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El consejero mexicano de BBVA hace otra gran compra de acciones del banco por 5,4 millones

Carlos Salazar Lomelín adquiere casi 300.000 títulos de la entidad y desde la fallida opa ha invertido ya 10 millones

El consejero mexicano de BBVA hace otra gran compra de acciones del banco por 5,4 millones

El consejero mexicano de BBVA, Carlos Salazar Lomelín | Efe

El consejero mexicano de BBVA, Carlos Salazar Lomelín, ha asumido otra gran apuesta de acciones del banco, a la que ha destinado una inversión de unos 5,4 millones de euros. Las adquisiciones del consejero, que se sienta en el órgano rector del grupo vasco, se han materializado en los últimos días en diferentes divisas —euros, dólares y pesos— y ponen de manifiesto tanto el compromiso como la confianza en el futuro de la entidad.

Salazar Lomelín ha comprado casi 300.000 títulos de BBVA en diversas transacciones desde finales de enero y principios de marzo, coincidiendo ya con las tensiones financieras desatadas por la guerra de Irán, que en sus primeras sesiones produjo fuertes caídas en las cotizaciones, incluido el conglomerado con sede en Bilbao. Según los datos recopilados por THE OBJECTIVE, la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV) indica que es el miembro de la cúpula más activo en este tipo de operaciones.

Justo antes de conocerse el resultado fallido de la oferta pública de adquisición (opa) lanzada sobre el Sabadell, el mexicano llevó a cabo una adquisición incluso mayor que esta, por un valor de unos 5,6 millones. Por tanto, desde entonces ha desembolsado 10 millones de euros para reforzar su peso en BBVA.

Otros directivos venden títulos

Tras la opa, algunos miembros de la dirección vendieron títulos de la entidad. El primero de ellos, el jefe de ingeniería, Carlos Casas. Hace unos días, ejecutó un movimiento similar al de entonces, deshaciéndose de acciones por un importe de 586.000 euros. Otro de los directivos que redujo sus posiciones en BBVA tras el fracaso de la ofensiva por el Sabadell fue su responsable en México, Eduardo Osuna. En diciembre, con estas colocaciones se embolsó 2 millones de euros.

El consejero mexicano es miembro del órgano administrativo de BBVA desde 2020, aunque está ligado al grupo desde hace unos 20 años. Según los números publicados por el banco, Salazar Lomelín percibió una remuneración de 129.000 euros el año pasado, como el resto de vocales no ejecutivos. Además, por su asistencia a las reuniones de la franquicia de su país de origen cobró otros 171.000 euros y, como sus compañeros, también forma parte del plan de retribuciones en acciones que abona la entidad a su cúpula.

Su participación en la entidad ronda los 50 millones

Este empresario dispone de más títulos del banco que el presidente Carlos Torres y el consejero delegado Onur Genç. Dispone de una participación del 0,05% del capital, que canaliza de forma directa y a través de su sociedad Servicios Maravilla del Norte, y que a precios actuales supera los 50 millones de valor. El máximo responsable ostenta el 0,02% y su número dos el mismo porcentaje.

Salazar Lomelín cuenta con una larga trayectoria profesional. Entre 1973 y 2019 ocupó distintos puestos de responsabilidad en Fomento Económico Mexicano (Femsa), organización líder en el sector de bebidas y comercio minorista, donde llegó a ser director general. Además, ha sido presidente coordinador del Consejo Coordinador Empresarial (CCE). En la actualidad, ocupa asientos en consejos de otras empresas al margen de BBVA.

Pese al fracaso de la opa —a mediados de octubre—, BBVA ha continuado su senda alcista en el mercado —la entidad acumula una apreciación de alrededor de un 20%—, un alivio para sus responsables, que están en el foco de atención de los inversores, si bien en las últimas jornadas la cotización ha sufrido una fuerte corrección como consecuencia de la guerra de Irán, igual que el resto de bancos y buena parte de valores.

Torres y Genç, para defender sus sillones, lanzaron inmediatamente un plan de mejora de los dividendos con el fin de calmar los ánimos entre los inversores, plan que hasta la fecha parece estar dando sus frutos. Ambos confían plenamente en la evolución futura del grupo, a pesar de las incertidumbres actuales y algunos problemas del banco, como los desempeños en Turquía, su tercer gran mercado. En el país otomano se ha disparado la morosidad, las autoridades han abierto una investigación contra la filial por cuestiones de competencia y su contribución se está viendo lastrada por la hiperinflación.

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