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Economía

Preocupación en Cataluña por la excesiva concentración de cerdos

La peste porcina reaviva el dilema entre las grandes explotaciones y la protección de los pequeños productores

Preocupación en Cataluña por la excesiva concentración de cerdos

Una granja porcina en una imagen de archivo. | EP

El brote de peste porcina africana que ha afectado recientemente a Cataluña ha dañado las exportaciones y provocado pérdidas significativas en el que es uno de los principales sectores productivos de la región. Con la incógnita pendiente del origen de la crisis -la Generalitat ha alejado la hipótesis de la fuga de una cepa del laboratorio Irta-Cresa aunque ha admitido que es posible que no se llegue a averiguar la causa con total certidumbre- se ha reabierto el debate sobre la creciente concentración de ganado en las granjas de la comunidad, que puede convertirse en un factor de riesgo en caso de determinadas infecciones.

Aunque no deja de plantear riesgos, en parte el gran elevado número de gorrinos por explotación obedece al éxito del sector cárnico: España es el principal productor europeo de carne porcina, y a nivel nacional, Aragón y Cataluña concentran conjuntamente el 65% de la producción, con unas exportaciones que son muy valoradas en países como China y Estados Unidos.

Cataluña ya cuenta con 7,9 millones de cerdos, casi un animal por cada habitante humano, y cerca de duplicar la cifra de hace 30 años. En la última década, la cabaña porcina se ha disparado un 15%, según informa el Diari de Girona, que cita la última Encuesta sobre la Estructura de las Explotaciones Agrícolas de la ACN.

Uno de los datos más sorprendentes no es el de la población total de ganado, sino el hecho de que la media de animales por granja se ha quintuplicado, pasando de 374 cerdos hace 30 años a los 1.901 actuales. Esta proporción ascendente implica que no solo ha crecido la población total, sino que se ha reducido el número de explotaciones ganaderas, un número que refleja la concentración que ha experimentado un sector en el que ocho empresas gestionan un 30% de las instalaciones de la región, unas 5.000 en total.

Aunque esta situación plantea dudas, no existe consenso sobre cuál debe ser el modelo ganadero. Algunos observadores especializados han manifestado que la industrialización de esta actividad no tiene por qué empeorar la calidad ni la seguridad sanitaria, sino que es inevitable en un contexto de globalización para asegurar la viabilidad económica y la competitividad. Sin embargo, también existen críticos con el sistema actual, que reclaman apostar por alternativas que fomenten la supervivencia de los pequeños ganaderos.

Según datos oficiales, en la década de los 80 todavía existían unas 20.000 granjas porcinas en Cataluña, lo que significaría que en este tiempo se han perdido cerca de tres cuartas partes del tejido productivo. Las empresas que han sobrevivido son aquellas que han aplicado economías de escala e incrementado la productividad y la eficiencia. Según datos de la Generalitat de Cataluña, Lérida es la provincia con más ganado porcino (58%), seguida de Barcelona (22%), Gerona (12%) y Tarragona (8%).

Un informe reciente de la entidad ecologista GDT concluyó que la crisis de la peste porcina no debería llevar a rescatar desde el sector público la agroindustria intensiva y reclamaba un cambio de modelo productivo, recordando que en Osona, una de las comarcas catalanas con más concentración de gorrinos, se sacrifican cerca de 40.000 animales al día. Aunque este grupo admite los estragos del brote en el empleo del sector, alerta de los peligros de subvencionar una industria vulnerable, cuya fragilidad intuye que se reduciría con un tejido productivo más diversificado.

En particular, el informe identifica los mataderos de Osona y el Lluçanès como los más insostenibles por su excesivo volumen, con una población combinada de un millón de cabezas de ganado porcino. En 2022, se sacrificaron un total de 23,4 millones de cerdos en el conjunto de Cataluña, un 8% más que en 2017, según datos de la Consejería de Agricultura. La productividad, que va ligada a la concentración, ha presentado asimismo una tendencia ascendente en otros mercados como el conjunto de España, Francia y Países Bajos en las últimas décadas.

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