Certezas y deberes de Álvaro Arbeloa: de la solidez defensiva al ‘caso Carvajal’
«El entrenador ha sido reclutado para recuperar al vestuario, recortar puntos al Barça y endurecer el mensaje»

Arbeloa, en su primera rueda de prensa. | J.J. Guillén (EFE)
Aún le faltan tres días para cumplir un mes en el cargo, pero la presencia de Arbeloa en el banquillo del Real Madrid ya arroja unas cuantas certezas. La primera es que existe una legión de críticos que le estaban esperando con la escopeta cargada en lo alto del risco. Da igual lo que haga. Álvaro les cae mal por su pasado «mourinhista».
La segunda es que Arbeloa ha sido reclutado por el Madrid para enderezar tres cuestiones que a Xabi Alonso se le estaban empezando a ir de las manos: recuperar al vestuario, recortar puntos al Barça y endurecer el mensaje desde la sala de prensa. Labor que, de momento, está satisfaciendo a una zona noble contenta de ver a un Vinicius enchufado, al Barça a un solo punto y al técnico salmantino contundente delante del micro.
La última evidencia es la que ofrecen sus jugadores sobre el verde. Un equipo que aún no ha alcanzado la brillantez, pero que tiene claros dos conceptos: deben ser más directos en ataque y conceder lo mínimo en defensa.
Cerrar la puerta
Todos vemos lo mismo (incluso Arbeloa): a este Real Madrid le falta fútbol en la sala de máquinas, así que el nuevo entrenador ha decidido ser práctico. Cuando toca atacar, es vertical y dinámico. Trata de esperar en bloque medio, recuperar y lanzar a sus jugadores para llegar en pocos toques a la portería rival.
Además, se ha dado cuenta de que, debido a esa falta de creatividad en la medular, lo mejor es echar la verja atrás y conceder lo mínimo para después cazar arriba. Así sucedió recientemente en La Cerámica contra el Villarreal y así ocurrió el pasado domingo frente al Valencia, donde el eterno salvador Courtois no tuvo ni que mancharse los guantes.
De hecho, en los siete partidos que Arbeloa lleva en el cargo, tres han acabado con portería a cero (Levante, Villarreal y Valencia) y dos con un solo gol recibido (Mónaco y Rayo Vallecano). Ahora la gran asignatura pendiente es alcanzar la continuidad y evitar descalabros como los de Albacete y Benfica, con tres y cuatro goles encajados en dos noches para el olvido.
El Madrid y su míster son conscientes de que, si controlan la faceta defensiva, tendrán la mitad del camino recorrido, ya que en ataque cuentan con una auténtica arma de destrucción masiva como Kylian Mbappé, autor de 38 de los 79 goles que llevan los merengues en el curso 25-26. Para ello es fundamental recuperar efectivos y optimizar la parcela física, labor que se ha encomendado a Antonio Pintus.
El hombre milagro
El regreso de Pintus ha sido una decisión del club. Ya estaba tomada antes de la llegada de Arbeloa (para disgusto e incomodidad de Xabi). Tal es así que llegó a estar con el equipo en Arabia en los últimos días del tolosarra como cabeza de banquillo. Su aval es conocido, con cinco Champions League como preparador físico (las cuatro con el Madrid —17, 18, 22 y 24— y la de la Juventus en el 96), y su cometido ya está en marcha.
La semana pasada le vimos con las famosas máscaras de hipoxia (que simulan el trabajo en altura y buscan mejorar la eficiencia respiratoria) y en la presente —libre por completo— debe seguir sumando efectivos para la causa. Con Alaba y Trent ya en dinámica, su objetivo ahora es devolver las mejores condiciones a Rüdiger y Mendy para apuntalar la zaga.
Mención y trabajo aparte merece el caso de Dani Carvajal. Un regreso más lento de lo esperado, que se está enquistando y que, según puede confirmar THE OBJECTIVE, tiene disgustado al capitán madridista.
El «caso Carvajal»
Y es que desde que volviera a entrar en una convocatoria el 4 de enero contra el Betis, Dani Carvajal ha tenido diez oportunidades para ayudar al equipo y solo ha participado en dos ocasiones, ambas como suplente. Catorce minutos contra el Albacete y trece frente al Mónaco son todo su bagaje en este último mes.
Un contexto que tiene preocupado y mosqueado a Carvajal, sobre el cual nos consta que esta semana se hizo pruebas de rodilla junto a Rüdiger que arrojaron buenos resultados. Es más, el futbolista de Leganés se siente recuperado y listo para jugar y no alcanza a comprender por qué cuenta con tan pocas opciones. Un tema espinoso que Arbeloa deberá manejar con soltura en un momento clave del calendario, ya que los próximos cuatro partidos marcarán el devenir de la temporada para el Real Madrid.
La Real Sociedad en casa, la ida del play off en Lisboa, la visita a Osasuna en Pamplona y el regreso de Mourinho al Bernabéu dictarán sentencia sobre las opciones reales de triunfar o morir en La Liga y la Copa de Europa.
