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Economía

El teletrabajo retrocede en la empresa privada mientras logra el récord entre los funcionarios

Más de la mitad de los empleados de la Administración General del Estado trabaja a distancia al menos un día por semana

El teletrabajo retrocede en la empresa privada mientras logra el récord entre los funcionarios

Ilustración de Alejandra Svriz

El teletrabajo se ha consolidado como una práctica estructural dentro de la Administración General del Estado (AGE). Los últimos informes que elabora el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública sitúan por encima del 50% la proporción de empleados públicos estatales que trabajan a distancia al menos una vez por semana, frente a menos del 15% entre los asalariados de la empresa privada.

En términos absolutos, el sistema ha alcanzado su máximo histórico, según los datos analizados por THE OBJECTIVE, con más de 90.000 funcionarios desempeñando una parte de su jornada en remoto. El dato confirma que el modelo híbrido forma parte ya del funcionamiento ordinario de la Administración y ha dejado atrás su carácter excepcional.

Mientras tanto, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 14,8% de los asalariados en España teletrabajó durante la semana de referencia —de forma habitual u ocasional—. Este es el porcentaje más bajo desde 2021. Ambas mediciones contabilizan trabajadores que trabajan a distancia al menos uno de los días de la semana, lo que permite una comparación directa. Bajo ese parámetro, la implantación del teletrabajo entre funcionarios estatales triplica ampliamente la media observada entre asalariados.

Administración electrónica y digitalización

Esta diferencia responde en gran medida a la naturaleza de los puestos y al grado de digitalización de las tareas. En la Administración estatal predominan funciones administrativas, técnicas y de gestión que pueden desarrollarse mediante sistemas electrónicos. La extensión del expediente digital, la firma electrónica y las plataformas de gestión remota han permitido trasladar parte del trabajo fuera de la oficina sin alterar la continuidad del servicio público.

En el conjunto de la economía, el escenario es distinto. El dato del INE incluye a trabajadores de todas las ramas productivas, desde actividades digitales hasta sectores en los que el teletrabajo es inviable por definición —comercio presencial, hostelería, construcción o producción industrial—. Esa composición sectorial limita la media agregada, incluso cuando determinados nichos muestran niveles elevados de trabajo remoto.

La implantación del teletrabajo en la AGE tiene efectos sobre la gestión de infraestructuras y costes operativos. La reducción de presencia física continuada permite optimizar el uso de edificios administrativos, ajustar consumos energéticos y reorganizar espacios de trabajo, aunque parte del coste se traslada al ámbito doméstico y los efectos sobre la productividad del trabajo a distancia siguen siendo motivo de debate entre los expertos.

Más funcionarios teletrabajando

Los informes de Función Pública muestran además una trayectoria ascendente sostenida desde 2023. Tras la fase de normalización posterior a la pandemia, la proporción de empleados públicos en remoto se ha estabilizado cerca del 50%, con variaciones estacionales moderadas pero sin retrocesos estructurales. El récord en número absoluto de funcionarios teletrabajando confirma que no se trata de un fenómeno puntual, sino de una consolidación operativa.

El contraste con el sector privado también puede observarse desde la óptica del mercado laboral cualificado. El informe de tendencias laborales de Robert Walters señala que el teletrabajo en la empresa privada se concentra principalmente en perfiles de alta cualificacióntecnología, consultoría, finanzas o servicios profesionales—, donde la digitalización facilita el trabajo remoto. En esos segmentos, la flexibilidad laboral funciona como herramienta de atracción de talento. Sin embargo, fuera de esos nichos, la adopción es limitada, lo que explica que la tasa global entre asalariados se mantenga en niveles moderados.

La estadística del INE añade otro matiz: aproximadamente la mitad de quienes teletrabajan lo hacen de forma habitual —la mayor parte de los días—, mientras el resto lo hace de manera ocasional. Esto confirma que el trabajo a distancia sigue siendo complementario en una parte de los asalariados, lejos de convertirse en la modalidad predominante del empleo privado.

Máximo histórico

En la Administración estatal, el teletrabajo se ha integrado como práctica extendida dentro de un modelo híbrido que combina presencialidad y remoto. En el conjunto de los asalariados, su implantación depende en gran medida de la estructura sectorial del empleo y del nivel de digitalización de los puestos. Bajo criterios estadísticos homogéneos, la diferencia es clara: el sector público estatal registra una tasa de teletrabajo muy superior a la media del mercado laboral.

Los datos más recientes sitúan a la AGE como uno de los principales focos de consolidación del trabajo remoto en España. El récord histórico de funcionarios en teletrabajo y la estabilidad del porcentaje en el 50% evidencian que el modelo híbrido forma parte del funcionamiento ordinario de la Administración, mientras el mercado laboral mantiene una adopción más contenida y segmentada.

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