Repsol recorta su exposición patrimonial en Venezuela a 276 millones a cierre de 2025
Esta cifra supuso un descenso notable respecto a los 330 millones de euros que figuraban a mediados de ese año

El logotipo de Repsol se muestra en un camión cisterna en una gasolinera en Arriate (Málaga). | Jon Nazca (Reuters)
Repsol redujo su exposición patrimonial en Venezuela hasta los 276 millones de euros al cierre de 2025, según consta en su informe financiero anual. Esta cifra supuso un descenso notable respecto a los 330 millones de euros que figuraban a mediados de ese año y los 504 millones registrados a finales de 2024.
La pasada semana, Estados Unidos concedió a Repsol la autorización para reanudar sus operaciones y acometer nuevas inversiones en exploración y producción de hidrocarburos en el país caribeño. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) emitió las licencias generales 49 y 50 el 13 de febrero, en lo que representó el mayor avance en este sentido desde la captura de Nicolás Maduro y la intervención en Venezuela a principios de 2025. La licencia 49 permitió negociar y firmar contratos contingentes para nuevas inversiones en petróleo y gas, incluso con el Gobierno venezolano, PDVSA y sus entidades, aunque sujetos a autorizaciones adicionales. La licencia 50 autorizó operaciones en el sector petrolero y gasístico, incluyendo a Repsol, con ciertas condiciones como la prohibición de transacciones con buques bloqueados o entidades vinculadas a Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o China.
Esa exposición de 276 millones de euros incluía principalmente las cuentas a cobrar con PDVSA de Repsol Exploración, la financiación concedida a Petroquiriquire y las inversiones en Cardón IV y Petroquiriquire.
En total, como deuda pendiente de cobro —incluyendo intereses de mora totalmente provisionados—, Repsol mantenía cuentas comerciales con PDVSA por 3.603 millones de euros (con provisiones de 3.019 millones) y financiación otorgada por 947 millones (provisiones de 568 millones).
La compañía explicó que evaluaba continuamente la recuperabilidad de sus inversiones y el riesgo de crédito sobre las cuentas a cobrar con PDVSA. Para ello, utilizaba hipótesis y asunciones sobre planes de desarrollo de activos, cumplimiento de acuerdos y evolución del entorno, lo que implicaba juicios y estimaciones con alta incertidumbre. En el cálculo de la pérdida esperada se consideraron escenarios ponderados (moderado, significativo y severo), basados en información histórica de defaults soberanos y expectativas de la dirección. Dada la elevada incertidumbre en Venezuela, Repsol recurrió al contraste de un experto independiente para validar sus juicios.
En 2025, tras actualizar la valoración de inversiones por el método de la participación, financiación y cuentas por cobrar relacionadas con Venezuela, y revisar el perfil de riesgo de PDVSA y el entorno previsible, Repsol reconoció un deterioro en cuentas comerciales y financiación por 116 millones de euros en la cuenta de resultados. Además, registró una pérdida de 452 millones en el resultado de inversiones por el método de la participación (415 millones por cuentas comerciales y 37 millones por deterioro de inmovilizado material).
La producción de Repsol en Venezuela subió en 2025
En cuanto a la producción, la actividad neta media de Repsol en Venezuela subió en 2025 hasta los 71.300 barriles equivalentes de petróleo al día, por encima de los 67.000 barriles diarios de 2024.
Repsol lleva presente en Venezuela desde 1993, operando a través de participaciones en entidades de gas (Cardón IV y Quiriquire Gas) y empresas mixtas de crudo (Petroquiriquire y Petrocarabobo).
En su informe anual, el grupo dirigido por Josu Jon Imaz señaló que seguía de cerca la evolución política e institucional del país, manteniendo contactos directos con las administraciones estadounidense y venezolana. El objetivo era adaptar el alcance de sus actividades autorizadas, contribuir al desarrollo energético de Venezuela y cumplir estrictamente con la normativa internacional de sanciones.
A pesar de las nuevas licencias del 13 de febrero, Repsol precisó que se trataba de autorizaciones nuevas, no de una simple reactivación de las anteriores, por lo que no modificaron las hipótesis empleadas al cierre del ejercicio para evaluar la recuperabilidad de su exposición patrimonial en el país. Para concretar contratos, sería necesario someterlos a la ley y fuero de EE.UU., y negociar términos relevantes con el Gobierno venezolano o PDVSA, incluyendo plazos de hasta 180 días para adaptar modelos contractuales conforme a la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
