La familia Botín expande sus negocios con una ola de nuevas empresas en los últimos meses
Javier Morenés, hijo de la presidenta del Santander, emerge como inversor con la creación de un holding

Ana Botín Izquierda), junto a su hermano Emilio (derecha) y Javier (al fondo). | Europa Press
La familia Botín, ligada al Santander, ha ampliado sus negocios con un serial de nuevas empresas en los últimos meses. Diversos miembros de la saga de banqueros ha constituido sociedades con las que extender sus inversiones privadas. Según los datos recabados por THE OBJECTIVE, destaca en este sentido el movimiento realizado por uno de los hijos de la presidenta de banco, Ana Botín. Javier Morenés, alejado de los focos mediáticos, ha puesto en marcha su primera firma en nuestro país.
El vástago de la máxima responsable del Santander registró en noviembre 370 Holding, una compañía que tiene por objeto la actividad de holding de otras y la intermediación financiera y que tiene su domicilio social en uno de los inmuebles que alberga buena parte de las firmas que tiene su madre en las inmediaciones del Estadio Santiago Bernabéu en Madrid. Javier Morenés es socio único y cuenta como administradora a María Isabel Anguera, una de las gestoras de la fortuna familiar.
Este hijo de Ana Botín ha estado siempre fuera del ruedo mediático a diferencia de su primogénito, Felipe, que es un destacado inversor del ámbito inmobiliario. La mayor parte de su vida, de hecho, la ha pasado fuera de nuestras fronteras. De hecho, nació en Estado Unidos y su última residencia conocida estaba allí.
De la IA a los minerales raros
La creación de este holding se produjo al tiempo que la propia presidenta del Santander lanzaba una empresa para la investigación en inteligencia artificial (IA), además de un nuevo vehículo inversor que se inspira en un conocido videojuego, bajo la denominación de Telaris Lab y North Oak, tal y como publicó este medio.
Telaris Lab tiene por objeto social la investigación y el desarrollo de tecnologías y software de inteligencia artificial para impulsar la transformación digital de las organizaciones a través de soluciones totalmente integradas y personalizadas, además de la prestación de servicios de consultoría en este ámbito. En cuanto a North Oak, su actividad está centrada en la participación en otras empresas.
Estas dos compañías fueron registradas apenas meses después de que constituyera Geofimar, con el fin de desarrollar la extracción de minerales metálicos no férreos, una actividad que incluye la explotación de bauxita, cobre, plomo, zinc, estaño, manganeso, cromo, níquel, cobalto, molibdeno, tantalio y vanadio, además de oro, plata y platino.
Estos materiales no están en el listado de las tierras raras, pero algunos de ellos sí son considerados raros o estratégicos para la fabricación de productos que se han convertido en esenciales en todo el mundo y que pertenecen a los sectores de la electrónica, los móviles, los automóviles y la defensa.
Reconfiguración societaria de Emilio y Javier Botín
Al igual que Ana Botín, otro miembro de la familia, su hermano Emilio, ha decidido crear en diciembre cuatro sociedades, todas ellas vehículos de inversión y filiales de uno de sus holdings, Puente San Miguel. Esta empresa aglutina parte de las acciones que tiene del Santander (unos 7,8 millones de títulos en total) y forma parte del pacto de sindicación que tiene la saga para mantener su participación mínima en el banco. Además, dispone a título individual otros 9,04 millones de acciones de la entidad.
El movimiento de Emilio Botín podría tener como finalidad la distribución de dicha participación y se sucede a uno similar que ha realizado otro de sus hermanos, Javier Botín, que hace unos días informaba a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que había traspasado 13,1 millones de acciones del Santander de Agropecuaria El Castaño a Agropecuaria el Castaño Ibérica, ambas bajo su control. Esta última ha sido constituida recientemente.
La ampliación de negocios de familia coincide en un momento en que el Santander está viviendo un auténtico rally alcista en Bolsa. La cotización del banco ha subido en 2025 un 130% y esta semana ha superado los 150.000 millones de valor. La participación de la saga Botín, incluyendo la Fundación, supera el 1,24%, por lo que su importe roza los 1.900 millones de euros.
Ana Botín posee 34 millones de títulos del Santander, representativas del 0,23% del capital, que están valoradas en unos 340 millones de euros. El pasado marzo, ella, junto a buena parte de sus familiares, participó en Santander en la inauguración de la nueva Plaza Emilio Botín de la capital cántabra, que rinde homenaje a su padre.
