El ahorro de las familias entra en barrena: cae su dinero en el banco por segundo mes consecutivo
Desde la vuelta de las vacaciones de agosto, los hogares han mermado su hucha en 3.000 millones

Monedas y billetes | EP
La capacidad de ahorro de las familias empieza a agotarse. El dinero que tienen los hogares en el banco se ha reducido por segundo mes consecutivo, algo no visto desde mediados de 2023, cuando los tipos de interés estaban en máximos y los ciudadanos amortizaban de manera anticipada hipotecas para rebajar las cuotas o cancelar esta carga.
Ahora, tras la bajada de las tasas oficiales, los españoles han mermado el esfuerzo que tienen que hacer para afrontar los pagos por los créditos para la adquisición de una vivienda, pero se encuentran con otras dificultades para aumentar la hucha que mantienen en las entidades financieras. Así lo reflejan las últimas estadísticas del Banco de España recabadas por THE OBJECTIVE, que ponen de manifiesto que el saldo en cuentas y depósitos a plazo han caído de nuevo en octubre. Ya en septiembre el importe descendió, debido a la temida cuesta posterior a las vacaciones de verano.
En dos meses, el dinero depositado en los bancos ha bajado en 3.000 millones. Con ello se rompe por completo la subida del ahorro que se estaba produciendo como consecuencia, en parte, de los menores compromisos por las cuotas de las hipotecas y otros créditos en el último año. De hecho, gracias a la mejora de las condiciones monetarias, los españoles han podido aumentar desde octubre de 2023 en 50.000 millones su saldo en los bancos, hasta 1,087 billones de euros.
La subida solo se detuvo de manera temporal en julio por el coste de las vacaciones. Pero este año los recursos que han destinado las familias al periodo estival han sido muy inferiores al de otros ejercicios, ya que el volumen de cuentas y depósitos apenas descendió. Esta situación ya anticipaba la prudencia de los hogares ante la inestabilidad política y económica y el mayor esfuerzo que tienen que hacer para costear los gastos cotidianos. La cesta de la compra no para de encarecerse y otros tantos servicios han subido sustancialmente, como los alquileres.
Fuentes financieras interpretan que el descenso continuado del ahorro obedece a la carestía de la vida, que coloca a muchas personas en una situación complicada. Además, cada vez es más recurrente solicitar un préstamo para poder sobrevivir y llegar a fin de mes. El problema, en muchas ocasiones, es que los bancos deniegan su concesión por los riesgos que entraña, debido a los bajos ingresos de los núcleos familiares.
Este periódico ha publicado que un informe elaborado por Funcas indica que las entidades han rechazado al 13% de la población algún tipo de producto financiero, con especial incidencia en los créditos personales y las tarjetas de crédito, aquellos que sirven abonar cualquier cosa. El documento subrayaba que el 43% de las familias vulnerables han visto vetada la contratación tanto de cuentas como de préstamos. Del total de denegaciones, más de un 70% tienen que ver con financiación, pero solo un 20% son hipotecas.
El documento remarca que «esta realidad sitúa a las personas de menos ingresos en situaciones de mayor dificultad, al no poder ver cubiertas sus necesidades de financiación, incluyendo la posibilidad de mejorar su situación habitacional con la adquisición de una vivienda». Y añade que la denegación de servicios financieros no se circunscribe al crédito, sino que se produce también en lo referido a productos básicos como pueden ser las tarjetas de débito (un 13% del total) o cuentas corrientes y cuentas de ahorro (un 10%).
«Una proporción importante de la población con menos ingresos vive dificultades incluso para acceder a herramientas fundamentales para la gestión diaria de recursos, pagar sus gastos y el ahorro. La alta proporción de denegaciones dificulta a este segmento la construcción de un historial financiero sólido, necesario para ampliar sus oportunidades económicas», subraya el informe, que agrega que, «por tanto, es necesario que las entidades adopten medidas que promuevan un acceso equitativo a los productos financieros, contribuyendo así a reducir las brechas de desigualdad económica».
A final de año, el ahorro previsiblemente crecerá, debido a las pagas extraordinarias de diciembre, pero mucho dinero se destinará a las Navidades y a la cuesta de enero, por lo que a principios del próximo ejercicio la hucha de las familias podría volver a caer si su capacidad económica no mejora hasta entonces.
