Las petroleras se unen a Trump para expulsar a China del mercado venezolano
Pekín había recibido un tercio de sus importaciones totales de petróleo de Irán, Rusia y Venezuela

Imagen de una cumbre entre delagaciones de China y Venezuela.
«Estados Unidos ha capturado a Nicolás Maduro para hacerse con el petróleo venezolano». Esta idea preconcebida, que se está extendiendo en algunos círculos de España, se considera «errónea» dentro del sector petrolero, que apunta a un conflicto más complejo con China. Las empresas de crudo asentadas en Venezuela se han alineado con la Administración de Donald Trump porque comparten con la Casa Blanca un mismo objetivo: la expulsión del país asiático del mercado venezolano.
Según fuentes conocedoras del sector petrolero consultadas por THE OBJECTIVE, Estados Unidos tenía dos opciones. Por un lado, que Venezuela vendiese su petróleo a China a cambio de obtener divisas y, por otro lado, que el petróleo lo gestionase la compañía norteamericana Chevron como contraprestación de la deuda de la petrolera estatal PDVSA con ellos, pero sin la entrada de divisas.
La Administración de Trump optó por esta última y por enviar un mensaje claro a China y Rusia —que no entren en Latinoamérica para comerciar petróleo y otras materias primas— y frenar el acceso directo de China al petróleo venezolano. El pasado lunes, The Wall Street Journal publicó que «China se había estado atiborrando de petróleo del mercado negro» y apuntó que, según los datos de Kpler, Pekín ha recibido un tercio de sus importaciones totales de petróleo de Irán, Rusia y Venezuela.
Además, y según Argus Media, China ahorró casi nueve dólares por barril en el petróleo venezolano entregado en noviembre, en comparación con lo que habría pagado por un crudo pesado equivalente procedente de Canadá. Ahora se espera que los cientos de miles de barriles diarios de crudo venezolano se deriven a las refinerías de Estados Unidos. Mientras tanto, el precio del Brent -el de referencia internacional en el mercado- cotiza en torno a los 62 dólares por barril, y desde que se capturó a Maduro (el pasado 3 de enero) apenas ha sufrido oscilaciones el precio.
Según fuentes del sector petrolero de España, han surgido movimientos comerciales en la zona tras la captura de Maduro por parte de EEUU y la nueva gestión del país norteamericano sobre el caribeño. «Están llegando muchas peticiones de productos procedentes del Caribe y Sudamérica. Es como si hubiera dejado de llegar producto a muchos sitios donde antes sí llegaba».
El pasado viernes, el presidente Trump recibió a las grandes petroleras. En esa reunión, muchas empresas cerraron filas con el mandatario norteamericano, que instó a todas ellas a invertir unos 100.000 millones de dólares (86.000 millones de euros) «de su propio dinero, no del Gobierno» para reactivar la producción en Venezuela. Trump invitó a China y Rusia a comprar todo el crudo venezolano gestionado por Washington «que necesiten» y defendió que su Administración tome control de las ventas de petróleo del país suramericano porque de lo contrario «Moscú y Pekín lo hubieran hecho primero».
España y Venezuela
Con este movimiento de geopolítica energética de EEUU, se espera que de nuevo vuelva a llegar el crudo venezolano a España. Según los datos oficiales de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), España lleva desde marzo de 2025 sin importar ni una tonelada de crudo venezolano. Ese año solo se recibieron 745.000 toneladas frente a los tres millones de 2024.
En cambio, y según los mismos datos de Cores, la importación de petróleo de EEUU fue de enero a octubre de 2024 de 8,6 millones de toneladas. Una cantidad sensiblemente superior a la de 2025, que hasta el pasado octubre (última fecha actualizada) fue de 7,7 millones de toneladas.
Estas exportaciones se traducen en términos económicos —teniendo en cuenta el precio medio del Brent, el número de barriles por tonelada (7,33 barriles por tonelada) y la conversión de divisas— en un descenso aproximado de 700 millones de euros. Así, durante los diez primeros meses de 2024, Estados Unidos —en ese momento bajo la Administración de Joe Biden— se embolsó 4.400 millones de euros, mientras que en lo que va de 2025 han logrado ventas por valor de 3.700 millones de euros, un 16% menos.
