El Gobierno se venga de Repsol por los elogios de Josu Jon Imaz a Donald Trump
La petrolera ha recibido dos golpes en una semana después de un gesto hacia la Casa Blanca que no gustó en Moncloa

El CEO de Repsol, Josu Jon Imaz. | EP
Los elogios de hace unas semanas del CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no sentaron bien en Moncloa. El consejero delegado de la petrolera española tuvo unas palabras de agradecimiento y mostró una clara sintonía con la estrategia de los norteamericanos en Venezuela, que le ha abierto las puertas de este mercado. Sin embargo, esta declaración ha tenido un efecto perverso para los intereses de la compañía en el mercado interno.
El pasado 1 de febrero se puso en marcha una medida del Ministerio de Hacienda que beneficiaba a Repsol, porque limitaba el mercado al por mayor de venta de combustible a ocho operadoras. Repsol estaba dentro de ese selecto grupo de empresas, que pasó a llamarse «las confiables». El resto de empresas, medio centenar de «no confiables», tendrían que asumir un coste financiero extra (avalar el 110% de las cuotas del IVA de los dos últimos meses) si querían vender a las gasolineras, lo que les empujaba a abandonar el negocio.
Sin embargo, el 4 de febrero, tan solo tres días después de ponerse en marcha, el Gobierno cambió de idea y aprobó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) una medida que rebaja los requisitos para ser un operador «confiable» en el sector de los hidrocarburos. Una realidad que abre de nuevo la oportunidad a decenas de empresas para competir con Repsol.
Un día antes, el 3 de febrero, la petrolera recibió una multa de 20,5 millones de euros por parte de la CNMC, que además prohibió a varias de sus empresas participar en contratos públicos. La sanción se había puesto en marcha años antes: entre el 28 de noviembre y el 2 de diciembre de 2022, el regulador llevó a cabo inspecciones en la sede de varios operadores. Esto coincidió con las duras críticas de Imaz al impuesto extraordinario que el Gobierno había aplicado a Repsol.
El consejero delegado de Repsol ha sido una de las voces más críticas con las políticas del Ejecutivo en los últimos años. Sus objeciones públicas se centraron en la estrategia verde del Ejecutivo y el impuesto extraordinario sobre las energéticas, y causaron continuos choques. Por ejemplo, a mediados de 2023, Imaz denunció que estaba entrando diésel ruso en España, lo que puso en un compromiso al Gobierno. A principios de 2024, la exministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, lo llamó «negacionista» del cambio climático. Unos meses antes, la empresa anunció que paralizaba su gran proyecto de hidrógeno verde en el País Vasco, si bien después revirtió la decisión. En los últimos meses la relación ha sido más estable.
Gunvor, fuera de la patronal petrolera
Paralelamente, la patronal petrolera AICE (antes llamada AOP) ha perdido a uno de sus seis socios este año. Se trata de Gunvor (con sede en Suiza), que llegó en septiembre de 2021 a la asociación. La patronal se queda con Repsol, Moeve (antes Cepsa), BP, Galp y Saras. La salida de Gunvor se produce tras un año de controversias. Estados Unidos acusó a Gunvor de estar alineada con los intereses de Rusia. Su consejero delegado, Torbjörn Törnqvist, dimitió el pasado diciembre y se nombró a un nuevo CEO procedente de EEUU llamado Gary Pedersen. Además, el Banco Santander retiró la financiación de sus operaciones.
En España, según el registro de la CNMC, Gunvor tiene aún varias empresas activas como operadores de hidrocarburos: Gunvor Internacional BV, Gunvor España SL y Gunvor Biodiésel Berantevilla SL. No obstante, y según publicó este medio hace unas semanas, han abandonado la actividad de los hidrocarburos. Otro episodio controvertido de Gunvor fue que su director general en España, José Enrique Alarcón, estuvo trabajando para la operadora Gaslow, la empresa conocida por ser la semilla del fraude de hidrocarburos.
Alarcón llegó a la operadora en 2021 tras ser subcontratado como consultor externo, y se puso al frente del departamento de compras hasta finales de ese año. La oficina de Gaslow se encontraba en el Paseo de la Castellana de Madrid y contaba con una decena de trabajadores. Alarcón desembarcó en la empresa después de la etapa de Isidoro Gutiérrez, acusado de ser el cabecilla de la trama. Según los atestados de la Guardia Civil, un testigo afirmó que, tras la llegada del actual director general de Gunvor, se observó un incremento «significativo» en relación con los pagos e ingresos.
