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Fútbol

El Getafe asalta el Bernabéu y el Real Madrid se baja de LaLiga

Martín Satriano anotó un golazo de volea para dar la victoria a los azulenes (0-1)

El Getafe asalta el Bernabéu y el Real Madrid se baja de LaLiga

El delantero del Getafe Martí Satriano celebra el 0-1 conseguido durante el partido de LaLiga de fútbol que Real Madrid y Getafe CF disputan este lunes en el estadio Santiago Bernabéu | Kiko Huesca (EFE)

Golpe a LaLiga. El Real Madrid vio frenadas sus aspiraciones de disputar el liderato ante el Barcelona, que ahora le saca cuatro puntos, después de perder por la mínima (0-1) frente al Getafe. El conjunto blanco evidenció nuevamente sus problemas de juego ante un adversario ordenado, que supo aprovechar cada debilidad del equipo de Álvaro Arbeloa.

Tras encadenar ocho triunfos consecutivos y recuperar la primera plaza, los madridistas han sufrido dos tropiezos seguidos ante rivales que, en teoría, luchan por eludir el descenso. Esta última derrota, además, llegó en un lunes gris para los blancos, faltos de energía e inspiración, recordando el bache que atravesaron tiempo atrás tras imponerse en el Clásico.

Sin claridad en la circulación ni creatividad en los metros finales, y sin la chispa habitual de Vini ni un Gonzalo capaz de hacer olvidar a Mbappé, el equipo de Arbeloa se mostró incapaz de doblegar a un Getafe muy serio. El cuadro azulón castigó la falta de acierto local con un espectacular tanto de Martín Satriano, logrando tres puntos fundamentales en su pelea por la permanencia, casi dos décadas después de su última victoria en el estadio blanco.

Con Thiago Pitarch como novedad en el once, activo y con ganas, aunque sin demasiado brillo, el Real Madrid firmó una primera parte muy pobre y terminó pagándolo en el marcador. Arrancó con cierta intención, pero volvió a caer en una circulación previsible, con excesivos pases laterales y pocas soluciones, confiando casi exclusivamente en las acciones individuales de Vinícius.

El Getafe, fiel al estilo competitivo de José Bordalás, resistió sin sufrir en exceso. Sólido en defensa y bien estructurado, también encontró criterio con balón gracias a Luis Milla y Mauro Arambarri, dos de sus hombres más determinantes. El partido pudo dar un giro tras un grave error de Boselli, que se complicó en la salida y dejó a Vinicius solo ante David Soria. El brasileño parecía listo para definir, pero el guardameta reaccionó con una intervención brillante, sacando el pie abajo para evitar el empate.

A partir de esa ocasión, el impulso ofensivo del Real Madrid fue apagándose. Apenas inquietó con un potente disparo de Güler tras una acción individual, bien resuelto por Soria, y con un centro raso y peligroso de Valverde que nadie logró rematar. Gonzalo, muy vigilado por los tres centrales visitantes, tampoco encontró la manera de marcar diferencias en el área.

El plan de Bordalás

El cuadro azulón, que ya había generado inquietud al contragolpe, fue imponiendo su ritmo en el tramo decisivo de un encuentro cada vez más espeso, cargado de faltas y parones. Un rifirrafe entre Rüdiger y Rico estuvo cerca de costarle caro al central alemán tras un cruce de reproches con su rival, una acción que terminó por enfriar cualquier intento de reacción blanca. Para empeorar el panorama, Satriano conectó una volea espectacular que se convirtió en un gol de bandera, desatando la frustración en la grada, especialmente con un desacertado Alexander-Arnold.

El equipo se marchó al descanso entre silbidos, con la afición reclamando una respuesta inmediata tras el paso por vestuarios. Arbeloa mantuvo inicialmente el mismo once, aunque poco después agitó el banquillo con un triple cambio: Rodrygo, Carvajal y Huijsen saltaron al césped. De ellos, solo la entrada del brasileño parecía destinada a aportar algo de chispa ofensiva, sustituyendo a Thiago, quien, paradójicamente, había sido el único en probar al portero rival.

El Real Madrid intentó acelerar antes de que el tiempo se convirtiera en su mayor enemigo, pero el Getafe manejó la situación con serenidad, sin pasar apuros y aguardando a que la ansiedad hiciera mella en los locales, cada vez más atascados y sin capacidad para intimidar con esa épica que otras veces le había dado resultado.

Las ocasiones más claras llegaron a balón parado: un testarazo de Rüdiger tras un córner que rozó el poste, sin que Huijsen alcanzara a empujarlo, y otro remate de cabeza de Rodrygo tras un buen centro de Mastantuono. Poco más ofreció el conjunto blanco antes de que el cronómetro apretara de verdad.

El último intento fue un disparo lejano de Mastantuono, que acabaría expulsado por protestar al árbitro, bien resuelto por Soria. Ni siquiera sirvió para rescatar un empate en una noche preocupante por las sensaciones que deja el equipo, más aún teniendo en cuenta lo que viene por delante. La megafonía trató de amortiguar una pitada ensordecedora y los gritos dirigidos al palco pidiendo la dimisión de Florentino.

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