El goteo de empresas que se van fuera de España toma fuerza en el arranque de año
Se duplica el ritmo de traslados de sedes sociales desde España a otros países con respecto a los últimos meses

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo. | EP
El goteo de empresas que dejan España, no solo no se ha frenado en los últimos meses, sino que ha arrancado con fuerza el nuevo año. Y lo hace en un momento en que la inversión extranjera se ha desplomado por diferentes motivos, como la inseguridad jurídica, la inestabilidad política y la presión fiscal.
Desde finales de noviembre hasta ahora, el ritmo de compañías que ha decidido trasladar su sede social a otro país se ha duplicado con respecto a la evolución que tenía, tal y como ha contado este periódico. Los datos muestran que hasta entonces cada mes se efectuaban entre una y dos fugas al mes, mientras que tanto en diciembre como en enero el número se sitúa entre tres y cuatro, según los datos recabados por THE OBJECTIVE en el Registro Mercantil. Desde que comenzó 2026, el número es de cuatro, por lo que la tendencia es alcista.
En total, en los dos últimos meses, han ejecutado el traslado siete empresas, siguiendo así los pasos de la veintena que lo hicieron en los 12 meses anteriores y la treintena del año y medio posterior a la decisión de Ferrovial de mover su domicilio social a Países Bajos. El caso de la constructora generó un fuerte malestar en el Gobierno, que puso en marcha un aluvión de críticas y presiones para que otras empresas, sobre todo de gran tamaño, no la imitaran. Ello permitió un bloqueo total de las salidas durante un tiempo limitado.
Cuando Ferrovial anunció su marcha, a principios de 2023, el Ejecutivo de Pedro Sánchez tenía montada una campaña contra los grandes empresarios y las compañías privadas en general. Ahora el entorno político es más relajado, pero de vez en cuando, miembros del Gobierno de coalición aprovechan distintos momentos para poner el foco sobre el tejido productivo, anunciando posibles subidas de impuestos para determinados sectores o para los más ricos. Por ejemplo, la vicepresidenta Yolanda Díaz anunció en noviembre que Moncloa preparaba una ‘tasa Trump’, que afectará a las grandes tecnológicas con el fin de que aporten más a Hacienda.
La información recopilada refleja que las últimas fugas de firmas han sido registradas por Orozco Asset Management; Neurafica Science & Marketing; Fondolago Inversiones, Breakwater La Zagaleta, Inversiones 112233, Beposana Servicios y Gestiones y Quinta do Acevo. Todas ellas tienen un tamaño no muy significativo y han saltado a jurisdicciones que tienen un mejor tratamiento fiscal, como Portugal, Andorra, Italia, Panamá o Delaware (Estados Unidos). Se dedican a distintas actividades y algunas son sociedades holding.
Desde Ferrovial, algunos movimientos han sido más relevantes que estos, como el llevado a cabo por Roberto Kriete Ávila, el hombre más rico de El Salvador, que se llevó su patrimonial fuera de nuestras fronteras. El empresario, principal accionista de la aerolínea panamericana Avianca, trasladó World Maintenance Repair and Overhaul a Panamá. Se trata de una firma que constituyó en 2017 para administrar algunas de sus posesiones en el exterior e incluso poder invertir en España.
El ex consejero delegado de la tecnológica Avatel Telecom José Ignacio Aguirre también se llevó el holding con el que controlaba el 25% de la operadora que dirigía, a Luxemburgo después de que la constructora de la familia Del Pino se trasladara para lograr mejoras fiscales.
Aunque la tensión política no está en un punto álgido contra las corporaciones privadas, las últimas fugas ocurren en pleno hundimiento del nuevo capital privado extranjero, que cae un 28%, según los últimos datos, con lo que ha marcado su peor cifra en cuatro años. En los nueve primeros meses de 2025, llegaron a nuestro país 18.896 millones de euros desde otras latitudes.
Los movimientos tienen lugar en un momento de crispación entre formaciones políticas por los casos de corrupción que afectan al Gobierno o al entorno de Pedro Sánchez, y en vísperas de que la industria ferroviaria española se vea castigada en el exterior por las repercusiones del accidente de Adamuz, y eso puede afectar a las exportaciones. Por el momento, Arabia Saudí ya ha paralizado la prórroga del contrato del Ave a La Meca hasta que se aclaren las causas. Todo apunta a la soldadura y a una posible falta de mantenimiento de las vías en nuestro país.
