The Objective
Economía

La tensión de Sánchez y Trump deja en vilo una inversión española de 40.000 millones

Distintas mega operaciones y otras menores están en peligro por las amenazas de EEUU de cortar las relaciones

La tensión de Sánchez y Trump deja en vilo una inversión española de 40.000 millones

Ilustración de Alejandra Svriz.

El conflicto entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, por el rechazo de España a brindarle apoyo en la guerra contra Irán ha puesto en peligro inversiones de empresas de nuestro país en la primera potencia mundial. Todavía no está claro si el mandatario norteamericano cumplirá con su amenaza de romper las relaciones comerciales o aplicar un embargo. Ni siquiera si sería legal o la fórmula elegida.

En la actualidad, la tensión entre ambos dirigentes ya ha llevado a la parada de una operación: la cooperativa de aceite Dcoop ha frenado su intención de hacerse con la totalidad de la estadounidense Pompeian por la incertidumbre existente. Según los datos recabados por THE OBJECTIVE, existen otras transacciones e inversiones en marcha de compañías nacionales allí, que siguen su curso, pero que podrían verse afectadas si Trump toma represalias, por un valor de al menos unos 40.000 millones de euros.

La más reciente es la anunciada por el Santander, que alcanzó un acuerdo para hacerse con Webster Bank por más de 10.000 millones para ser referente global de las finanzas. La presidenta del grupo cántabro, Ana Botín, no tardó en reaccionar a las advertencias realizadas por Trump y, horas más tarde, reclamó entendimiento entre ambos Gobiernos. Sin embargo, Sánchez ha rescatado el lema «No a la guerra», aumentando aún más el distanciamiento.

Otras operaciones que habían sido anunciadas y que están en vilo. ACS está llevando a cabo inversiones millonarias en centros de datos en Estados Unidos, junto a su socio BlackRock, para este negocio. Allí ha conseguido en los últimos años unos contratos por más de 7.000 millones. Entre estos destacan bases para OpenAI o Meta.

Otra de las empresas que se encuentra activa en Norteamérica es Ferrovial, que no solo está en búsqueda de ampliar sus negocios de aeropuertos, sino que también pretende ganar adjudicaciones para infraestructuras. A finales del año pasado presentó una propuesta para ampliar una autopista en Pensilvania con una inversión de unos 4.300 millones. Además, tiene otras concesiones logradas recientemente en otros estados.

Gestamp y Acerinox también destacan por sus posiciones en EEUU. Pero quizás la compañía española que más estaba apostando por este mercado es Iberdrola. En su nuevo plan estratégico, presentado el pasado septiembre, la energética se puso como objetivo destinar 16.000 millones al territorio presidido por Trump hasta 2028.

Todas estas operaciones suman casi 40.000 millones y son las importantes que están en peligro por las amenazas de Trump de romper las relaciones comerciales. Pero los efectos para nuestro país podrían ser muy superiores. Las compañías españolas exportan algo más de 16.700 millones. Y, aunque no hay nada claro sobre las decisiones que adoptaría Trump, podría afectar a las inversiones y a las exportaciones de sus sociedades aquí. Por ejemplo, Amazon tiene previsto ampliar en 18.000 millones de euros el fondo para proyectos en Aragón. En cuanto a las ventas de productos de empresas norteamericanas, alcanzó el año pasado los 30.000 millones, tras crecer un 7%.

La tensión entre Trump y Sánchez, lejos de atenuarse, se mantiene alta. El miércoles, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, afirmaba que ve «justificada» la «frustración» mostrada en la víspera por el presidente en relación con España ante la negativa del Gobierno a permitir el uso de las bases de Morón y Rota en el marco de la ofensiva contra Irán. Además, acusaba a «los españoles» de poner en peligro «vidas estadounidenses». Horas más tarde, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que el Gobierno de Sánchez «ha acordado cooperar con el Ejército estadounidense», algo que fue inmediatamente desmentido por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. En la tarde del jueves, el presidente norteamericano volvía a la carga y llamaba a los españoles «perdedores».

Las empresas y el Gobierno español confían en que la sangre no llegue al río y esperan que el escudo de la Unión Europea sirva para rebajar los ánimos, y que la administración de Washington no cumpla con la orden de cortar los vínculos económicos entre ambos países. Una relación que la presidenta del Santander sostenía que había sido «excelente durante siglos». Diferentes dirigentes comunitarios han salido en defensa de Sánchez. Bruselas ha indicado que actuará en caso de que se materialicen las amenazas.

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