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Economía

La OCDE pacta el impuesto mínimo global con un régimen paralelo para EEUU

El acuerdo busca preservar el impuesto del 15% incorporando excepciones para responder a las reticencias de EEUU

La OCDE pacta el impuesto mínimo global con un régimen paralelo para EEUU

Logo de la OCDE. | Britta Pedersen (dpa)

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha anunciado este lunes que los 147 países y jurisdicciones que colaboran en el Marco Inclusivo de la OCDE/G20 sobre Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios (BEPS) han acordado los elementos clave para la implementación coordinada de un impuesto mínimo global, incluyendo un régimen paralelo que permite abordar las preocupaciones de Estados Unidos al respecto.

El nuevo régimen pactado llega meses después de que el pasado mes de junio las economías del G7 negociaran una exención para las empresas estadounidenses de algunos elementos del acuerdo global diseñado en 2021 para fijar un impuesto mínimo de sociedades, con un tipo efectivo mínimo del 15%, pero del que renegó hace un año Estados Unidos, tras el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump, que amenazó también con imponer «impuestos de venganza» si se llegaba a aplicar a las empresas estadounidenses.

«Tras meses de intensas negociaciones», la OCDE considera que el paquete integral anunciado este lunes representa un importante acuerdo político y técnico que sentará las bases para la estabilidad y la certidumbre en el sistema tributario internacional, preservando los avances logrados hasta la fecha en el marco global del impuesto mínimo y protegiendo la capacidad de todas las jurisdicciones.

En este sentido, la OCDE ha explicado que este paquete incluye cinco componentes clave, incluyendo, en primer lugar, medidas de simplificación para reducir las cargas de cumplimiento para las empresas multinacionales y las autoridades fiscales en el cálculo y la presentación de informes conforme a las normas globales de impuesto mínimo. Asimismo, armoniza aún más el tratamiento de los incentivos fiscales a nivel mundial mediante la introducción de una nueva salvaguardia fiscal específica, mientras que se ofrecen nuevas salvaguardias a las multinacionales cuya matriz se encuentre en una jurisdicción elegible que cumpla con los requisitos mínimos de tributación.

Por otro lado, el paquete incluye un proceso de evaluación basado en la evidencia para garantizar la igualdad de condiciones para todos los miembros del Marco Inclusivo, además de reforzar el objetivo de que los regímenes nacionales cualificados de impuestos mínimos complementarios sigan siendo un mecanismo principal en el marco global de impuesto mínimo para garantizar la protección de las bases imponibles locales, especialmente en los países en desarrollo.

«Este acuerdo del Marco Inclusivo, que incluye a más de 145 países, constituye una decisión histórica en la cooperación fiscal internacional», ha declarado el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, para quien la finalización del paquete de medidas mejora la seguridad fiscal, reduce la complejidad y protege las bases imponibles.

De su lado, el comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, ha destacado que esto representa «un paso positivo» que estabiliza el sistema tributario global, simplifica las normas, garantiza la equidad y mantiene la competitividad de las empresas. El documento publicado por la OCDE señala que, si bien el Marco Inclusivo considera que la adopción de un impuesto mínimo global coordinado debería ser el sistema principal para garantizar una tributación mínima, también reconoce que algunas jurisdicciones podrían ya haber implementado un régimen fiscal que incorpora requisitos de tributación mínima respecto a las rentas nacionales y extranjeras de los grupos multinacionales con sede en dicha jurisdicción.

De tal modo, cuando un grupo multinacional tenga la sede última de su matriz en una jurisdicción con un régimen paralelo cualificado y haya optado por la aplicación de esta salvaguardia, este se aplicará a todas las operaciones nacionales y extranjeras controladas por dicho grupo multinacional. Asimismo, el texto apunta que dicha salvaguarda «estará disponible para los grupos multinacionales en todas las jurisdicciones desde principios de 2027 o principios de 2026 en determinadas circunstancias».

Resuelve preocupaciones de EEUU

El Gobierno de Irlanda, sede en Europa de muchas multinacionales estadounidenses, ha comentado que el paquete cumple con la «Declaración sobre impuestos mínimos globales» del G7 y el posterior Comunicado del G20, que solicitaban que el Marco Inclusivo diseñara una solución que preservara los objetivos del Impuesto Mínimo Global, a la vez que desarrollaba un mecanismo «que permitiera la coexistencia con el sistema tributario estadounidense». «El paquete busca un equilibrio que resuelva las preocupaciones de EEUU con respecto al Impuesto Mínimo Global, preservando al mismo tiempo los objetivos originales», señala Dublín en un comunicado, donde destaca que el acuerdo prevé el compromiso de revisar este sistema paralelo en 2029 para garantizar que se aborda oportunamente cualquier riesgo o problema de competitividad.

«Irlanda se unió al consenso global al acordar un sistema ‘Side-by-Side’ que reconoce la solidez tanto del sistema tributario estadounidense como del impuesto mínimo global, preservando al mismo tiempo los objetivos originales del acuerdo fiscal internacional de la OCDE», ha declarado el ministro de Finanzas de Irlanda, Simon Harris, recordando que dicho paquete se negoció en respuesta a las preocupaciones de Estados Unidos y al mandato derivado del G7 y el G20.

El pasado mes de junio, el Gobierno de EEUU anunció la retirada de la ‘Sección 899’ también conocida como «impuesto de venganza» de su proyecto de legislación presupuestaria, después del acuerdo en el seno del G7 para que la tasa mínima del impuesto de sociedades del 15% para las multinacionales auspiciada por la OCDE no se aplique a las empresas estadounidenses.

En este sentido, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, calculaba que el país logrará preservar así su base imponible, «evitando la pérdida de más de 100.000 millones de dólares (85.325 millones de euros) de los contribuyentes estadounidenses».

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