Vinícius se reencuentra con el Bernabéu: Mbappé y Arbeloa piden clemencia
Ahora queda por ver si Chamartín, una vez desahogado, hace ‘tabula rasa’ o se mantiene en sus trece

Vinícius Júnior muestra una expresión de disgusto ante los silbidos que recibió el pasado sábado. | Tomás Garrido (Zuma Press)
El de hoy contra el AS Mónaco no es un partido más en el Santiago Bernabéu. Supone el reencuentro del Real Madrid con su hinchada tan sólo 72 horas después de la mayor pitada que se recuerda en el templo merengue. Con la plantilla madridista aún en shock por la agresiva reprimenda de su masa social cabe preguntarse si la hostilidad con los suyos quedará en un simple aviso o se mantendrá en el tiempo.
Los más preocupados deberían ser Vinícius Júnior y Jude Bellingham, de largo los principales castigados por sus propios aficionados contra el Levante. Valverde, en un segundo escalón, y Huijsen, Camavinga y Mastantuono en el tercero tampoco deben confiarse. Y es que siempre he percibido que la ira del socio merengue tarda en producirse, ya que su umbral de aguante es bastante elevado, pero cuando se desata, es temible. Bien lo sabe Vinícius, el principal damnificado de los silbidos.
¿Bajará la hostilidad con Vini?
Calculo haber cubierto unos 400 partidos del Madrid en el Santiago Bernabéu. Pues bien, nunca presencié un nivel de hostilidad mayor contra uno de los suyos como el del sábado sobre Vinícius Júnior. El brasileño fue silbado desde el primer balón que tocó hasta el último. La pitada llegó a alcanzar los 83 decibelios.
Está claro que el Bernabéu quiso mandarle un mensaje a su estrella. Ni está contenta con su nivel futbolístico, ni con su televisado cabreo en el Clásico al ser sustituido, ni con su actitud en el banquillo de Talavera, ni con su nuevo avatar de Brasil desdeñando al Madrid en las redes sociales. Ahora queda por ver si Chamartín, una vez desahogado, hace ‘tabula rasa’ y aquí no ha pasado nada o se mantiene en sus trece.
Si Vini está bien aconsejado debería bajar la cabeza, apretar los dientes, tratar de recuperar su nivel futbolístico y, de ese modo, empezar a callar bocas. Si el socio blanco tira de inteligencia emocional debe comprender que con la reprimenda del sábado fue suficiente y que lo mejor para los intereses del Madrid es recuperar a su estrella en plenitud. Esta segunda opción es la vía claramente elegida por el club y su entrenador Álvaro Arbeloa en un contexto donde no se puede obviar la estancada renovación del carioca.
«Necesita al Bernabéu»
Para ilustrar esa defensa a ultranza de Vini, la entidad de castellana presentó en la previa nada menos que a Kylian Mbappé junto al recién estrenado técnico. Dos pesos pesados con alto impacto entre el madridismo. Mbappé asegura «entender al aficionado», ya que él «también ha pitado y hablado mal de jugadores en el pasado», pero hay algo que no le convence: «lo único que no me gusta es que piten sólo a algunos, tiene que ser a toda la plantilla. No es sólo culpa de Vini, es de todos». Kylian reconoce también que «tienen que proteger mejor a su compañero».
Arbeloa por su parte insiste en esa misma idea clave: «Vinícius necesita al Bernabéu para dar su mejor versión, es muy emocional» a la vez que asevera que «si quiere tener opciones de ganar títulos tiene que ser con el mejor Vinícius». Por último, demuestra conocer a su público a la perfección: «Este estadio es justo. Nos toca a nosotros cambiar pitos por aplausos». Primera oportunidad, mañana contra los franceses.
Mal precedente
En medio de este convulso escenario aparece el Mónaco de Pocogloni. Un equipo en horas bajas, 9º clasificado en la Ligue 1, que viene de perder en casa por 1-3 contra el Lorient y cuya figura rutilante es el exculé Ansu Fati. Cierto es también que los monegascos tienen opciones de pasar a la ronda eliminatoria de la Champions League, ya que se encuentran en posiciones de play-off (19º) y que, además, guardan un excelente recuerdo de su único precedente contra el Real Madrid en la máxima competición europea.
Fue en la temporada 03-04, la del batacazo de ‘Los Galácticos’. El Madrid de Queiroz se las prometía muy felices tras vencer por 4-2 en el partido de ida, pero se avecinaba desastre para la vuelta en el Luis II. Tras adelantarse con gol de Raúl, Morientes consumó su venganza volviendo a vacunar a sus antiguos compañeros.
El Mónaco estaba en semifinales (perdería posteriormente la final con el Porto FC de Mourinho) y el Madrid recibía otro duro golpe en el mentón y su segundo clavo en el ataúd. Tres semanas antes había perdido la final de la Copa del Rey contra el Zaragoza y, ahora, estaba también fuera de la Champions.
Aquel final de la temporada fue una pesadilla y eso es precisamente lo que ahora quiere evitar el Real Madrid. Ganar al Mónaco sería certificar virtualmente el pase directo a los octavos de final de la Champions, ahorrándote dos partidos de repesca. Si esto se consigue, firmando de paso la paz con Vinícius, quizá el Madrid pueda soñar con enderezar la temporada.
