Las empresas españolas minimizan el choque Sánchez-Trump y refuerzan planes en EEUU
Las compañías no prevén que el mandatario norteamericano ejecute un embargo comercial y lanzan nuevos proyectos

Ilustración de Ale Svriz
Las empresas españolas minimizan el choque librado en las últimas semanas entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Consideran que «la sangre no llegará al río» y que las amenazas de la Casa Blanca de «cortar las relaciones comerciales» se quedarán en meras advertencias.
Este es el escenario base que manejan sobre todo las grandes compañías con presencia en el país norteamericano y otras que tienen previsto mover sus intereses allí, de acuerdo con las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE, que recuerdan los señalamientos del año pasado del mandatario estadounidense contra el Ejecutivo de Sánchez por el bajo presupuesto en defensa, que llevaban aparejadas posibles represalias económicas.
En la última semana, dos firmas presentes en el IBEX 35 han anunciado planes de calado en EEUU, que solo serán posibles si Washington da su aprobación. Aunque todavía se está negociando y no está claro que finalmente se alcance un acuerdo, la cadena de perfumerías Puig ha anunciado conversaciones para explorar una fusión con el gigante neoyorquino The Estée Lauder Company. La también catalana Grifols ha informado que estudia sacar en Wall Street su filial norteamericana Biopharma y deshacerse de una participación minoritaria.
Inversiones cruzadas en juego
Estos movimientos se suceden después de las consecutivas amenazas de Trump de imponer un embargo comercial a España por el posicionamiento contrario de Sánchez sobre la guerra de Irán y su decisión de no permitir el uso de las bases militares de Rota y Morón para atacar al régimen de los ayatolás.
Con ello están en juego los más de 16.000 millones de inversión estadounidense en nuestro país y proyectos de empresas nacionales al otro lado del Atlántico por unos 40.000 millones. Una de las operaciones más relevantes es la anunciada por el Santander a principios de febrero, antes del choque entre los dirigentes políticos, un acuerdo para comprar Webster Bank y así convertirse en una entidad completamente global.
El Santander confía en la compra de Webster
Esta misma semana y en línea con la sensación que se tiene en el mundo empresarial, el consejero delegado del grupo cántabro, Héctor Grisi, descartó cualquier consecuencia negativa de la tensión entre Sánchez y Trump sobre la transacción. En un foro organizado por Expansión, el ejecutivo del Santander, aseguró que la operación seguirá el curso establecido.
«Hicimos nuestra tarea desde el principio; Webster es una operación que estuvimos analizando durante mucho tiempo y tuvimos mucha comunicación con todas las instancias del Gobierno de EEUU antes de lanzar la transacción […]. Es una operación amistosa en la que hemos venido trabajando con el consejo de Webster desde hace mucho tiempo y al mismo tiempo con las autoridades norteamericanas», indicó el número dos del banco español. Además, Grisi quiso añadir que «[han] sido bastante bienvenidos y el proceso va como lo [habían] previsto», además de remarcar que «no [han] percibido ninguna sensibilidad por parte del Gobierno americano a que adquiramos Webster».
Confían en una guerra de Irán corta
Las empresas españolas, en su conjunto, confían además en que la guerra de Irán no se alargue. De lo contrario, tendría consecuencias devastadoras para la economía. Por el momento, esperan que el conflicto termine en unas semanas y prevén, por tanto, un impacto limitado y temporal sobre el crecimiento y la inflación.
Hace unos días, otra de las multinacionales nacionales, BBVA, daba a entender que la batalla será corta y que el euríbor, disparado en las últimas semanas, volverá a caer con fuerza y cerrará el año en los niveles previos a la contienda. Este indicador es clave para anticipar los movimientos de los tipos de interés oficiales, que suben o bajan en función de la evolución de la inflación, principalmente.
El BCE está preocupado por la situación y los posibles efectos, por lo que ya ha señalado que actuará con contundencia para contener el IPC. El mercado viene anticipando que habrá un alza de las tasas a principios de verano. Algunos analistas y expertos auguran otra alza en 2026, aunque el consenso determina que todo dependerá de la extensión en el tiempo de la guerra. Trump, en la actualidad, se prepara para su fin y ha avanzado que mantiene negociaciones con Irán para darla por zanjada.
