BBVA descarta la catástrofe: ve el euríbor a final de año en los niveles previos a la guerra de Irán
El servicio de estudios del banco cree que este indicador que mide la evolución de los tipos cerrará 2026 en el 3,3%

Símbolo del euro frente al BCE. | EP
BBVA descarta graves consecuencias por la guerra de Irán y prevé que el euríbor, tras el repunte de las últimas tres semanas por el agravamiento del conflicto, empezará a caer y volverá a los niveles en los que cotizaba en los meses anteriores. El escenario que maneja el servicio de estudios de la entidad es que este indicador, que refleja los posibles movimientos del BCE sobre los tipos oficiales y es clave para el coste de los créditos, especialmente los variables, termine diciembre en el 2,3%, es decir, ligeramente por encima del mismo mes de 2025.
La estimación está recogida en un informe reciente de BBVA Research, al que ha accedido THE OBJECTIVE, en el que considera que las condiciones financieras seguirán siendo favorables para que los bancos puedan aumentar la concesión de préstamos, como las hipotecas o los destinados a la adquisición de bienes de consumo.
El euríbor ha experimentado una fuerte revalorización desde que se inició la guerra y ha pasado del 2,22% al 2,74% de este lunes por el temor a que el conflicto bélico se extienda en el tiempo y la inflación se desboque, generando un problema estructural en las economías de todo el mundo. El petróleo, el gas o los fertilizantes ya se han disparado, pero, tras las palabras de Donald Trump de hace unas horas de que las negociaciones con Irán están siendo positivas, volvieron a desplomarse.
Optimismo sobre los impactos
En el sector financiero y empresarial se tiene la convicción de que la contienda culminará más pronto que tarde. Pero también se advierte de que cuanto más se alargue, mayores serán los efectos, cuya cara más visible será la subida de todos los precios. Tal y como publicó este periódico, los mercados descuentan que el BCE empezará a subir los tipos de interés en verano —junio o julio—, cuando lleve a cabo el primer movimiento. No descarta otra alza, pero todo dependerá del tiempo que dure la contienda librada por EEUU e Israel contra el régimen de los ayatolás.
El precio oficial del dinero se situaría en el 2,25% tras esta subida estival. Es decir, que entraría dentro de las estimaciones de BBVA, que coloca al euríbor a finales de 2026 ligeramente por encima. Eso sí, para 2027, el banco que preside Carlos Torres es algo más pesimista, ya que pronostica que terminará dicho ejercicio en el 2,7%. Es decir, con un impulso de cierto calado, pero no estratosférico.
Gran diferencia con la invasión de Ucrania en 2022
El optimismo es mucho más intenso ahora que en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania. Entonces, la inflación se desmadró y el BCE tuvo que ejecutar la subida de tipos más importante. Una vez estuvieron controlados los precios, ajustó a la baja las tasas oficiales, hasta el 2% actual. Entonces, el euríbor sobrepasó el 4%.
Si estas previsiones se cumplen, las cuotas de las hipotecas variables —casi la mitad de las que hay suscritas en la actualidad— no supondrán un coste adicional de gran magnitud. Su encarecimiento podrá ser asumido por las familias. Tampoco los nuevos préstamos se verán sometidos a una gran apreciación por parte de los bancos.
El BCE, alertado con prudencia
Esta visión nada alarmista sobre las consecuencias de la guerra fue de alguna manera puesta de manifiesto por Torres en la junta de BBVA el viernes. El banquero expresó, además, su confianza en que el grupo resistirá los impactos debido a su diversificación y prometió a los inversores un aumento de la rentabilidad.
El BCE, de momento, espera a ver los acontecimientos, manteniendo el tono de prudencia para no anticiparse demasiado rápido. En la reunión de la semana pasada, mantuvo el precio oficial del dinero. Aun así, destacó en un comunicado que «la guerra en Oriente Próximo ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas», principalmente la revalorización de la energía.
El organismo anticipó, además, que si la guerra continúa y los problemas de suministro por el cierre de Ormuz se enquistan, la inflación de la zona euro escalará hasta el 3,5%, frente a la estimación anterior del 2,6%. Pero, para ello, la contienda bélica debería perdurar y BBVA fallar en su previsión sobre la situación. De darse este escenario más adverso, el euríbor escalaría por encima del 3% con claridad y el BCE tendría que mover con más intensidad las tasas.
