Marruecos ingresa 1.500 millones por la Copa África y reta a las sedes españolas del Mundial
El éxito organizativo del país norteafricano añade presión al calendario y la planificación de las sedes en España

Aficionados senegaleses celebran durante la final de la Copa Africana de Naciones. | Ulrik Pedersen (Zuma Press)
Marruecos ha cerrado la Copa Africana de Naciones con cifras que no han pasado inadvertidas en el entorno del Mundial de 2030, que el país norteafricano organizará junto a España y Portugal. El balance oficial habla de más de 1.500 millones de euros en ingresos directos, un despliegue logístico sin incidencias reseñables y un nivel de ejecución de infraestructuras que, según el Gobierno marroquí, deja ya preparado cerca del 80% del camino hacia la cita mundialista. Un mensaje que resuena también en Andalucía, donde Sevilla figura como una de las sedes clave del torneo.
El Ejecutivo marroquí ha sacado pecho por la organización del campeonato continental, convertido en una suerte de ensayo general del Mundial. El éxito del torneo se está utilizando internamente —a nivel mediático y político— así como en el exterior como aval para reforzar la posición del país en el reparto de protagonismo de 2030, incluida la batalla aún abierta por la sede de la final.
Cifras récord y relato de éxito
El ministro de Industria y Comercio, Riad Mazour, cifró en más de 1.500 millones de euros los ingresos directos generados por la Copa África, un torneo que atrajo a unos 600.000 visitantes y que contribuyó a un nuevo récord turístico para el país, con 20 millones de viajeros a lo largo del año. Según el Ejecutivo marroquí, el impacto se dejó sentir de forma especial en el transporte, la hostelería y los sectores tradicionales. El músculo mostrado quiere reflejar la capacidad para albergar el elevado turismo que se espera de países terceros en cuatro años.
Mazour llegó a asegurar que la Copa Africana ha permitido a Marruecos dar un «salto de desarrollo equivalente a diez años en solo dos», al acelerar la construcción y modernización de estadios, carreteras, aeropuertos y servicios logísticos. Como ya informó THE OBJECTIVE, algunas infraestructuras son dignas de alta ingeniería y tecnología punta. La inversión total en instalaciones deportivas y servicios asociados supera los 2.300 millones de euros, una apuesta que el Gobierno define como «soberana» y pensada para dejar legado durante décadas.
El ferrocarril como escaparate
Uno de los pilares del discurso marroquí ha sido el funcionamiento del transporte ferroviario. La Oficina Nacional de Ferrocarriles movilizó a más de 250.000 aficionados entre las distintas sedes del torneo mediante un dispositivo especial que puso en circulación el equivalente a unos 1.000 trenes y más de 340.000 plazas adicionales.
El plan permitió alcanzar una ocupación media del 84% y registrar picos diarios de hasta 95.000 pasajeros en trenes expresos y 25.000 en los servicios de alta velocidad Al-Buraq. Se habilitaron paradas excepcionales en estaciones cercanas a los estadios de Rabat y Marrakech, y se desplegó un centro de control operativo las 24 horas con más de 800 trabajadores. Todo ello, subrayan las autoridades, sin incidentes relevantes.
El contraste con los problemas ferroviarios vividos en España en las últimas semanas no pasa inadvertido en el debate público y refuerza el mensaje que Marruecos quiere proyectar de cara a 2030.
Andalucía, ante el espejo
En el lado español, Sevilla aparece como la referencia andaluza más consolidada. El estadio de La Cartuja ha superado ya los 70.000 asientos tras una inversión pública superior a los 20 millones de euros y encara nuevas fases de reforma para adaptarse a los requisitos de la FIFA. Su papel como sede habitual de la selección y como escenario de la final de la Copa del Rey hasta 2028 lo ha convertido en un activo estratégico, con impactos económicos millonarios por evento.
Fuentes del sector recuerdan, no obstante, que el Mundial exige algo más que estadios: coordinación institucional, movilidad, alojamiento y seguridad forman parte del paquete que estará bajo escrutinio internacional. En ese contexto, el relato de eficacia marroquí añade presión a las sedes españolas, también a las que aspiran a entrar en el reparto definitivo.
Louzán, Senegal y la batalla por la final
El pulso se ha intensificado tras las declaraciones del presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, que aseguró que la final del Mundial de 2030 se celebrará en España. Sus palabras provocaron una reacción inmediata en la prensa marroquí, que las interpretó como un intento de imponer un liderazgo organizativo antes de que la FIFA tome una decisión formal.
Louzán justificó su posición aludiendo también a escenas «que perjudican la imagen del fútbol mundial» durante la Copa África, en referencia a la polémica final entre Marruecos y Senegal en Rabat. A pesar de que la Confederación Africana de Fútbol optó por sanciones económicas y evitó castigos deportivos severos, los incidentes —desde problemas de seguridad hasta protestas en el terreno de juego— siguen formando parte del debate.
Para Marruecos, sin embargo, esos episodios no empañan un balance que considera ampliamente positivo. El país confía en que el nuevo estadio Hassan II de Casablanca, previsto para 2028 y con capacidad para 115.000 espectadores, y el éxito organizativo reciente refuercen su candidatura para acoger el partido decisivo del Mundial.
