El sector ve insuficientes las 15.000 viviendas de Sánchez y prevé siete años de ejecución
La previsión señala que en los próximos 15 años se crearán casi 3,7 millones de nuevos hogares, según el INE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | EP
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la creación del fondo soberano ‘España Crece’, un instrumento que movilizará 23.000 millones de euros para impulsar la construcción de hasta 15.000 viviendas al año, principalmente destinadas al alquiler asequible. El vehículo será gestionado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y combinará financiación pública y privada con el objetivo de ampliar la oferta residencial. Es el enésimo anuncio del Gobierno en los últimos años para intentar aumentar la oferta de vivienda.
El Ejecutivo defiende que la iniciativa permitirá reforzar la colaboración público-privada y evitar que la financiación sea un freno para el desarrollo de vivienda asequible. El sector inmobiliario y financiero recibe el anuncio con una mezcla de respaldo estratégico y escepticismo operativo. Fuentes del sector reconocen a este diario un cambio de enfoque, pero cuestionan su suficiencia y, sobre todo, su impacto a corto plazo.
La media de ejecución de vivienda de protección oficial por parte de los gobiernos «actualmente está en torno a los siete años de ejecución. Nos plantaremos en 2033, donde tendríamos las primeras 15.000 viviendas; eso está muy bien, aunque el problema lo tenemos ahora en 2026», señala Ricard Garriga, el cofundador de la Asociación Española de Brókeres Hipotecarios (AEBH) y CEO de Trioteca.
Cambio estructural, pero cifras limitadas
Desde pisos.com, su portavoz y director de estudios, Ferran Font, valora que por fin se planteen políticas de largo recorrido y se asuma que la solución pasa por integrar al sector privado. No obstante, advierte de que las cifras quedan lejos del tamaño del problema. «El Gobierno propone 15.000 viviendas anuales, pero el Banco de España sitúa el déficit estructural en 700.000 viviendas». Además, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en los próximos 15 años se crearán casi 3,7 millones de nuevos hogares, lo que podría ampliar aún más el desajuste.
«Inyectar 23.000 millones es valiente, pero el dinero por sí solo no levanta muros. Si no hay suelo ágil y seguridad jurídica, la brecha seguirá expulsando a ciudadanos del mercado», concluye Font. Según los cálculos que maneja el sector, en 2025 se terminaron en España alrededor de 140.000 viviendas, una cifra que no compensa la creación de nuevos hogares ni el déficit acumulado de años anteriores.
El tiempo juega en contra
Desde Trioteca, su CEO y cofundador, Ricard Garriga, considera que el plan es «muy ambicioso» en volumen financiero, pero advierte de que el principal cuello de botella no es únicamente el capital. Por su parte, desde Equito, su CEO y cofundador, Robin Decaux, insiste en que los efectos de un programa de este tipo no son inmediatos. «Requieren planificación urbana ágil, seguridad jurídica y coordinación entre administraciones», apunta el experto. En su opinión, movilizar inversión privada es clave, pero debe ir acompañado de estabilidad regulatoria y capacidad real de ejecución.
En conjunto, el sector interpreta España Crece como una señal positiva y un paso en la dirección correcta «si llega a realizarse», pero advierten de que «el volumen previsto es limitado frente al déficit acumulado» y que, entre trámites, suelo y falta de mano de obra, su efecto difícilmente aliviará la presión actual del mercado en el corto plazo.
Falta de mano de obra y capacidad productiva
A las dificultades administrativas para poder construir vivienda se suma otro factor estructural: la escasez de mano de obra en la construcción, tal y como ha publicado THE OBJECTIVE en diversas ocasiones. El envejecimiento de las plantillas, la falta de relevo generacional y la limitada capacidad productiva del sector podrían dificultar que el ritmo de nuevas promociones alcance los objetivos marcados, incluso contando con financiación suficiente. El sector constructor calcula un déficit de cerca de 700.000 trabajadores para hacer frente a la construcción de los planes de vivienda previstos.
Tanto promotores como analistas coinciden en que, sin un refuerzo del capital humano y una mejora en la industrialización del sector, el incremento de producción necesario para cubrir el déficit será difícil de sostener en el tiempo.
