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Economía

El absentismo se duplica desde 2018 con millón y medio de personas que no van a trabajar

Según el Foro Regulación Inteligente (FRI), el coste total de este fenómeno asciende a 129.000 millones de euros

El absentismo se duplica desde 2018 con millón y medio de personas que no van a trabajar

Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. | Eduardo Parra (EP)

El absentismo es un grave problema para el tejido productivo español, en un momento en el que sufre graves carencias de talento y de mano de obra. Desde 2018 hasta la fecha, se ha duplicado, señalan fuentes populares a THE OBJECTIVE. Así lo subrayan también el último informe del Foro Mundial de Davos y los datos de la consultora Randstad, que en el informe del tercer trimestre de 2025 constata un importante incremento interanual en la tasa de absentismo, tanto en términos generales como en el causado por incapacidad temporal (IT).

El absentismo laboral —destaca este estudio— crece interanualmente tres décimas, hasta el 6,6% en el tercer trimestre de 2025, y afecta ya a 1,48 millones de empleados cada día. Además, según estos datos, el absentismo ha provocado una pérdida de un 6,6% de las horas pactadas, mientras que el absentismo por IT ha supuesto la caída de un 5,2% de las horas pactadas en el periodo de referencia. 

Teniendo en cuenta el número de ocupados según la Encuesta de Población Activa (EPA) y las cifras de absentismo obtenidas, se puede estimar que el número de personas que en promedio cada día se ausentaron de su puesto de trabajo disminuyó un 5,2% respecto al trimestre anterior hasta situarse en 1.477.549. Las personas que se encontraban de baja médica siguen situándose por encima del millón (1.164.129), con una disminución del 4,9% respecto al segundo trimestre de 2025.

En este sentido, señala Randstad Research a TO, la comparativa con los resultados obtenidos hace un año «dibuja un escenario preocupante, al registrar, tanto en el absentismo general como en el de por IT, crecimientos en el número de personas que no acudieron a su puesto de trabajo un día por término medio del 7%, respectivamente».

El sector industria

El informe de absentismo de Randstad muestra que la industria presenta la tasa de absentismo general más alta (7,2%), junto con el sector servicios, que alcanza el 6,6%. Mientras que algunos sectores cuentan con un nivel reducido (diez de ellos con absentismo por debajo del 4,1%), siendo el menor nivel un 3,1%, otros se enfrentan a un grave problema relacionado con este asunto. Los diez sectores con mayor absentismo se sitúan por encima del 9%, siendo el de mayor nivel un 11%.

Dentro del top 10 con menor absentismo nos encontramos los sectores de actividades relacionadas con el empleo (3,1%) y de actividades jurídicas y de contabilidad (3,1%), que ocupan los niveles más bajos. Por el contrario, los más altos corresponden a los sectores de actividades postales y de correos y servicios a edificios y actividades de jardinería, con un 11% cada uno.

En el reparto por comunidades autónomas, en el tercer trimestre de 2025, Murcia, Canarias y Cantabria fueron las comunidades con mayor nivel de absentismo en su medición general (integrando tanto las bajas por IT como el resto de motivos), mientras que los menores niveles se localizaron en Madrid, Baleares y La Rioja. En el caso del absentismo debido a bajas médicas, Canarias, Galicia y Asturias cuentan con los mayores niveles de absentismo por IT y, de nuevo, en Madrid, Baleares y La Rioja se sitúan en los niveles más bajos.

Un coste total que «se eleva a 129.000 millones»

Además del informe de Randstad, THE OBJECTIVE también ha tenido conocimiento del estudio elaborado por Foro Regulación Inteligente (FRI), dirigido por el economista Diego Sánchez de la Cruz, y en cuyo análisis defiende cómo España combina cifras históricas de empleo con un descenso significativo de las horas trabajadas.

Asimismo, el informe advierte de que el debate público suele centrarse únicamente en el coste directo del absentismo —los pagos asumidos por empresas y Seguridad Social durante una incapacidad temporal—, lo que ofrece —sostiene Sánchez de la Cruz— una visión parcial del problema. «Solo esta partida directa ascendió en 2024 a 28.969 millones de euros, equivalentes al 1,82% del PIB, una cifra muy significativa pero insuficiente para dimensionar el impacto completo».

«El coste indirecto, ampliamente omitido en análisis oficiales —añade—, representa la parte más sustancial de la carga económica. Incluye la pérdida de productividad derivada de la ausencia, los retrasos, las reorganizaciones internas, la necesidad de apoyo adicional del personal presente y los costes asociados a la contratación y formación de sustitutos». 

El informe de FRI estima, además, que el coste de oportunidad —la producción no generada, mientras 1,66 millones de trabajadores no acudieron a su puesto por IT— alcanza 130.534 millones en su cálculo máximo. Así que —calcula FRI— «descontar la producción recuperada por los 750.600 empleados con contratos de sustitución, la pérdida neta se amortigua, pero igualmente alcanza datos elevados, hasta situarse en 71.533 millones».

A ello, continúa Diego Sánchez de la Cruz, «se suma el coste de sustitución, que refleja los salarios y costes laborales asociados a los trabajadores que cubren temporalmente las ausencias. Este componente añade 28.166 millones de euros, equivalentes al 1,8% del PIB». Así, la suma de todos los elementos —directos e indirectos— eleva el coste total del absentismo a 128.668,7 millones de euros, lo que representa el 8,1% del PIB español. Se trata de una magnitud comparable al presupuesto nacional de Educación y superior al gasto total anual en inversión pública.

Crece el empleo, pero bajan las horas

El estudio de Sánchez de la Cruz también revela que, pese a que España alcanzó los 22,4 millones de ocupados en 2025, el número de horas trabajadas crece de forma mucho más moderada y genera un desacople inédito entre empleo y productividad. Parte de dicha brecha se explica por la subida del absentismo, un problema cada vez más evidente. 

Desde 2019, «los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo han aumentado un 14%, mientras que las horas trabajadas solo lo han hecho en un 11%. Y una parte importante de esta brecha se explica por el incremento del absentismo laboral; ya que, el porcentaje de ocupados que no trabajaron en la semana de referencia pasó del 5,5% en 2019 al 8,8% en 2025». En este mismo periodo (2019-2025), las ausencias por enfermedad, accidente o incapacidad temporal se han incrementado un 53%, consolidando una tendencia de fondo que preocupa tanto por su dimensión económica como por su persistencia temporal.

Los datos muestran una realidad sostenida en el tiempo. Según el estudio, cada trabajador pasó de ausentarse 80 horas al año en 2019 a 114,6 horas en 2024, mientras que las horas no trabajadas por causas distintas a vacaciones subieron del 4,8% al 6,7%. Es decir, «nueve de cada diez horas perdidas, la causa alegada fue una enfermedad, un accidente o una incapacidad temporal».

En sus conclusiones, el FRI subraya que la evolución del absentismo no responde a variaciones coyunturales, sino a un cambio estructural en el mercado laboral, influido por factores demográficos, productivos y organizativos. Por ello, el informe insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de prevención, mejorar los procesos de reincorporación, revisar los incentivos y fortalecer la cooperación entre empresas, mutuas y Administraciones públicas, con el fin de reducir la presión sobre el tejido productivo y las cuentas públicas.

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