El sector energético critica los «trucos» de Red Eléctrica para mantener su monopolio
Fuentes autorizadas señalan que el gestor oculta capacidad para proyectos y que no cede la posición a las distribuidoras

La presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor. | EP
La situación de la red eléctrica ocupa las conversaciones de las principales voces autorizadas del sector energético. La red de distribución, controlada por las principales energéticas, está colapsada, con el 88,3% de sus nudos congestionados. En cuanto a la red de transporte (cuyos datos son menos transparentes), desde el sector energético critican los «trucos» del gestor de la red para no suministrar a nuevos proyectos pese a la «capacidad ociosa» en esta red.
«Hay posiciones (es decir, una barra equipada con interruptores, protecciones, entre otros) de Red Eléctrica que tienen 300 megavatios. Pero apenas existe demanda que consuma 300 megavatios y entonces llega un proyecto de 30 megavatios y cierra ese punto de conexión, quedándose ociosos 270 megavatios. Esto ha pasado en algunos concursos de la red. Lo lógico es que el distribuidor se conecte y se haga con la posición y esos 300 megavatios los distribuya», indican fuentes conocedoras del sector energético a THE OBJECTIVE.
Las mismas fuentes señalan que la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico establece que cuando hay más de un consumidor en un mismo punto, el suministrador de alta tensión tiene que ceder la posición a la red de distribución. Las fuentes cotejadas aseveran que es lo lógico, porque Red Eléctrica «es un transportista y no se puede convertir en un distribuidor de alta tensión». Además, hace unos años, había una práctica regulatoria, que se eliminó, que permitía que, si en una subestación de Red Eléctrica había capacidad, un promotor podía promover la construcción de una posición dentro de esa subestación para conectarse y tener suministro.
Dos enmiendas buscan cambiarlo
En el empresariado vasco, sin embargo, se observan con optimismo dos enmiendas presentadas por el Partido Nacionalista Vasco (PNV) a la Ley de Movilidad Sostenible, que fue aprobada el pasado año, con las que pueden alterar estos «trucos» de Red Eléctrica. En primer lugar, y según el texto, «a partir del 1 de octubre de 2025, cada cuatro meses, el operador del sistema remitirá a la Secretaría de Estado de Energía un informe que contendrá un listado de los nudos de la red de transporte donde sea posible introducir posiciones adicionales a las incluidas en el plan de desarrollo de la red de transporte al concurrir simultáneamente para cada uno de ellos bajo una serie de circunstancias».
Otra de las enmiendas aprobadas asegura que «en el plazo de diez meses, el Gobierno aprobará un real decreto que desarrolle un mecanismo para la alimentación de demandas firmes cuando se den una serie de circunstancias». Con esta medida se busca combatir la actual regulación vigente, que impide que más de un consumidor pueda conectarse directamente a una misma posición de demanda.
Fuentes del sector aseveran a este medio que «si desbloqueas esas medidas, aflorará mucha capacidad. Porque aún queda mucho para que se apruebe la planificación eléctrica —que anunció el Gobierno el pasado septiembre— y que se aprobará definitivamente en el último cuatrimestre de 2026». Fuentes del mercado afirman que los inversores no pueden estar esperando a que llegue la planificación a finales de este año y que las cosas no pueden ser tan «rígidas». Porque al final, señalan, «no hablamos de generación, sino de consumo. Es decir, de fábricas, por ejemplo, que necesitan ocho megavatios más para ampliar la instalación y se encuentran que no hay disponibilidad y entonces la multinacional decide mover esa inversión a otro país».
Cada vez hay más críticas en diversos círculos del sector energético sobre el papel de Red Eléctrica al frente de la red de transporte. Una gestión que creen que debería ser asumida por las eléctricas, como ocurre en otros países de nuestro entorno. En juego hay cientos de miles de viviendas, centros de datos, proyectos industriales… No obstante, las mismas fuentes remarcan que tampoco está habiendo una campaña por atraer demanda para conectarse.
Un ejemplo es el apetito inversor que existe por instalar centros de datos en España y que el Gobierno está enfriando a través de medidas verdes muy exigentes. En concreto, plantea convertir un código voluntario de eficiencia energética de la UE para estas instalaciones en una norma estricta y de obligatorio cumplimiento.
