The Objective
Economía

El sector de los seguros alerta del deterioro de la sanidad y el impacto del envejecimiento

Directivos y expertos analizaron el auge del seguro de salud y el impacto de la okupación en la vivienda

El sector asegurador afronta una transformación acelerada en un entorno marcado por la incertidumbre económica, el envejecimiento de la población y la presión creciente sobre los servicios públicos. Este cambio de ciclo centró el foro Horizonte Seguro: tranquilidad en tiempos de incertidumbre, celebrado en la Fundación Ortega-Marañón, en Madrid, que reunió a directivos, expertos y representantes del sector en un encuentro organizado por THE OBJECTIVE y patrocinado por HM Hospitales y Asisa.

La combinación de factores —desde los eventos climáticos extremos hasta la saturación de la sanidad— está redefiniendo el papel del seguro como herramienta de protección y previsión. En este contexto, las aseguradoras adaptan su modelo a nuevas demandas sociales en las que la salud, el ahorro a largo plazo y la protección patrimonial ganan peso frente a los riesgos tradicionales.

El debate evidenció un cambio de paradigma en todo el sistema. El seguro ya no solo actúa como cobertura ante imprevistos, sino como un pilar creciente en ámbitos en los que la capacidad de respuesta pública se tensiona, lo que obliga al sector a evolucionar hacia soluciones más personalizadas, eficientes y orientadas a cerrar la brecha de protección.

Mirenchu del Valle, presidenta de Unespa. | Víctor Ubiña

El horizonte del seguro

El foro Horizonte Seguro: tranquilidad en tiempos de incertidumbre arrancó con la intervención de Mirenchu del Valle, presidenta de Unespa, la asociación que agrupa a las empresas aseguradoras. Del Valle situó el debate en un contexto de cambio estructural, marcado por la incertidumbre internacional, el impacto de los conflictos en los precios de la energía y la creciente exposición a riesgos que afectan tanto a las economías como a los hogares.

Del Valle puso el foco en la acumulación de shocks en los últimos años, desde fenómenos climáticos extremos hasta tensiones inflacionarias, y recordó el impacto de la dana de Valencia, con 229 fallecidos y un coste para el sector asegurador de 5.000 millones de euros. A su juicio, estos episodios demuestran que los riesgos son cada vez más frecuentes e intensos, lo que obliga a reforzar los mecanismos de prevención, mitigación y protección.

En este escenario, defendió el papel del seguro como herramienta clave para mejorar la resiliencia económica y social. La presidenta de Unespa subrayó la necesidad de cerrar la brecha de protección en ámbitos como la salud, el ahorro o la dependencia, en un contexto además marcado por una esperanza de vida cada vez mayor, que presiona tanto el sistema sanitario como el de pensiones y obliga a repensar las coberturas a largo plazo.

Envejecimiento y cobertura de salud

La primera mesa del foro, centrada en el seguro de salud, puso sobre la mesa el cambio estructural que atraviesa el sistema sanitario español. La mesa, moderada por Lidia Ramírez, redactora de THE OBJECTIVE especializada en el sector sanitario, contó con la participación del doctor Enrique de Porres, consejero delegado de Asisa, y con el doctor Juan Abarca, presidente de HM Hospitales. Ambos coincidieron en que el crecimiento del seguro privado responde a una transformación de fondo y no a un fenómeno coyuntural.

El aumento de asegurados en salud, que ya supera los 12 millones en España, se explica en gran medida por las dificultades de acceso al sistema público. Los retrasos en el diagnóstico y las listas de espera están empujando a un número creciente de ciudadanos a contratar pólizas, incluso con coberturas limitadas, como vía para agilizar pruebas y acceder antes a una evaluación médica.

En este contexto, Abarca fue especialmente contundente al señalar que el deterioro del sistema público tras la pandemia ha sido «brusco» y ha afectado directamente a la capacidad de respuesta asistencial. El problema ya no es solo cuánto se tarda en tratar, sino que millones de personas ni siquiera saben qué les ocurre por la falta de diagnóstico, apuntó durante el debate.

La debilidad de la sanidad pública

Por su parte, De Porres introdujo un matiz relevante al advertir de que la situación actual tiene componentes excepcionales. A su juicio, la penetración del seguro privado —que ronda el 30% de la población— difícilmente sería sostenible en un escenario en el que la sanidad pública funcionara con normalidad, lo que sitúa el crecimiento del sector en una posición dependiente de las debilidades del sistema público.

Sin embargo, ambos coincidieron en que el modelo privado también afronta límites claros. La falta de profesionales sanitarios en determinadas especialidades y territorios empieza a generar tensiones similares a las del sistema público, lo que plantea dudas sobre su capacidad para absorber una demanda creciente en el medio plazo.

A ello se suma un desafío estructural de mayor alcance: el envejecimiento de la población. El modelo actual, basado en la tarificación del riesgo, dificulta la permanencia de los pacientes de mayor edad en el seguro privado. «No podemos permitirnos expulsar a los mayores del sistema; habrá que rediseñar las coberturas», advirtió Abarca, apuntando a la necesidad de adaptar el seguro a una sociedad cada vez más longeva.

Conflictividad laboral

El contexto de conflictividad en la sanidad pública también estuvo presente en la mesa. Enrique de Porres enmarcó las huelgas médicas dentro de un problema estructural del sistema que se arrastra desde hace décadas, marcado por la falta de reformas y la rigidez organizativa. Mientras tanto, Juan Abarca incidió en el deterioro del funcionamiento asistencial, especialmente en el acceso al diagnóstico, como uno de los factores que explican la creciente presión sobre el conjunto del sistema sanitario.

César Ayala, profesor del CEU San Pablo y partner de All Law Abogados, Rocío Regidor y Jorge Dolç, secretario general de AEV. | Víctor Ubiña

La segunda mesa, bajo el título Seguros Hogar: Riesgo, coste y responsabilidad, abordó la transformación del seguro de hogar en un contexto marcado por la inseguridad jurídica y el cambio en la naturaleza de los riesgos inmobiliarios. Moderada por Rocío Regidor, periodista de THE OBJECTIVE especializada en el sector inmobiliario, reunió a Jorge Dolç, secretario general de AEV, y a César Ayala, profesor del CEU San Pablo y partner de All Law Abogados.

El fenómeno de la okupación centró buena parte del debate, al introducir un riesgo que va más allá del daño material. Los ponentes subrayaron que el principal problema no es tanto la ocupación en sí, sino la dificultad para recuperar la vivienda en plazos razonables. Según explicó Dolç, el riesgo hoy no es solo que te ocupen una casa, sino que no puedas recuperarla durante meses o incluso años.

Adaptación al nuevo contexto

Esta situación está obligando a las aseguradoras a adaptar sus productos, incorporando nuevas garantías y servicios jurídicos. Ayala advirtió de que el seguro de hogar está evolucionando hacia un modelo más complejo, donde la cobertura legal adquiere un peso creciente. Apuntó que se está pasando de cubrir siniestros físicos a cubrir conflictos jurídicos, y eso cambia completamente el diseño del producto.

Además, los expertos advirtieron del impacto que estos nuevos riesgos tienen sobre el coste de las pólizas. La incertidumbre y la prolongación de los procesos legales elevan la exposición de las compañías, lo que termina trasladándose, al menos en parte, al precio final para el asegurado.

La mesa reflejó una tendencia clara: el seguro de hogar deja de ser un producto estático para convertirse en una herramienta dinámica, obligada a adaptarse a un entorno donde los riesgos ya no son solo materiales, sino también legales, sociales y económicos.

Pensiones y envejecimiento

La tercera mesa del foro, centrada en el seguro de vida y las pensiones, abordó uno de los principales desafíos estructurales de la economía española: el envejecimiento de la población y su impacto sobre el sistema de previsión. Moderada por Víctor Recacha, redactor de Economía en THE OBJECTIVE, contó con la participación de José Miguel García, director comercial de planes de pensiones de empleo e instituciones de Ibercaja, y Sergio Esteban Crespo, experto en desarrollo de negocio de vida de Mapfre Vida.

José Miguel García, director comercial de planes de pensiones de empleo e instituciones de Ibercaja. | Víctor Ubiña

Durante el debate, los ponentes coincidieron en que España parte de una posición de debilidad en ahorro a largo plazo, con niveles muy inferiores a los de otros países europeos. En este contexto, defendieron la necesidad de impulsar sistemas de previsión complementaria que permitan aliviar la presión sobre el sistema público de pensiones en las próximas décadas.

García puso el foco en el papel de los planes de empleo como herramienta clave para extender el ahorro entre los trabajadores. Además, apuntó que los modelos que funcionan son aquellos en los que el trabajador entra de forma automática en el sistema, porque eliminan barreras y permiten llegar a colectivos que de otra forma no ahorrarían.

Flexibilidad y accesibilidad

Por su parte, Crespo subrayó la importancia de adaptar los productos a una sociedad cada vez más longeva. A su juicio, el reto no es solo fomentar el ahorro, sino diseñar soluciones flexibles y accesibles que respondan a perfiles diversos. Señaló que el seguro de vida tiene que evolucionar para acompañar a un cliente que va a vivir más años y con necesidades distintas a las actuales.

La última intervención del foro corrió a cargo de Elena Jiménez de Andrade, presidenta del Consejo General de los Colegios de Mediadores de Seguros, que puso el foco en el papel de la mediación en un entorno cada vez más complejo para clientes y compañías. En un escenario marcado por la incertidumbre económica, los cambios regulatorios y la aparición de nuevos riesgos, defendió la importancia del mediador como figura clave para orientar al asegurado y adaptar las coberturas a sus necesidades reales.

Elena Jiménez de Andrade, presidenta del Consejo General de los Colegios de Mediadores de Seguros. | Víctor Ubiña

Jiménez de Andrade incidió en que el sector asegurador no solo afronta una transformación por el envejecimiento de la población, la presión sobre la sanidad o la evolución del ahorro, sino también por la necesidad de explicar mejor el valor del seguro en una sociedad que percibe más amenazas y exige respuestas más precisas. En ese contexto, la mediación gana peso como canal de proximidad, asesoramiento y confianza.

Adaptación al nuevo ciclo

Su intervención sirvió como cierre de una jornada en la que quedó patente que el seguro atraviesa una etapa de cambio profundo. Desde la salud hasta la vivienda, pasando por la previsión y la gestión del riesgo, el sector se ve obligado a adaptarse a un nuevo ciclo en el que la personalización, la anticipación y la capacidad de respuesta serán determinantes.

Álvaro Nieto, director de THE OBJECTIVE, durante la clausura del foro Horizonte Seguro: tranquilidad en tiempos de incertidumbre. | Víctor Ubiña

El director de THE OBJECTIVE, Álvaro Nieto, cerró el encuentro subrayando que el sector asegurador se encuentra en el centro de los grandes cambios globales. Desde la guerra en Ucrania hasta el impacto de la pandemia o la irrupción de la inteligencia artificial, los riesgos han cambiado de naturaleza y escala.

Nieto destacó que estos factores están redefiniendo la economía y obligan a todos los sectores, incluido el asegurador, a adaptarse a un entorno más volátil e incierto. En este contexto, el seguro deja de ser un instrumento accesorio para convertirse en una pieza clave en la gestión del riesgo.

Un encuentro clave

El director de THE OBJECTIVE resaltó la celebración de este tipo de encuentros —organizados por el propio medio y patrocinados por HM Hospitales y Asisa— como espacios necesarios para anticipar tendencias y aportar claridad en un momento de transformación.

Además, advirtió de que este nuevo escenario exige una mayor capacidad de anticipación por parte de empresas e instituciones. La gestión del riesgo, apuntó, dejará de ser reactiva para convertirse en un elemento estratégico, en el que la información, la tecnología y la capacidad de adaptación marcarán la diferencia.

Finalmente, señaló que la revolución tecnológica, con la inteligencia artificial como eje, junto a los cambios geopolíticos y las crisis recientes, marcarán el futuro del sector, que deberá combinar innovación, adaptación y cercanía al cliente para seguir siendo relevante.

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