The Objective
Economía

El aumento de costes lleva a las pymes a frenar en seco las contrataciones y reducir beneficios

Las pequeñas empresas han visto sus márgenes reducidos y tienen cada vez más dificultades para invertir

El aumento de costes lleva a las pymes a frenar en seco las contrataciones y reducir beneficios

Un hombre firmando un contrato.

El aumento generalizado de los costes ha reducido la capacidad de creación de empleo de las pequeñas y medianas empresas españolas, con el consecuente impacto sobre sus beneficios. De hecho, un tercio de ellas ha entrado en pérdidas. Esto las sitúa en una posición de desventaja para captar talento e invertir, al tiempo que el imparable incremento de costes fiscales, laborales, regulatorios, organizativos y de materias primas reduce sobremanera su posibilidad de maniobrar.

En primer lugar, los costes fiscales van aumentando cada año, no solo por la no deflactación de los impuestos —que ante un incremento de precios lleva a recaudar más—, sino por factores como el incremento de las cotizaciones para apuntalar el cada vez más deficitario sistema de pensiones. A esto se suma la mano de obra: la media de salarios en las pymes ha aumentado en los últimos años para poder captar y retener talento, aunque el margen es cada vez más reducido, lo que, junto al récord de absentismo, obliga a las pymes a gastar más en sustituciones y limita su capacidad operativa.

Asimismo, el goteo de nuevas normativas conlleva un esfuerzo notable para que las empresas —especialmente las más pequeñas, aunque las circunstancias varían de sector a sector— se adapten al marco regulatorio. Todo ello se ve agravado por la propia inflación, que ha elevado los gastos en proveedores y para adquirir todo tipo de bienes, condenando a las pymes a ver como la disminución de sus márgenes diezma su capacidad para contratar, pagar salarios más competitivos y conseguir una mayor productividad a través de inversiones en tecnología o mejoras organizativas. No poder hacerlo lastra mucho la competitividad.

«Estamos reduciendo beneficios y el problema es que estamos con un tercio de las pymes en pérdidas», alerta Ángela de Miguel, presidenta de Cepyme, y añade que «los márgenes se están reduciendo» y las empresas han perdido «la capacidad de repercutir este coste en los ciudadanos, que ya perciben cómo el día a día es más caro». Esto lleva a una situación «inasumible» tras «cinco años de incrementos de costes» que «ya no se pueden absorber más».

Culpa de ello a que el marco administrativo es hostil con las microempresas y, en vez de corregirse, «cada día anuncian una nueva complicación, un nuevo trámite, una nueva regulación». Este clima empresarial precario impide formar al personal o invertir en mejoras, algo que «nos perjudica a todos», según la representante empresarial. A las cotizaciones, que representan «casi el 40%» del coste de un puesto para las compañías, «hay que incluir el IRPF, los costes de sustitución y todo eso incrementa lo que una empresa tiene que pagar por un trabajador».

«Con los datos del paro estamos viendo que la situación se está complicando, nos preocupa mucho», advierte la presidenta de esta organización patronal, que recuerda que las pequeñas empresas «son fundamentales para dar vida a los barrios y pueblos», de modo que las políticas públicas adversas conducen «a una situación realmente complicada como sociedad». «O [se cambian] las reglas o vamos a tener un problema grave», insiste, ya que «la pequeña empresa es muy importante para la cohesión social y muchas están cerrando y las que no cierran están en una situación muy complicada».

Y es que «en los pueblos pequeños, en cuanto se va el bar, la tienda, la peluquería o el taller, la gente deja de vivir allí», lo que agrava la despoblación rural. De Miguel detalla que España tiene «25.000 microempresas menos que antes de la pandemia» y otras «más de 400.000 están con pérdidas en un entorno de crecimiento económico». Culpa de ello al hecho de que «se está diseñando un modelo que no permite crear nuevas empresas ni a la microempresa salir adelante».

La carga burocrática es uno de los mayores desafíos, especialmente para el pequeño comercio, y con cerca de «tres normas diarias» se ha convertido en «uno de los problemas más importantes» para «el 70% de las empresas en España», frente a la media del 25% en el conjunto de la Unión Europea. A ello se suma que el crecimiento de los costes de los insumos que, junto con el aumento costes laborales —3,4%, por encima del 2,7% de la inflación—, lleva a las pymes a contratar menos y que «la mayor parte de la contratación se [dé] en la gran empresa».

Fuentes de la patronal catalana apuntan que incluso las grandes compañías han llegado a un escenario en el que «no contratan y todo lo subcontratan» como consecuencia de la «incertidumbre» que suponen los crecientes costes laborales ligados a impuestos y cotizaciones sociales y regulatorios derivados de las normativas de carácter laboral que «afectan a la gestión de la empresa» e «implican necesidades organizativas que recaen sobre la empresa». Añaden que, «si la inflación sube y no se deflactan los tipos, acabas pagando más impuestos», hasta el punto de que se ha aplicado una «subida de impuestos en frío» que «sorprende».

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