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Economía

Miedo en el sector inmobiliario a que la crisis de Irán encarezca las hipotecas en España

Un posible aumento de los tipos por la inflación que puede generar el conflicto impactaría fuertemente en España

Miedo en el sector inmobiliario a que la crisis de Irán encarezca las hipotecas en España

Edificio en construcción.

La incertidumbre internacional se ha incrementado en el continente tras la reciente escalada de tensión en Irán, que ha vuelto a encender las alarmas en los mercados financieros y energéticos. Los analistas creen que, si el conflicto se prolonga, podría generar un efecto dominó en la economía global, con especial impacto en la inflación, los tipos de interés y, por extensión, las hipotecas en España y otros países europeos. «Europa es especialmente vulnerable si la escalada bélica se prolonga debido a la alta dependencia energética del exterior, el impacto directo en la economía sobre el encarecimiento del petróleo y la reaparición de presiones inflacionistas», explica José Manuel Corrales, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea a THE OBJECTIVE.

«La UE importa en torno al 97 % del petróleo y más del 80 % del gas que consume. Cualquier tensión sostenida eleva precios y costes de producción», añade el profesor. Irán, como productor estratégico de petróleo, se encuentra en un punto crítico de las rutas de suministro del Golfo Pérsico. Cualquier interrupción o aumento de la incertidumbre geopolítica, como está sucediendo, se traduce en subidas inmediatas del precio crudo, un componente clave de los índices de precios al consumo en Europa. El aumento del precio de la energía se va a trasladar rápidamente a los costes de transporte, producción y servicios, elevando la inflación general, que ya se mantiene por encima de los objetivos de muchos bancos centrales.

Reacción de los bancos centrales

Los expertos consultados por este diario explican que, si se alarga y crece la tensión durante las próximas semanas —algo que muchos analistas ya descuentan—, podría producirse un repunte sostenido de la inflación, lo que forzaría a los bancos centrales a subir los tipos de interés, con el objetivo de contener los precios. «En episodios recientes, más del 40 % de la inflación en algunos países estuvo explicada directa o indirectamente por la energía», explica Corrales. En un escenario prolongado, el riesgo no es solo inflación, sino estanflación suave: crecimiento débil, consumo contenido y costes elevados para empresas industriales, transporte y agroalimentación, añade el profesor. En España, el Banco Central Europeo ya ha señalado su vigilancia sobre la evolución del crudo y la situación geopolítica.

Este escenario tendría consecuencias directas para los consumidores: las hipotecas a tipo variable, que representan una proporción significativa del mercado español, verían un encarecimiento inmediato de las cuotas. Incluso las hipotecas a tipo fijo podrían ajustarse al alza en nuevas contrataciones, siguiendo la tendencia del euríbor y los costes de financiación. De hecho, según el profesor, España es uno de los países más sensibles a los movimientos del BCE por dos razones clave.

Encarecimiento de hipotecas

En primer lugar, por el peso de las hipotecas a tipo variable o mixto, aproximadamente seis de cada diez préstamos hipotecarios vivos. «Cada subida de un punto porcentual del euríbor puede suponer entre 70 y 120 euros más al mes para una hipoteca media, lo que reduce la renta disponible de los hogares, frena el consumo y aumenta el riesgo de morosidad entre las familias más endeudadas».

En segundo lugar, el impacto se extiende al conjunto de la economía. Un eventual encarecimiento del crédito afecta a las pymes, a la inversión y al sector de la construcción. Además, el Estado debe asumir mayores costes por su deuda pública, ya que cada punto adicional en los tipos implica miles de millones de euros más en intereses a medio plazo. En definitiva, según el profesor, una subida de tipos en este contexto «no sería neutra para España y tendría un impacto social y económico más intenso que en otros países» europeos con menor peso de la deuda privada a tipo variable.

El dilema del BCE

En este contexto de incertidumbre aún incipiente, el BCE se enfrenta a un dilema clásico. Si el encarecimiento del petróleo termina trasladándose a la inflación subyacente, afectando a salarios, servicios o alimentos, podría verse obligado a retrasar o incluso revertir las bajadas de tipos previstas. En cambio, si interpreta que se trata de un shock externo y temporal, optaría por mantener los tipos estables para no perjudicar aún más el crecimiento económico. «La evidencia empírica sugiere que un aumento sostenido del precio del petróleo suele añadir entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación de la eurozona», explica Corrales. Al mismo tiempo, el BCE mantiene como referencia un objetivo de inflación del 2% a medio plazo, procurando alcanzarlo sin provocar una recesión innecesaria.

Si finalmente el conflicto se alarga y se agrava, los hogares podrían enfrentarse a un incremento de costes mensuales, tanto por energía como por hipotecas, afectando la capacidad de consumo y, en última instancia, el crecimiento económico. Según concluyen los expertos, la tensión en Irán, aunque geográficamente distante, tiene un efecto inmediato sobre los precios de la energía, la inflación y los tipos de interés en Europa. Los expertos señalan que, de prolongarse la situación, los hogares con hipotecas y los consumidores en general serán los primeros en sentir los efectos de un conflicto que puede alterar la política monetaria y la economía doméstica de manera significativa.

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