The Objective
El Gris Importa

¿Estaba Maduro para la caída?

‘El Gris Importa’ hace balance de la operación para capturar al expresidente venezolano

Si pensábamos que 2025 había sido un año movido, 2026 no ha arrancado bajo los mejores auspicios. Nos habría encantado dedicar los primeros minutos de este programa a las manidas felicitaciones, pero Donald Trump no nos da un respiro. Ha lanzado un ataque militar contra Venezuela y ha capturado «en mitad de la noche» a su presidente, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, a los que «ha sacado a rastras de su dormitorio», según fanfarroneaba el propio Trump en la rueda de prensa posterior a la operación.

Es la mayor operación militar de Estados Unidos en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989 y, sobre su génesis, se manejan varias teorías. «Supongo que tras lo de las armas de destrucción masiva nadie se cree que esto es por lo de la droga», me comentaba un amigo en WhatsApp.

Y otro puntualizaba: «Seguirá posiblemente una secuencia similar a la de Afganistán: después del descabezamiento de la dictadura, se intentará colocar a un títere al servicio del Imperio, cuyas empresas, por otra parte, podrán acceder […] al jugoso petróleo del país».

De esta opinión son muchas de las voces que se han levantado contra la operación desde la extrema izquierda y la izquierda no tan extrema. Irene Montero ha denunciado lo que llama «guerras por recursos», vinculando la intervención en Venezuela con un patrón más amplio de intervenciones en América Latina y Oriente Próximo, una posición que la líder de Podemos comparte con los rebeldes hutíes del Yemen.

Finalmente, todos los antedichos han condenado la agresión contra un estado soberano, acusando a Trump de atropellar los más elementales principios del derecho internacional. Izquierda Unida dice que se trata de «un acto de guerra imperialista ilegal, ilegítimo y criminal» y Ione Belarra ha reclamado que España suspenda relaciones con Washington y abandone la OTAN.

¿Qué hay de verdad en todo ello?

Por ir de atrás adelante, estamos, sin duda, ante una vulneración del derecho internacional, aunque me parece un poco hipócrita que lo invoquen los mismos que no han movido ni un dedo cuando las principales organizaciones de derechos humanos llevan años acusando al régimen bolivariano de todo tipo de barbaridades.

Pero tampoco nos engañemos.

Trump no ha intervenido en el nombre de la democracia y la libertad. Se limita a aplicar lo anunciado en su Estrategia Nacional de Seguridad, en la que habla de «un ‘corolario Trump’ a la Doctrina Monroe» consistente en que «Estados Unidos [va a] restablecer su hegemonía en el hemisferio occidental».

Se acabó la no injerencia en los asuntos internos. A partir de ahora, la Casa Blanca va a obligar a todos los países de América a alinear sus intereses con los de Estados Unidos, algo que, desgraciadamente, no tiene nada que ver con la naturaleza democrática o dictatorial de sus Gobiernos. Como dicen que Franklin Delano Roosevelt comentó del déspota nicaragüense Anastasio Somoza: «Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta».

Así que mis más sentidas condolencias a quienes crean que ha llegado una primavera democrática a América.

Y el petróleo, ¿qué tiene que ver el petróleo con todo esto? ¿Cómo es posible, para empezar, que la nación con las mayores reservas de petróleo del mundo sea tan pobre? ¿Qué papel han desempeñado las sanciones? ¿Es culpa suya o es víctima del contubernio capitalista internacional? ¿Y se veía venir? ¿Estaba Maduro para la caída?

De todo ello debaten en este episodio especial de El Gris Importa, grabado desde la Mutualidad Caminos y Navales, el profesor del IESE Javier Díaz-Giménez y el corresponsal económico de THE OBJECTIVE Miguel Ors Villarejo.

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