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Economía

El tope del alquiler condena a los barceloneses a vivir en pisos cada vez más pequeños

Las viviendas reducen su precio, pero también su tamaño. El sector reclama que los datos oficiales son incompletos

El tope del alquiler condena a los barceloneses a vivir en pisos cada vez más pequeños

Vista panorámica de Barcelona en una imagen de archivo.

El tope a los alquileres aplicado en Barcelona basado en la ley de vivienda ha provocado un ligero descenso en la renta media que pagan los inquilinos en esta ciudad, lo que el Gobierno ha celebrado como prueba de que la medida es eficaz. Sin embargo, el precio del metro cuadrado, según los datos del Servicio de Estudios y Documentación de Vivienda de la Generalitat de Cataluña —elaborados a partir de la información disponible en las fianzas que tramita el Instituto Catalán del Suelo (Incasòl)— y de portales inmobiliarios como Idealista, presenta una tendencia de estabilidad o incluso ligeramente alcista en los últimos trimestres, una situación que implica que no solo que se han reducido las mensualidades acordadas en los contratos, sino que por lo general también lo ha hecho el tamaño de los inmuebles arrendados.

Esta circunstancia pone en cuestión el supuesto abaratamiento de los pisos en la ciudad de Barcelona. En un mercado inflacionario, las subidas pueden expresarse tanto a través de un precio superior para el mismo producto como a través de precios estables que ocultan una reducción del bien ofertado, fenómeno conocido como reduflación. Es esto último lo que parece estarse produciendo en la capital catalana, aunque desde el sector inmobiliario exigen a las Administraciones que publiquen datos oficiales más exhaustivos y detallados que permitan entender la situación real del mercado, puesto que el supuesto descenso de las rentas podría deberse simplemente a una mayor rotación en ciertos barrios de la ciudad.

«La media es un dato poco preciso, porque, por ejemplo, si hay menos rotación y la que hay es en la zona alta, los precios harán que la media suba», explica Òscar Gorgues, gerente de la Cámara de la Propiedad Urbana de Barcelona, que añade que «habría que entrar en estudios más a fondo para ver cómo está cambiando el mercado a causa de la regulación», ya que es necesario tener en cuenta tanto la variación de los precios como de la muestra. «¿Hemos alquilado menos pisos caros o más baratos? No nos dan los datos».

«El discurso que hace el Gobierno para justificarse es que hemos conseguido bajar los precios, pero lo que han hecho es que la media por piso sale tanto, pero no es lo mismo un piso de 100 metros o de 50 metros», advierte Iñaki Unsain, personal shopper inmobiliario en la Ciudad Condal. Señala que, teniendo en cuenta la evolución del precio por metro cuadrado, «se alquilan pisos más pequeños a un precio más bajo que antes» y subraya que «las medidas de regulación de precios han sido un error mayúsculo y ellos lo saben, porque es un horror conseguir vivienda».

«Los pisos que se ofertan no se llegan a publicar y la comercialización de alquileres off market es brutal: hoy he colgado un anuncio y ya tengo como 100 solicitudes, así que quitaré el anuncio pasado mañana y haré un casting para seleccionar al que más dinero gane», apunta Unsain a modo de ejemplo. Denuncia que los políticos «se han cargado el mercado» y que la regulación de precios y el reciente control de rentas temporales para estudiantes o extranjeros «provoca que la oferta sea cada vez más baja». «La consecuencia es una drástica disminución de la oferta, porque los inversores que compraban vivienda ya no compran pisos» al percibir una «inseguridad jurídica» que no se da en Madrid o las regiones españolas —la gran mayoría— que no han introducido estas limitaciones.

Gorgues coincide en que «al disminuir la rotación hay menos oferta» y, tras analizar los datos disponibles sobre las altas y bajas de contratos, constata que «la nueva oferta de vivienda ha ido disminuyendo». «En un solo trimestre anterior a la regulación, las altas fueron superiores a las de todo el año siguiente, por lo tanto, no han caído, pero se ha perdido el ritmo».

El representante sectorial recuerda que «se necesita más vivienda» y que «ahora se agravará el problema porque al regular el alquiler de habitaciones, muchas desaparecerán del mercado». «Era una alternativa cutre, pero existía y mucha gente tenía techo gracias a ella, pero las nuevas condiciones difícilmente permitirán el alquiler de habitaciones y dejarás a gente en la calle aunque las habitaciones bajen de precio».

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