The Objective
Macroeconomía

El 46% de los parados en España ya son de larga duración y el 60% son mujeres

USO denuncia que el SEPE sigue sin contabilizar en sus datos oficiales los fijos discontinuos inactivos

El 46% de los parados en España ya son de larga duración y el 60% son mujeres

Yolanda Díaz y Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. | EP

En España, el 45,9% de los parados registrados por los Servicios de Empleo ya se consideran de larga duración (es decir, que llevan más de 12 meses desempleados). Prácticamente la mitad de las personas que no trabajan se encuentran en estas condiciones. En el caso concreto de España, prácticamente uno de cada tres parados (31,4%) lleva más de dos años en esta situación.

El porcentaje en las mujeres es aún más preocupante, señala a THE OBJECTIVE la Unión Sindical Obrera (USO). Las trabajadoras que llevan más de un año registradas como paradas alcanzan el porcentaje del 49,8% del total de parados, con estas características de larga duración. José Luis Fernández Santillana, responsable del Gabinete de Estudios de USO explica que «una de cada dos mujeres que se encuentran en paro lleva más de un año registrada en el SEPE, y eso supone ocho puntos más que los hombres».

La cuestión es aún más lacerante, señala, porque «cuando este volumen de parados de larga duración [todos aquellos con más de dos años, dejando, por tanto, de percibir la prestación contributiva] nos debería llevar a replantear la intermediación laboral que realizan los Servicios Públicos de Empleo y cómo poner los medios para ser más eficientes en ayudar a la búsqueda y consecución de un puesto de trabajo». En su opinión, esto requiere «un necesario cambio en las políticas activas de empleo para mejorar la empleabilidad y dotar a estas personas de nuevas competencias y cualificaciones profesionales que les permitan incorporarse de nuevo al mundo del trabajo».

Según los datos del SEPE, al analizar la distribución de los parados en función de la edad y el sexo, el mayor número de ellos corresponde a los mayores de 59 años. Rebajando la edad hasta los 50, la cohorte alcanza el 47%. Del total registrado, las mujeres representan un 60%, 20 puntos más que los hombres, sin olvidar que sus pensiones son, en líneas generales, más bajas que las de los hombres y que el paro femenino español lidera el peor ranking de la UE. Las mujeres que están registradas en el SEPE y tienen más de 50 años representan el 28,55% del total. Esto significa que casi una de cada tres personas registradas como paradas es una mujer mayor de 50 años; 10 puntos más que los hombres.

Sin contar a los fijos discontinuos

En estos momentos, explica USO, que si del total de personas que se inscriben demandando empleo restamos aquellas que están ocupadas, podríamos tener el total de personas registradas que no están trabajando (es decir, que no tienen una ocupación, están desempleadas o simplemente están paradas).

Al finalizar el mes de diciembre de 2025, el total ascendió a 3.854.911. Esto supone que hay 1.446.241 parados (personas que no están trabajando) más que el dato oficial de «paro registrado». La USO añade que si se comparan «los datos de 2024 y los de 2025 [se ve] que, si bien el paro registrado habría disminuido en 152.048, lo cierto es que, el paro real [número de personas registradas en el SEPE y que no trabajan] se habría incrementado en 50.609».

Esta diferencia es debida a que en el denominado paro registrado no se contabilizan los fijos discontinuos inactivos, los que están afectados por un ERTE, los que tienen una disposición limitada para trabajar, los acogidos al subsidio especial agrario, los denominados otros no ocupados (en cursos de formación) y aquellos que demandan un empleo específico.

Tiempo parcial, pluriempleo, inactivos…

Todos ellos son los que en diciembre de 2025 suponían 1.418.248 personas registradas en los Servicios Públicos de Empleo y que no están trabajando. Fernández Santillana explica que el número de personas no paradas que contabiliza el SEPE en diciembre alcanza 1.893.134 y supone el 44% del total de personas registradas demandando empleo. De ahí que, explica: «nos tengamos que preguntar: ¿Qué ocupación tienen?, ¿son trabajos a tiempo parcial, segundas ocupaciones —pluriempleo—, están mal remuneradas, o simplemente son inactivos percibiendo la prestación o subsidio por desempleo? El dato es aplastante: estas prestaciones se han incrementado con respecto a 2024 en 64.175 personas».

La constatación empírica y sin cambios en el Ministerio de Trabajo en términos de transparencia es que los fijos discontinuos en su período de inactividad se encuentran en el grupo de «Demandantes de empleo con relación laboral», pero sigue sin indicarse exactamente, cuántos son, aunque —apunta José Luis Fernández Santillana— sí conocemos el número de los que están en un ERTE (Seguridad Social) y que se agrupan bajo ese epígrafe.

Paro registrado versus paro real

Para calcular el número de fijos discontinuos, USO resta al total de demandantes de empleo con relación laboral de aquellos que se encuentran en un ERTE. En diciembre, alcanzaron la cifra de 881.808, lo que supone un aumento del 8,32% respecto a 2024. En opinión de este sindicato, para una mayor precisión metodológica, la diferencia entre estos dos datos, paro registrado y paro real, o entre ocupados y no parados, nos debería llevar a definir claramente las situaciones de los demandantes de empleo, especialmente las de aquellos que no están ocupados o están inactivos.

Mientras tanto, si hay personas que no están trabajando y se inscriben en el SEPE para encontrar un empleo, y no se les considera como tales, es lógico que se quiera saber si se están poniendo los recursos necesarios para sacarles de esa situación. Y la solución es simple. Para evitar estas lagunas, hay que «modificar la orden ministerial de marzo de 1985 por la que se establecen criterios estadísticos para la medición del paro registrado y las modificaciones introducidas en mayo de 2005 de manera que: todos aquellos que demandan empleo y no tienen una ocupación se les considere parados (qué cosa tan simple de hacer)».

Dentro de ellos podrán establecerse clasificaciones: en formación, fijos discontinuos, inactivos, en ERTE, etc., «de manera que los datos de la EPA, Eurostat y el propio SEPE converjan». En definitiva, «que el denominado paro registrado empiece a coincidir con el paro real, y lo que es más importante, se pongan los medios para dejar ser los campeones de Europa en esta materia».

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