captura, el objeto pasa a ser algo efímero, prevaleciendo únicamente el título del libro o del autor. Segmentos del tiempo y el tema de los mapas llega por querer explorar también la espacialidad y la manera en la que nos situamos. Los mapas físicos han terminado siendo objetos decorativos o de colección, cuando hasta hace poco eran nuestro medio de ubicación. Me interesó reunir los de ciudades que me resultaban especiales o evocativas, los corté e intercambié, para crear nuevas realidades y luego los imprimí en materiales afines a la naturaleza, como el mármol, la madera o la seda.
P.- El historiador y crítico de arte Francisco Calvo Serraller explica que el significado etimológico de la palabra «libro», procede del sustantivo también latino «liber-libri», el cual originariamente significaba «corteza». Luego hace una analogía con su obra, señalando que evoca el libro como memoria y como corteza en cuanto a la materialidad…
R.- Calvo Serraller fue mi maestro de literatura durante 12 años y creo que toda mi obra se ha nutrido de estas enseñanzas, del mundo de las letras en general. Con libros antiguos trabajé en la serie El tiempo cincela, donde por primera vez mi fotografía pasó a ser tridimensional o escultórica. En la galería Álvaro Alcázar, junto a mi amiga y también fotógrafa Anuca Aísa, hicimos un homenaje a Serraller, en el que elegimos una imagen por cada escritor de cada país que habíamos leído. El ciclo, que duro más de una década, lo hicimos también de manera geográfica leyendo escritores de Francia, Rusia, Japón, Estados Unidos, Centro de Europa, Inglaterra, España y Latinoamérica. Paco decía que la novela empieza a finales del siglo XVIII y se prolonga al XIX y a partir del XX, todo vuelve a estos clásicos, que son los fundacionales.

«Fotografiar la naturaleza es complejo porque es tan bella que no se puede mejorar»
P.- El tiempo captura también es una serie muy nostálgica, evoca al pasado desde su estética, sin embargo, la técnica que ha utilizado es absolutamente contemporánea…
R.- Porque también trata el paso del tiempo, son imágenes de flores que están en distintos periodos, ya sean marchitas o aún en brote. Juego con el claro oscuro para darle tres dimensiones a la fotografía y movimiento, la perspectiva aérea, siento que le da un toque de realismo y contemporaneidad a la imagen. Esta idea del claro oscuro, ya la había trabajado en El tiempo permite, que realicé en Cuba, donde utilicé unas cajas de luz que contrastan con la oscuridad del fondo negro. Siempre utilizo el montaje de la fotografía como parte de la obra y lo cotidiano como medio de expresión. Para la serie, he utilizado las flores que tenía al alcance o que han estado en mi casa en momentos puntales, como las que me mandaron mis amigos cuando me operaron de apendicitis, o de alguna mesa que puse para celebrar algo, todas son de momentos muy cercanos o especiales. Fotografiar la naturaleza es complejo, porque es tan bella que no se puede mejorar. Para el proyecto he tenido la suerte de trabajar con Factum Arte, expertos en mediación digital, trabajan con artistas de la talla de Marina Abramovic, Anish Kapoor, Grayson Perry, entre muchos otros. Ellos fueron quienes me propusieron hacer el montaje en tela, imprimir la imagen en un lienzo, el resultado ha sido impresionante, al igual que la definición de las imágenes.
P.- Otro de sus proyectos es Philocalist, un espacio en Madrid dedicado a la difusión del diseño y las artes…
R.- La idea empezó entre cuatro amigas con las que compartimos mismos intereses, y nos motivaba mucho poder tener un espacio físico, para así mostrarlos o compartirlos. Queríamos traer personas, experiencias e ideas y la verdad es que nos ha ido muy bien. Si bien nos gusta promover el diseño haciendo ventas especiales, ponemos un especial interés en promover encuentros ligados a las humanidades. Ahora tenemos un ciclo de charlas con Miguel Herrero de Jáuregui y Rodríguez de Miñón, sobre Grecia, Fernando Lafuente ha dado conversatorios de cine, o hacemos presentaciones de libros, tenemos una agenda amplia para un público muy variado.