La bronca navideña en familia despega cual cohete económico
El 37% de los españoles sufre tensión por el coste de la vida, mientras la riqueza de los milmillonarios aumenta un 21,5 %

Una familia celebrando la Navidad. | Freepik
¿Las Navidades, bien o en familia? El chascarrillo recurrente en estas fechas tan entrañables se postula como indicador macro, meso y microeconómico de enjundia. Según el informe Cigna Healthcare International Health Study, el 28% de los españoles afirma que su vida personal se ve perjudicada por el trabajo, una situación que termina trasladándose de forma directa a la dinámica del hogar y que puede «favorecer la aparición de conflictos, distanciamiento y una menor calidad en las relaciones familiares durante unas fechas, como la Navidad, en las que idealmente, se debería favorecer la unión y el bienestar compartido».
¿Le suena? El 60% de los encuestados afirma valorar su vida familiar de forma positiva, calificándola como excelente o muy buena, una cifra que sitúa a los españoles ocho puntos por encima de la media global (52%). Los expertos de Cigna concluyen que este dato subraya «la importancia del entorno familiar como espacio de apoyo y estabilidad emocional», pero «también explica por qué cualquier desequilibrio externo termina teniendo un impacto tan directo en el bienestar personal».
Y ahí vamos. «La presión económica —dicen— actúa como un factor adicional de desgaste emocional tanto en el entorno laboral como en el familiar». ¿Qué le van a contar? Eso a usted se lo explica con más detalle la cesta del supermercado. Pero esta gente le pone cifras con aspecto más profesional: «Solo un 17% de los españoles se declara satisfecho con su situación financiera personal, frente al 24% a nivel global, una diferencia que refleja la preocupación por la estabilidad laboral y la capacidad de sostener el equilibrio del hogar».
La economía española «va como un cohete» (Pedro Sánchez dixit). Y el 37% de los encuestados por Cigna identifican el coste de la vida como una fuente relevante de tensión, «ya sea por la dificultad para llegar a fin de mes, por los gastos cotidianos necesarios para el mantenimiento familiar o por la responsabilidad asociada al cuidado y atención de los hijos». Curiosa contradicción. Suena a inocentada.
Carmen Obregón lo analizó por aquí con un interesante concepto: el del «trampantojo del crecimiento». Mientras el PIB nacional crece, el PIB por renta per cápita está por debajo del de nuestros socios europeos y la OCDE. La última Coyuntura Económica del Instituto de Estudios Económicos (IEE) se extiende en el asunto con gran despliegue de conceptos. La sabiduría popular, más intensa que extensa, intuye que a lo mejor el reparto del PIB depende de según qué cápitas.
En el Gobierno más de izquierda de la historia de la democracia española, el reparto de la riqueza debería ser la prioridad absoluta. Sin embargo, leemos por aquí que los españoles con más de mil millones de euros han aumentado sus fortunas un 21,5% este año. No lo dice la fachoesfera, sino el banco suizo UBS.
Los suizos saben mucho de ricos. Los ricos saben mucho de bancos. Por eso los bancos han estado tradicionalmente en la diana de la retórica de los partidos «de izquierdas». Y cuanto más grandes y más poderosos, más en el centro de la diana. El chiste sobre el apellido Botín es un clásico en los programas de humor «progresistas». Los Botín mandan en el Santander, cabeza de lo que los especialistas llaman «la gran banca española», que el año pasado ganó 31.768 millones de euros. Un 21% más.
El 21 es el número de moda, parece. De 2025 no hay números completos de momento, pero hasta septiembre ya habían ganado casi 25.500 millones, y van en la línea correcta para superar la psicológica barrera de los 40.000 millones. Enhorabuena a los premiados.
Además de banqueros, los Botín son familia. Las familias millonarias de toda la vida eran otra de las dianas de «la izquierda». Pablo Carrasco, director general de UBS Wealth Management España, dice en el informe de marras que España «sobresale» este año «por el notable aumento de la riqueza multimillonaria y por una mayor concentración de patrimonio familiar».
Pero el enemigo clásico entre los clásicos de las «alternativas de progreso» es el IBEX 35. El selectivo de las grandes empresas españolas. El poder en la sombra… Los émulos del señor Burns de Los Simpsons. El día de Navidad, el índice se fue de vacaciones cerca de sus máximos históricos, bien pasados los 17.000 puntos. Seguro que el dato suavizó alguna bronca familiar esa noche…
Esos datos históricos del IBEX que estamos recuperando, por cierto, se forjaron a principios de siglo. En septiembre de 2007, Zapatero salió en el Telediario diciendo que España jugaba en «la Champions League de la economía mundial». Está grabado. En RTVE: no creo que sea un medio muy sospechoso de pertenecer a la fachosfera hoy en día. ¿Se acuerdan de lo que pasó después? En «El Gris Importa», Miguel Ors Villarejo y Javier Díaz-Giménez explican «qué pasa si España deja de ir como un cohete». Ojo.
El problema no es que los ricos se hagan más ricos. Mejor para ellos. Otra cosa es que la recaudación de Hacienda por rentas del trabajo se dispare un 67% desde 2018 y las infraestructuras de transportes y energías estén como están. ¿Qué pasa con los trenes? ¿Qué pasó con el apagón? O que el español haya sido el único gobierno de la UE que se niega a aprobar una exención en el IVA a los autónomos con menos facturación.
«Con menos facturación». No a Amancio Ortega ni a Ana Patricia Botín.
¿En qué y para qué ha quedado la socialdemocracia? Al liberalismo debería preocuparle, y mucho, la espectacular espantada de su rival (y complemento) natural. Porque la naturaleza no soporta los espacios vacíos. Y lo que está llegando…
