The Objective
El Gris Importa

Hacia dónde va el mundo

‘El Gris Importa’ analiza el escenario geopolítico y los cambios que está provocando Donald Trump

Desde la llegada de Donald Trump, estamos asistiendo a hechos insólitos en la historia de Estados Unidos. Tenemos un presidente que se ríe abiertamente de la separación de poderes; que miente como un cosaco y, al mismo tiempo, interpone demandas milmillonarias a quienes lo critican, como la BBC o el Wall Street Journal, y que está aprovechando su paso por la Casa Blanca para enriquecerse obscenamente.

Hay quien incluso especula con que todas las protestas que está provocando su política migratoria forma parte de una estrategia deliberada de calentamiento del orden público cuyo fin último es invocar el estado de excepción, suspender las elecciones y perpetuarse en el poder, que fue más o menos lo que hizo Hitler en Alemania en 1933.

¿Qué está pasando? Hace unos días, en el foro de Davos, el primer ministro canadiense Mark Carney aportaba su explicación. Decía que el orden liberal liderado por Estados Unidos, con mercados abiertos y un multilateralismo canalizado a través de la ONU, la OMC y otros organismos de la segunda posguerra mundial, se había roto. Carney ilustraba su tesis con una metáfora tomada de El poder de los sin poder, un ensayo de Václav Havel, el dramaturgo y primer presidente de la República Checa.

Describía Havel cómo en la Praga de los tiempos soviéticos un verdulero había colocado entre las cebollas y las zanahorias un cartel con el eslogan: «¡Proletarios del mundo entero, uníos!». Se preguntaba a continuación por qué lo hacía y respondía que era la Administración la que entregaba el letrero, junto con las cebollas y las zanahorias, y que todos los verduleros lo ponían porque así tenía que ser.

El sistema se apoyaba en parte en esta aquiescencia mecánica. Naturalmente, había otros factores que lo sostenían, en particular los tanques soviéticos, pero incluso después de que estos desaparecieran la dictadura comunista no se desmoronó. Durante un tiempo, los verduleros siguieron colocando sus carteles, en una especie de autototalitarismo bastante comprensible, porque tenían muy fresco en la memoria lo que ocurría a quienes desafiaban el sistema.

Solo cuando quedó claro que las promesas de libertad de Gorbachov iban en serio, en lo que se llamó la doctrina Sinatra, porque cada país podía seguir su propia vía, como en la canción My way, los carteles fueron desapareciendo.

En ese trance nos encontraríamos ahora los habitantes del planeta, según el primer ministro canadiense. Como los tenderos checos, hemos retirado el cartel que decía: «¡Viva el orden basado en reglas!». Ahora hay que levantar el mundo nuevo. ¿Cómo será? ¿Más pobre, como anticipa Carney, porque la diplomacia de la cañonera y los aranceles reducirán la eficiencia del comercio y porque habrá que gastar más en armas y menos en mantequilla? ¿No hay una alternativa mejor?

De todo ello debaten en este episodio especial de El Gris Importa, grabado desde la Mutualidad Caminos y Navales, el profesor del IESE Javier Díaz-Giménez y el corresponsal económico de THE OBJECTIVE Miguel Ors Villarejo.

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