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Energía

Dos expertos proponen instalar reactores nucleares flotantes en las Islas Canarias

La Universidad de las Hespérides lo plantea como una «alternativa limpia y permanente a los buques de fueloil»

Dos expertos proponen instalar reactores nucleares flotantes en las Islas Canarias

Gran Canaria. | Turismo de Gran Canaria

Una investigación del Centro Peter Huber, de la Universidad de las Hespérides propone solucionar los problemas de abastecimiento eléctrico de la isla de Gran Canaria con un reactor nuclear flotante como «alternativa limpia y permanente a los buques de fueloil».

El documento, elaborado por Manuel Fernández Ordóñez y Daniel Fernández Méndez señala que esta tecnología, ya operativa en otras regiones del mundo, superaría las limitaciones de la solución de emergencia adoptada por el Gobierno de Canarias. Así, aseguran que actualmente la isla «se enfrenta a una encrucijada energética histórica, con un sistema eléctrico que opera al límite y un déficit de potencia firme, estimado entre 120 y 140 MW», lo que podría derivar en un «cero energético» similar a los sufridos recientemente en el archipiélago.

Los expertos señalan que la energía nuclear marina no solo garantizaría el suministro eléctrico firme, sino que «blindaría la seguridad hídrica de la isla mediante la desalación masiva sin emisiones».

Aseguran que el Ejecutivo regional ha optado por la contratación de un powership fósil de 125 MW (clase Shark de Karpowership) que atracará en el puerto de Las Palmas. Sin embargo, subrayan que, aunque esta medida puede cubrir el déficit inmediato, al mismo tiempo «refuerza la dependencia de hidrocarburos, incrementa las emisiones en entornos urbanos densos y no ofrece una solución estructural a largo plazo».

Por ello, su propuesta destaca que Gran Canaria, al ser un sistema eléctrico aislado y no interconectado con la Península, carece de una red de respaldo externa. En este contexto, «la introducción de un reactor nuclear flotante ofrecería lo que el sistema más necesita, potencia firme. A diferencia de las renovables variables, un reactor nuclear puede generar electricidad las 24 horas del día, los siete días de la semana, con una disponibilidad que en modelos actuales supera el 94%», señalan.

Los autores citan como referente principal la planta rusa Akademik Lomonosov, que opera desde 2020 en el Ártico con dos reactores que generan 70 MW eléctricos. «No estamos hablando de una tecnología experimental, sino de una evolución de los reactores de agua ligera que llevan décadas operando de forma segura en buques militares y rompehielos», señalan. Una unidad de este tipo en el puerto de La Luz y de Palmas actuaría como una «columna vertebral”» de estabilidad para la red, facilitando incluso una mayor integración de energías renovables al aportar la inercia y los servicios auxiliares que hoy solo proveen las centrales térmicas contaminantes.

Uno de los argumentos más relevantes del documento es el impacto directo en la seguridad hídrica. Canarias es una de las regiones del mundo con mayor dependencia de la desalación, ya que el 80% del agua de consumo humano en el archipiélago proviene de estas plantas, cuyo funcionamiento consume entre el 10 y el 12% de toda la electricidad generada en las islas.

El documento indica que un solo reactor flotante de 70 MW, si se dedicara íntegramente a la desalación por ósmosis inversa, podría producir entre 280.000 y 420.000 m3/día de agua potable. “La seguridad hídrica de Gran Canaria está indisolublemente acoplada a su seguridad eléctrica”, puntualiza. La propuesta permitiría desalar agua de forma masiva sin emitir gases de efecto invernadero, utilizando incluso el calor residual del reactor para aumentar la eficiencia del proceso.

Los autores dedican un apartado a la seguridad, donde se explica que los reactores marinos modernos utilizan el principio de «defensa en profundidad», con múltiples barreras físicas y sistemas de seguridad pasivos. Además, la experiencia en entornos climáticos extremos, como el Ártico, demuestra la viabilidad técnica de operar estas plantas con los más altos estándares de seguridad.

Para evitar la complejidad de construir infraestructuras de residuos en suelo canario, la propuesta postula un modelo BOO (Build-Own-Operate) o «llave en mano». Bajo este esquema, el reactor pertenecería a un consorcio internacional especializado que se encargaría de suministrar el combustible, retirarlo y gestionar los residuos en su país de origen, liberando a las instituciones canarias de esa carga logística.

Aunque el documento se centra en Gran Canaria debido a su urgencia actual, las conclusiones son extensibles a otras islas. Lanzarote y Fuerteventura, que dependen casi por completo de la desalación para su suministro urbano, se perfilan como candidatas ideales para este tipo de soluciones combinadas de agua y energía. Incluso Tenerife podría estudiar esta opción a medio plazo dada su alta demanda.

«Esta tecnología no es una solución inmediata para el apagón de mañana, pero es una opción realista y madura que debe estar en el menú de soluciones para el medio plazo», concluye. Iniciar ahora los estudios técnicos y regulatorios evitaría que Canarias quede al margen de una tendencia que países como Rusia o China ya lideran, y que otros muchos ven como la clave para electrificar zonas aisladas y producir hidrógeno limpio.

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