La disparidad entre PIB y empleo reaviva las sospechas sobre la fiabilidad estadística del INE
Los datos de crecimiento económico y de ocupación del cuarto trimestre de 2025 generan dudas entre los economistas

Elena Manzanera, presidenta del INE, en una imagen de archivo. | EP
¿Son fiables los datos del Instituto Nacional de Estadística? Numerosos expertos siguen considerando al organismo como una fuente extremadamente rigurosa. Argumentan que todas las cifras que aporta están auditadas por Eurostat y que es de los organismos que más afina sus estimaciones por las escasas correcciones que se ve obligado a publicar. Sin embargo, cada vez más economistas alzan la voz para alertar de que las cifras se han vuelto menos precisas y comparables en los últimos años.
El último motivo de discordia ha sido la contabilidad nacional del último trimestre de 2025. En ella, el INE computa un acelerón de la economía en el último tramo del año que, para varios analistas, no se corresponde como cabría esperar con las cifras de la encuesta de población activa (EPA) difundida por el mismo organismo a principios de semana, y que reflejaban un crecimiento del empleo inferior al del resto de trimestres de un año por lo demás positivo en cuanto a la creación de ocupación.
«La EPA dice que el empleo crece muy poquito, gracias fundamentalmente a la Administración pública», indica a THE OBJECTIVE el economista José Ramón Riera, que se pregunta «cómo es posible que el crecimiento del valor agregado de la Administración Pública sea cero» en el recuento del PIB elaborado por el mismo organismo. «Dicen que en el cuarto trimestre el crecimiento económico ha sido del 0,8% y que el sector servicios, que supone el 75% de la economía, ha crecido un 0,8%, por tanto, el otro 25% debería crecer a un 0,8%».
Sin embargo, Riera constata que la agricultura y la industria han crecido por debajo de esta cifra, a un ritmo del 0,2% en ambos casos, algo que «no suena bien». Y asegura que «las exportaciones de bienes y servicios crecen un 0,8% respecto al trimestre anterior en términos reales, cuando sabemos que las exportaciones de bienes están estancadas». «¿Dónde está la fiabilidad de los datos estadísticos del INE?», insiste el experto, que recuerda que antes «las cosas cuadraban en el INE y no era clásico que se produjesen errores e inconsistencias tan brutales».
Otro economista, Clemente Polo, denuncia que «a Elena Manzanera la nombraron presidenta del INE con el mandato expreso de infravalorar la inflación y elevar el producto interior bruto». Manzanera Díaz relevó en 2022 a Juan Manuel Rodríguez Poo, y muchos no han olvidado las palabras de Nadia Calviño, presidenta del Banco Europeo de Inversiones, ex vicepresidenta primera del Gobierno (2021-2023) y exministra de Economía (2018-2023), cuando acusó a la institución de «graves errores de estimación del PIB». Esta incomodidad con las estadísticas oficiales ha dado alas a todo tipo de teorías sobre los verdaderos motivos del Gobierno para iniciar una nueva etapa en el organismo público.
Una de las posibles explicaciones para el ritmo superior del PIB comparado al de la creación de empleo podría ser un incremento de la productividad: en una sociedad cada vez más digitalizada y automatizada y ante el imparable ascenso de la inteligencia artificial, podría ocurrir que cada trabajador produjese más que antes. Sin embargo, lo extraño es la baja productividad de España en comparación con las grandes economías europeas, y los expertos consultados aseguran que no ha aumentado significativamente.
Rafael Pampillón, catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo, afirma que «lo preocupante es la baja productividad», dado que, teniendo en cuenta el ejercicio de 2025 completo, la evolución del PIB va en línea con la ocupación, sin que aumente la productividad aparente del trabajo. Sin embargo, detecta que «baja la productividad en el cuarto trimestre», ya que, teniendo en cuenta los datos desestacionalizados, el crecimiento del empleo y del PIB arrojan un ligero descenso en este parámetro.
En verano de 2025, la institución presidida por Manzanera emitió por primera vez un comunicado en el que nombraba a algunos de los economistas críticos con sus cálculos, como José Ramón Riera y Javier Santacruz, y les reprendía públicamente por sus posiciones. Los aludidos se mostraron sorprendidos por la actitud del INE, pero interpretaron este hecho inédito como una muestra del cambio de rumbo en el ente y se reafirmaron en su opinión, lamentando la tezanización del organismo.
