El sector turístico teme que los viajeros pierdan la confianza en el tren después de Adamuz
La tragedia ha coincidido con la celebración de la Feria Internacional del Turismo (Fitur) en IFEMA

Turistas. | Europa Press
Los recientes accidentes ferroviarios registrados en Adamuz (Córdoba), principalmente, y en la red de Rodalies de Cataluña han reabierto el debate sobre la seguridad y fiabilidad del tren en España, especialmente en un momento clave para el sector turístico. Empresarios y operadores advierten de que la sucesión de incidentes puede afectar a la confianza de los pasajeros, con consecuencias directas sobre la movilidad turística y las reservas en determinados destinos.
Unos accidentes que se han producido además a apenas unos días del arranque de Fitur este miércoles. De hecho, la tragedia de Adamuz, tal y como hemos contado en THE OBJECTIVE, ha alterado de forma significativa el arranque de Fitur, la principal feria turística de España y uno de los grandes escaparates internacionales del sector. El suceso ha provocado cancelaciones, reajustes institucionales y un clima de contención que contrasta con el habitual tono optimista con el que el turismo español inaugura el año.
«Además de un Fitur de luto, sobre todo en la parte nacional, preocupa el caos logístico que ha generado con Andalucía, uno de nuestros principales destinos turísticos, sin conexión ferroviaria con la capital», señalan a THE OBJECTIVE fuentes de la patronal CEOE. Estas mismas fuentes indican que aunque aún hay muchas incógnitas que rodean a lo sucedido en el trágico incidente, su mayor preocupación «es el impacto psicológico, inevitable a corto plazo» de este suceso en los usuarios.
Miedo y desconfianza
«Cuando se reanuden con normalidad las comunicaciones con Andalucía, o el resto de vías que están operativas, la preocupación es el impacto en la utilización y la percepción de la gente en el uso del tren», añaden. Unos «efectos psicológicos de desconfianza y de miedo» tras lo sucedido que pueden afectar, según estas mismas fuentes, tanto a la población general como a los turistas que nos visitan.
El accidente de Adamuz, ocurrido en la línea que conecta Madrid con Andalucía, ha provocado la interrupción de uno de los principales ejes ferroviarios del país y ha afectado a miles de viajeros nacionales e internacionales. A este suceso se le ha sumado un nuevo incidente en Rodalies, que ha obligado a suspender el servicio en varios tramos de Cataluña, una de las comunidades con mayor volumen de turismo urbano y de congresos.
Cuando se reanuden las comunicaciones «tendremos que hacer una medición con los flujos que había en Andalucía vía tren y los que hay», añaden estas fuentes. Por ello, en su opinión, hay que trabajar varios aspectos durante los próximos meses. Uno es el psicológico, la percepción de estas noticias sobre la población en general y el turista en particular que visita España. «Es importante, debemos hacer un esfuerzo todos, la Administración, las empresas, los ciudadanos de no transmitir ideas que no se correspondan con la realidad». Por otra parte, «habrá que poner las medidas operativas necesarias para que se dé la seguridad total y absoluta de que eso no se va a volver a repetir, eso pasa por inversión, nuevas infraestructuras y una política 360 de movilidad».
Meses pidiendo mantenimiento
Fuentes del sector turístico consultadas señalan que aunque el impacto inmediato se ha concentrado en cancelaciones puntuales y retrasos, existe preocupación por un posible deterioro de la imagen del tren como medio seguro y fiable, especialmente entre turistas extranjeros, que valoran la alta velocidad como uno de los pilares de la conectividad en España. Tras un verano salpicado por incidencias en la red ferroviaria española, la Alianza para la Excelencia Turística (Exceltur) —el lobby que agrupa a las principales empresas del transporte, el alojamiento y las agencias de viajes— empezó a elevar el tono de sus advertencias.
En su informe de septiembre, la organización alertó de la «superación de la capacidad de respuesta de algunas de las grandes infraestructuras aéreas y ferroviarias» ante el aumento de la movilidad. Un mes después, en el documento de octubre, fue más allá y señaló tanto la «falta de inversión en la mejora de las instalaciones» como una «errónea política de contratación de servicios básicos basada en el ahorro de costes».
La preocupación se intensificó hace apenas una semana. En su informe de perspectivas para 2026, Exceltur reclamó abiertamente «reforzar las inversiones de Adif en el mantenimiento de las vías» para poder absorber el incremento de conexiones y frecuencias y evitar «los continuos retrasos que sufren los viajeros». Un diagnóstico que sitúa el foco en los problemas de fiabilidad del servicio, los retrasos y la repetición de incidencias en la red.
