Las plataformas financieras crecen un 40% en España en cinco años: ya operan 421
Pese a este auge, su participación en el segmento del crédito es todavía muy reducido

Fintech. | Europa Press
El universo fintech, que engloba a las plataformas financieras que operan por internet, no para de crecer en España. Los últimos datos indican que en cinco años, desde el estallido de la pandemia, han aumentado un 40%. El número alcanza las 421 empresas. Las cifras, recabadas por THE OBJECTIVE, en el Banco de España, incluyen diferentes modelos de compañías, desde aquellas que se dedican al crowdfunding–crowdlending, como La Bolsa Social y Urbanitae; hasta los denominados neobancos, como Trade Republic y Myinvestor.
En un análisis sobre este sector, el economista de Estabilidad Financiera y Política Macroprudencial del organismo supervisor, José Enrique Gutiérrez, sostiene que la expansión de las plataformas financieras «ha sido muy rápida». Pero, a su juicio, pese a esta irrupción, su impacto en el mercado del crédito sigue siendo reducido. Según los últimos datos, de 2023, el saldo de los préstamos de las fintech era de apenas 665 millones, es decir, el 0,1% del total concedido por el conjunto de las entidades.
Más influencia tienen estas firmas en los segmentos de depósitos o fondos de inversión, donde han puesto más el foco los bancos digitales. Entre junio de 2024 y junio de 2025, estas firmas han elevado en 15.333 millones de euros el saldo que administran, frente a los cerca de 8.500 millones del periodo precedente. Tras este impulso, del 20,2%, el volumen alcanza los 91.012 millones de euros.
Para el economista del Banco de España «la irrupción de las fintech podría beneficiarnos a todos como usuarios, a través de una mayor competencia y eficiencia y del acceso a nuevos productos financieros». «No obstante, su posible impacto sobre la estabilidad financiera es un tema importante para los supervisores».
«Aunque no existe evidencia internacional de que el sector suponga un riesgo para la estabilidad financiera en el corto plazo, su crecimiento sostenido y su potencial para incidir en líneas de negocio rentables del sector bancario tradicional —como el crédito y los depósitos minoristas— justifican un seguimiento de su evolución», agrega Gutiérrez.
Este divulgador explica que, por un lado, algunas teorías sugieren que una mayor competencia favorece la estabilidad financiera, especialmente a través de su impacto sobre los tipos de interés de los préstamos. La creciente presencia de empresas fintech, con su fuerte componente digital, permite a los prestatarios acceder a una oferta más amplia de servicios financieros, sin estar limitados por su ubicación geográfica. Con ello, indica, «si el resto de los términos contractuales son similares, esta mayor competencia podría conducir a una reducción en los tipos interés». Como resultado del menor pago por intereses, los préstamos podrían generar menos impagos, facilitando el cumplimiento de sus obligaciones financieras. De este modo, «las entidades financieras y el sistema en su conjunto ganan estabilidad», considera Gutiérrez.
Asimismo, destaca que diversos estudios documentan que el auge de las fintech ha impulsado la inclusión. En concreto, sectores tradicionalmente desatendidos por la banca convencional han encontrado una alternativa en el crédito concedido por estas plataformas. Además, remarca que también se ha observado un aumento en la colaboración entre bancos y estas firmas, «lo que evidencia que una vía efectiva para que estas amplíen su base de clientes es a través de estas alianzas estratégicas».
No obstante, argumenta que la experiencia de otros países muestra que los efectos de esta mayor competencia está teniendo aún efectos limitados sobre los márgenes de los bancos, «que mantienen ventajas difíciles de replicar». Con vistas al futuro, este economista, sugiere que será clave analizar la evolución de las plataformas financieras y sus consecuencias para la estabilidad, por si pueden influir en la rentabilidad bancaria mediante una presión a la baja sobre las comisiones y los ingresos en determinados segmentos, como los medios de pago.
Por el momento, a su entender, «no existe evidencia internacional concluyente que vincule esta expansión con cambios sustanciales en la estabilidad financiera, posiblemente por su tamaño aún reducido y su impacto limitado en los márgenes bancarios». «En España, su impacto sobre el mercado de crédito ha sido acotado y, en cualquier caso, el sector bancario lo afronta desde una posición financiera actualmente favorable».
