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Macroeconomía

Récord de bajas médicas por la saturación sanitaria, el descontrol y la salud mental

Las largas listas de espera en los centros de salud y el colapso de la Seguridad Social demoran la vuelta al trabajo

Récord de bajas médicas por la saturación sanitaria, el descontrol y la salud mental

Una consulta de atención primaria. | Generalitat de Cataluña

Las bajas médicas se han disparado en los últimos años, alcanzando un máximo histórico tras otro en cantidad, mientras su duración también se incrementa progresivamente. Cada día, cerca de 1,5 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo, el 80% por incapacidad temporal avalada por un facultativo. Muchas empresas ya identifican este como uno de sus principales problemas —un lastre de unos 129.000 millones para la economía—, pero no parece existir un único motivo que explique el auge de estos episodios que crecen año tras año.

Entre los factores que agravan esta situación se encuentran una saturación del sistema sanitario público que retrasa el diagnóstico y la vuelta al trabajo, los problemas en la gestión y control por parte de la Seguridad Social de este fenómeno creciente, el progresivo envejecimiento de la población activa y la mayor incidencia de los episodios de salud mental entre los trabajadores jóvenes. En la última década, casi se han triplicado las bajas laborales relacionadas con trastornos de salud mental, en un país que lidera el consumo de ansiolíticos a nivel mundial, en muchas ocasiones recetados en atención primaria por los médicos de familia ante las largas listas de espera en los servicios públicos de psiquiatría y psicología. Estas patologías figuran entre las que han protagonizado un mayor aumento en la duración de la baja.

Por lo general, las incapacidades temporales por contingencias comunes se han disparado un 60% hasta los 8,6 millones y su duración se ha prolongado un 15% en siete años, según ha alertado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que ha denunciado una «deficiencia estructural» en la gestión y control de este mecanismo. Fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones han señalado a la «saturación asistencial» de la sanidad pública como «factor crítico» y han admitido una «sobrecarga de trabajo» de la Inspección Médica del Instituto Nacional de la Seguridad Social. El asunto se ha llevado a la mesa del Diálogo Social para tratar de solucionar este desafío, que se suma a problemas del mercado laboral como la elevadísima rotación o el paulatino incremento de los costes laborales, fiscales y regulatorios, entre otros, a los que se enfrentan las compañías.

Ángela de Miguel, presidenta de Cepyme, asegura que «el absentismo laboral es de los problemas más importantes y en muchos sitios es el problema que más está preocupando a las empresas», ya que comporta «33.000 millones de euros en costes directos» para el Estado, que deja de recaudar, y para las empresas. «A esto hay que sumar el impacto organizativo, que está generando muchos problemas serios, ya que tenemos la tasa más alta de la Unión Europea», lamenta. Considera que existe «un problema importante de gestión» y sospecha que «es de lo que deriva el aumento».

Propone colaborar con las mutuas patronales para aligerar a la mitad los procesos, porque cuentan con muchos profesionales en ámbitos como la salud mental y la traumatología, y que la Seguridad Social lleve a cabo un mayor seguimiento de los casos. La representante empresarial cree que el problema principal reside en las situaciones minoritarias en que se encadenan «bajas de corta duración con diferentes tipologías» mientras que se ha registrado un «aumento significativo de las bajas entre menores de 35 años». «Hay que hacer un análisis sobre qué está pasando ahí porque no es normal».

José Luis Fernández Santillana, responsable del Gabinete de Estudios de USO, apunta que la problemática difiere de empresa a empresa y que «no toda ausencia al trabajo es absentismo en su sentido negativo». De hecho, señala que el fenómeno de las ausencias fraudulentas o injustificadas es minoritario y que las empresas ya tienen mecanismos para sancionarlo. Donde sí detecta un problema es en la «tardanza en realizarse pruebas diagnósticas». «Si te tienen que hacer una serie de pruebas para ver qué tienes y a veces se demora uno o dos meses, hasta que no tienes el resultado de la prueba no puedes volver a trabajar, y buena parte del absentismo es derivado de la tardanza diagnóstica».

«Que cada día dejen de ir a trabajar un millón de personas tiene un coste que no se ha cuantificado», alerta un alto ejecutivo a THE OBJECTIVE, que denuncia que «anteriormente estaba el freno de las mutuas; ahora simplemente no, y qué casualidad que ocurra en viernes, puentes y lunes», un escenario que tacha de «escandaloso». Y remacha: «No es políticamente correcto porque todos los trabajadores somos muy responsables, pero tenemos más de un millón de personas que se toman la baja cada día».

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