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Los bancos relanzan la guerra por las hipotecas pese a las alertas y bajan los tipos hasta un 2,4%

Algunas entidades habían advertido sobre las consecuencias de rebajar los precios al venderse préstamos a pérdida

Los bancos relanzan la guerra por las hipotecas pese a las alertas y bajan los tipos hasta un 2,4%

Sucursales de los principales bancos. | EFE

Los bancos han relanzado la guerra por las hipotecas tras una pequeña tregua de varios meses y pese a las advertencias de algunas entidades de que el mercado estaba siendo «irracional» por los precios ofrecidos. El sector ha vuelto a reducir los intereses que aplica en las nuevas operaciones hasta una media ligeramente superior al 2,4%.

Los últimos datos ponen de manifiesto que los bancos no están dispuestos a perder negocio en pleno boom de la vivienda, a pesar de que las alarmas se han encendido porque hay jugadores que estarían vendiendo este producto a pérdida. Las cifras recabadas por THE OBJECTIVE en el Banco de España, indican que el conjunto del sistema abarató en noviembre los créditos para la adquisición de pisos al 2,63% TAE —que incluyen todas las comisiones aparejadas a los contratos—. En las transacciones con plazos superiores a los 10 años de vencimiento (la inmensa mayoría), los tipos disminuyeron hasta el 2,43%.

Se da la circunstancia de que en las primeras semanas de noviembre, una decena de bancos decidió subir los intereses que fijan en el catálogo de hipotecas para poner fin a la irracionalidad. La estadística del supervisor, por tanto, apunta a que las entidades habrían sido más generosas en la negociación con los clientes para impedir que fueran a la competencia, forzando aún más la tensión que vive el mercado desde hace meses.

En agosto las entidades pusieron fin a los ajustes en los tipos y en octubre volvieron a hacerlo, por lo que todo anticipaba que la batalla se habría aminorado. Pero en noviembre volvieron a mermar los intereses, y lo hicieron con cierta intensidad. Además, lo hicieron en un momento de recuperación del euríbor ante el fin de las bajadas del precio oficial del dinero por parte del BCE. De media y en conjunto, las hipotecas descendieron desde el 2,67% previo, mientras que en las de plazos más largos, desde el 2,48%. Es decir, que estas mejoraron más.

La contratación de hipotecas prosiguió la senda positiva, que se reactivó tras la vuelta de las vacaciones. En noviembre, el volumen concedido para estos préstamos llegó a los 6.854 millones de euros, lo que supone un 14% más en el mismo del año anterior y el mayor importe en dicho mes desde 2007, cuando aún había burbuja inmobiliaria.

El sector confía en que la estabilización del euríbor y del precio oficial del dinero ayudará a contener las prácticas poco rigurosas que han llevado la irracionalidad al mercado. Además, espera que la demanda de vivienda se relaje este 2026 por la continua subida de los precios, con lo que la concesión de hipotecas podría perder cierto fuelle.

Asimismo, cree que se deberían frenar las ventas de hipotecas de alto riesgo, aquellas que cubren más del 80% del valor de la tasación. Estas se han disparado y ya representan más del 11%, casi el doble que hace apenas unos años. Una parte de ellas obedece a la línea de préstamos de avales lanzada por el Gobierno para favorecer la adquisición a los jóvenes, aunque el apetito por estas garantías públicas no está teniendo el alcance esperado y el Ejecutivo ha tenido que ampliar el periodo de vigencia.

El sector inmobiliario está siendo analizado con lupa por muchos expertos, que avisan del problema existente en la actualidad, con unos precios disparados y un acceso a la compra cada vez más problemático para los jóvenes. Algunas entidades subrayan los efectos negativos a medio plazo: si no se solucionan cuanto antes y se empiezan a construir muchos más pisos, España podría no poder absorber toda la inmigración que necesita para los próximos ejercicios. El sector financiero considera que la falta de edificación es la causa principal que lleva a la situación en la que se encuentra este segmento.

Los bancos están dispuestos a arrimar el hombro y conceder más a los promotores. Los préstamos para la construcción de viviendas ha dejado de ser un problema tras una limpieza exhaustiva. Los impagos relacionados con este segmento de actividad ha caído por debajo de los niveles anteriores al estallido de la burbuja de la primera década del siglo. Una mayor financiación para obra nueva quitaría presión en los precios y animaría a medio plazo la concesión de hipotecas.

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