The Objective
Macroeconomía

El empleo que más crece es de mala calidad y la industria ya pierde 400 trabajadores al día

El mercado laboral elimina 230.000 puestos de trabajo en tres meses pese al ‘récord’ de empleo

El empleo que más crece es de mala calidad y la industria ya pierde 400 trabajadores al día

Una fábrica de automóviles en una imagen de archivo. | EP

España genera empleo, pero de mala calidad. Los datos oficiales recogidos en la última encuesta de población activa (EPA) del INE reflejan un crecimiento de la población en el último trimestre de 2025. Un aumento que, sin embargo, está sustentado principalmente en el tirón de las Administraciones públicas frente al sector privado, y también en puestos precarios de muy corta duración. De hecho, aunque el saldo neto fue de 76.200 trabajadores más respecto al trimestre anterior, en este periodo entraron a la ocupación 1,35 millones de personas y salieron 1,39 millones, cifras que apuntan a que la gran mayoría de contratos duraron poco.

El paro ha presentado una evolución favorable a nivel interanual, con una reducción de 136.100 personas con respecto al ejercicio anterior. Este decrecimiento ha permitido alcanzar el nivel más bajo de 2008, aunque los datos no son comparables por la reforma laboral de 2021, que disparó los fijos discontinuos. Pese a la buena marcha del mercado laboral a lo largo de 2025, el último trimestre ha marcado una desaceleración y diversas señales de alarma, como la elevada rotación o la pérdida de 230.000 trabajadores que han pasado a ser inactivos —ni tienen empleo ni lo buscan— y, por tanto, dejan de figurar en la estadística.

Si el sector público y los contratos de baja calidad son los que han impulsado la creación de empleo en el último trimestre del año, la ocupación mejor retribuida ha protagonizado la tendencia contraria. El sector industrial, que desde hace años supera a la banca como el mejor pagado de media en España, ha experimentado la pérdida de 37.800 puestos de trabajo, unos 413 al día, consolidándose la sangría de fábricas y centros de producción que cierran o reducen su plantilla. El sector de los servicios es el que más empujó la ocupación, aportando 78.300 nuevos empleos, por delante de la agricultura (33.400) y la construcción (2.300). La población extranjera, que de forma mayoritaria opta a empleos menos cualificados, ha entrado con mayor fuerza que la nacional en los puestos de nueva creación.

En los sindicatos las interpretaciones han sido mixtas. CCOO ha celebrado el que considera un «buen año» para el empleo y las condiciones laborales, aunque todavía aprecia «elementos de precariedad a corregir». Por su parte, UGT ha reclamado «reformas estructurales necesarias para mejorar de manera sostenida la calidad del trabajo». USO ha manifestado que los datos muestran «claros y oscuros», ya que «ha bajado el paro y sube la ocupación, pero tenemos que ver la calidad de esos números».

«Todo el empleo generado en el cuarto trimestre de 2025 es prácticamente en el sector público y hay ciertas disfunciones», advierte José Luis Fernández Santillana, secretario del Área Técnica de USO. «Las tasas de paro no discriminan, hablan de ocupados, pero no dicen cuánto trabaja cada ocupado», explica a THE OBJECTIVE. Además, expresa preocupación por los «flujos de entrada y salida», la rotación y las jornadas parciales, ya que «entra aproximadamente un millón y medio de personas y sale otro millón y medio».

«En el último trimestre, la población inactiva aumenta en 230.000 personas y ese aumento de la población inactiva son ciudadanos que no están en el mercado laboral, donde solo están los parados y empleados», afirma Rafael Pampillón, catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo, que hace hincapié en que los «fijos discontinuos no aparecen como desempleados» y considera «impresionante» el «crecimiento brutal de los ocupados a tiempo parcial, de casi el 7%, en el cuarto trimestre». También destaca que «el empleo público crece en el cuarto trimestre y el privado se reduce», otra muestra de que, tras una tendencia general de crecimiento de empleo, se ocultan indicadores más inquietantes sobre la marcha del mercado laboral en España.

Otro dato que ensombrece el récord de empleo marcado en dicho periodo es que una gran parte del mismo «se crea en el ámbito de los servicios y hay una caída de la industria, que es la más pagada y la que tiene un empleo en teoría más estable», según Fernández Santillana, que alerta de que «nos va quedando poquita industria», algo «más que preocupante» porque este motor de ocupación «va gripado». El representante sindical recuerda que los fijos discontinuos oscilan entre los 750.000 y los 850.000 trabajadores, lo cual -si se añade a los ERTE y la «gente que querría trabajar, pero no puede por una baja o porque es universitario u otras historias»- significa que hay cerca de «un millón» de personas a tener en cuenta para conocer la dimensión real del desempleo. «No es para tirar los cohetes que tira el Gobierno», concluye.

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