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Los momentos que detonaron el proyecto de Xabi Alonso con el Real Madrid

El tolosarra disputó 34 partidos como entrenador, pero hubo acciones clave que desencadenaron todo

Los momentos que detonaron el proyecto de Xabi Alonso con el Real Madrid

Xabi Alonso y VInicius durante el derbi frente al Atlético de Madrid. | EP

Un adiós tras 34 partidos. El Real Madrid anunció el pasado lunes la destitución de Xabi Alonso tras perder la final de la Supercopa de España frente al FC Barcelona. Aunque el tolosarra sorprendió a Flick con su planteamiento de cinco defensas, sobre todo en la primera hora donde los culés no encontraban el hueco, al final cayeron derrotados. Lo que también supuso que el ya exentrenador se quedara sin ganar un título con el club.

Un proyecto ilusionante que arrancó en mayo, con el anuncio oficial como entrenador del Real Madrid, y despertó entusiasmo en la afición madridista, impulsado sobre todo por el modelo futbolístico que Alonso había dejado entrever en su etapa anterior en el Leverkusen. No obstante, el conjunto nunca logró consolidarse: los problemas defensivos, la escasa contundencia en ataque y la dificultad para dar un paso al frente en encuentros decisivos fueron minando rápidamente la figura del entrenador.

232 días después, se ha puesto fin a esta andadura tras estar a cuatro puntos del Barça en LALIGA, en octavos de la Copa del Rey, dentro del top-8 en la Champions League a falta de dos jornadas, eliminados en semifinales por el PSG en el Mundial de Clubes y derrotados en la final de la Supercopa de España. Ahora, su amigo y excompañero Álvaro Arbeloa toma las riendas.

Los momentos claves

Ante esta destitución, hay que analizar los 34 partidos de Xabi Alonso en el Real Madrid: 24 victorias, cuatro empates (Al Hilal, Rayo, Elche, Girona) y seis derrotas (PSG, Liverpool, Atlético, Celta, City y Barça). Como todo proyecto, es normal que se empiece con dudas, pero para eso estaba la pretemporada que en este caso era un trofeo, el Mundial de Clubes. En este caso, los pupilos de Xabi alcanzaron las semifinales donde cayeron eliminados por el PSG, el actual campeón de la Champions League.

Ya olvidado ese trámite, el tolosarra se podía centrar en el estreno del campeonato liguero y en la Champions League, donde arrancaron de una gran manera con siete victorias en los siete partidos (seis de liga y uno en la competición europea) aunque las sensaciones en el campo y en la grada sobre el equipo eran extrañas.

La primera prueba de fuego llegó en el primer derbi frente al Atlético de Madrid en el Metropolitano, donde el equipo de Xabi cayó derrotado (5-2) estrepitosamente. Aunque luego los jugadores se recuperaron con cinco victorias seguidas, una de ellas el Clásico (2-1), en esa victoria sucedió un punto de inflexión en el vestuario, sobre todo con la relación entre Xabi y Vinicius. Corría el minuto 72 en el Santiago Bernabéu, cuando Alonso decidió quitar al brasileño, que con gestos, muy enfadado y sin entender nada terminó de explotar: «¿Yo? ¿Yo? ¿Yo? A tomar por culo».

El Clásico fue un punto de inflexión. Después de ese choque, el Real Madrid ganó al Valencia en el último partido en su feudo durante todo el mes de noviembre, en el cual, los de Xabi ganaron dos partidos, empataron cuatro y perdieron uno. Una derrota frente al Liverpool que dolió por las sensaciones, donde Courtois salvó al equipo de una goleada en Anfield, donde el Rayo, Elche y Girona (donde Vini no entendió los cambios) te empatan en la LALIGA, echando a perder la ventaja que consiguieron contra el Barça, en un mal momento. Y donde solo pudieron ganar al Valencia, de goleada, y al Olympiacos sufriendo.

Empezó diciembre y alrededor de Xabi ya rondaba la pregunta que ronda a muchos entrenadores: ¿se comerá el turrón? La victoria frente al Athletic parecía indicar que sí, en un choque que fue de los mejores de la temporada, pero luego encadenó dos derrotas seguidas en el Bernabéu: frente al Celta de Vigo y Manchester City. Con el míster contra las cuerdas, con malas sensaciones dentro del campo, Xabi pudo cerrar el 2025 con tres victorias: Alavés, Talavera y Sevilla. Aunque con los dos últimos rivales, sobre todo contra en el partido de la Copa del Rey, el equipo dejó una sensación de desconexión total, que casi le cuesta el billete en la siguiente fase y con una buena pitada, en varios momentos, en el choque contra el equipo andaluz.

2026 y un nuevo inicio con un reto nada más empezar: la Supercopa de España. Antes de este trofeo, los de Xabi ganaron con claridad al Real Betis con una manita, pero en victoria en la semifinal contra el Atlético de Madrid volvieron a sufrir, sobre todo en la defensa y con la dificultad de crear juego. Aunque esta destitución llega justo después de la final frente al Barcelona, donde le costó entrar al partido por el plan de Xabi, donde su defensa de cinco le plantó cara a los de Flick, pero al final terminó por caer.

Misma situación que Flick

Ante esta situación también se encontró Joan Laporta con Hansi Flick en 2024, pero en este caso el presidente del FC Barcelona apostó por el alemán. Flick repite estadística con Xabi: en sus primeros 34 partidos, el entrenador consiguió 24 victorias, cuatro empates (Celta, Betis, Getafe, Atalanta) y seis derrotas (Mónaco, Osasuna, Real Sociedad, Las Palmas, Leganés, Atlético). En la temporada pasada, Flick llegó a las semifinales de la Champions y ganó LALIGA, Supercopa de España y Copa del Rey.

El nuevo sistema de Arbeloa

Ahora, el Real Madrid comienza una nueva época con Arbeloa que arranca este miércoles en Albacete en los octavos de la Copa del Rey. El salmantino ha dirigido 23 partidos al Castilla (filial) y lo ha dejado en cuarta posición del grupo 1 de Primera Federación con 31 puntos, uno por encima del Zamora, marcando los puestos de promoción de ascenso a segunda división. Sus pupilos han ganado 10 partidos, perdido ocho y empatado uno en la competición doméstica, mientras que en la Premier League International sub-21 logró dos victorias y dos empates. 

Con Arbeloa al mando, el Castilla se ha asentado habitualmente en un 4-4-2, aunque con matices: el segundo delantero suele retrasar su posición para actuar casi como mediapunta y conectar por dentro con el atacante principal. El técnico apuesta siempre por tener un hombre fijo en punta. Primero fue Rachad Fettal y más adelante Loren Zúñiga. Su propuesta pasa por una presión intensa tras pérdida y por evitar replegar en exceso al equipo. Busca un fútbol dinámico, asociativo y ofensivo, favorecido por el perfil de jugadores de los que dispone.

El entrenador salmantino estructura el centro del campo con una pareja bien definida: un futbolista con capacidad para organizar y otro de perfil más posicional. Además, da mucha importancia a los extremos, a los que exige profundidad y llegada hasta el fondo. Entre los futbolistas con mayor protagonismo durante su etapa destacan César Palacios, Mesonero, Thiago Pitarch, Fran González, Valdepeñas, David Jiménez y Joan Martínez. Conviene no olvidar que Gonzalo García, bajo la dirección de Arbeloa, firmó una etapa histórica en el Juvenil A.

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