The Objective
Macroeconomía

La regularización añadirá afiliados y reducirá vacantes en una economía poco productiva

La concesión masiva de permisos de residencia a inmigrantes plantea ventajas e inconvenientes para el mercado laboral

La regularización añadirá afiliados y reducirá vacantes en una economía poco productiva

Trabajadores de la construcción en una imagen de archivo.

La regularización masiva de inmigrantes que el Gobierno ha empezado a tramitar permitiría conceder permisos de residencia a entre medio millón y 800.000 residentes extranjeros que carecen actualmente de papeles. La medida puede tener tanto efectos positivos como negativos en la economía: si bien la incorporación de esta población incrementará el número de afiliados en la Seguridad Social -lo cual reforzará a su vez las cotizaciones de un sistema de pensiones en crisis-, buena parte de los empleados extranjeros tienen puestos de baja cualificación, en un contexto en el que el mercado laboral español ya sufre un gran problema de escasa productividad.

Jordi Damià, profesor de Estrategia de Eada, advierte que la incorporación de un gran volumen de mano de obra extranjera traerá una mayor competencia entre trabajadores en el mercado laboral. «Uno de los grandes motivos para que la Unión Europea en su día fomentase la entrada de inmigrantes es que hicieron un cálculo de las necesidades de mano de obra ante la baja tasa de natalidad y la elevada tasa de envejecimiento», explica a THE OBJECTIVE el también docente de la Universidad de Barcelona, aunque subraya que el «problema» de este cálculo es que «no tuvo en cuenta el alto nivel de automatización».

Según su razonamiento, «si al cabo de un tiempo, un robot industrial hace que en vez de tres personas necesitemos dos, la expectativa de trabajadores necesarios es más alta de lo que realmente ha ocurrido y si esto se lleva a cabo, el gran problema que tendremos es que la tecnología avanza rápidamente, la IA es un ejemplo, y si incorporamos a mucha más gente, habrá una competencia muy alta por los puestos de trabajo en un país que no está aumentando su competitividad». «Es un problema», concluye.

Por su parte, Rafael Pampillón, catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo, señala que «la inmigración está siendo muy potente y por eso aumenta tanto el empleo inmigrante». «Puede haber médicos e ingenieros, pero en general el trabajador inmigrante baja la productividad», añade. Considera que «la regularización no va a cambiar estos datos, porque lo que hace es que esos trabajadores que estaban ilegales pasen a legales», de modo que «la afiliación va a aumentar», pero en encuestas como la de población activa (EPA) que elabora el INE, «un inmigrante te dirá que sí aunque no esté dado de alta».

«A un trabajador de Bolivia, Colombia o Venezuela no le avergüenza trabajar en una economía no regularizada, es más, incluso a lo mejor decir que trabaja es positivo aunque no esté dado de alta», afirma. Indica que «este año por primera vez vamos a llegar a los 50 millones de habitantes y con esta entrada de población, los mayores de 16 años han aumentado en el 2025 en medio millón de personas», un «crecimiento tremendo» si se tiene en cuenta que «la población española de 16 años y más ha crecido en 168.000  personas». Por todo ello, Pampillón observa que «crece el mercado laboral porque crece la población extranjera».

José Luis Fernández Santillana, secretario del Área Técnica de USO, destaca que, según los últimos datos del INE, «el número de extranjeros duplica a los nacionales» en la creación de empleo, lo cual atribuye a que «tenemos muchos puestos que los nacionales no cubren». Así, «necesitamos población extranjera para cubrir estos puestos que habitualmente son de baja cualificación, pero que existen y necesitamos, otra cosa es que se pongan los contratos necesarios para reducir la alarma social acerca de la delincuencia», que podría reducirse «si se regulariza y se dan permisos de residencia en condiciones» a personas que actualmente viven al margen del sistema.

Asimismo, el representante sindical apunta que «la gran mayoría son latinoamericanos, que no tienen un gran problema de integración» en comparación con los procedentes del norte de África, que son mucho menos numerosos. «Con la caída de natalidad que sufre España, o viene gente a trabajar o no habrá gente que trabaje», aunque considera que la entrada masiva de población extranjera «se podría hacer un poquito mejor», con cursos de formación laboral en lugar de jóvenes «hacinados» en centros de internamiento. Se muestra partidario de pulir «la letra pequeña» de la medida para modular los «efectos llamada» o la revisión de los antecedentes penales a la par que se atiende el «problema demográfico» del país.

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