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Macroeconomía

Crisis de competitividad en España: los precios suben un 35% más que en la zona euro

La inflación subyacente repunta y ya se sitúa en su nivel más alto en el último año y medio

Crisis de competitividad en España: los precios suben un 35% más que en la zona euro

Contenedores de mercancías en el Puerto de Tarragona. | EP

Los precios en España han crecido un 35% más que la media de la eurozona en el último año. El indicador adelantado del IPC publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestra que la inflación se situó en febrero en el 2,3%, la misma cifra que en el mes anterior, mientras que la media europea de este indicador para enero, según Eurostat, ha sido significativamente más moderada (1,7%). Los mismos datos revelan que la inflación subyacente ha ascendido una décima hasta el 2,7%, la más alta en el último año y medio.

Según un informe de Caixabank Research y BPI Research, el dato de inflación de febrero ha sido superior al esperado, a pesar de la presión a la baja que han ejercido factores como la electricidad, mientras que otros, como los carburantes, han protagonizado un alza significativa. El indicador subyacente se ha acelerado después de un trimestre estable y ya se sitúa en su punto más alto desde agosto de 2024.

El hecho de que los productos y servicios españoles se encarezcan a un ritmo más rápido que la media del continente conlleva una pérdida de competitividad sostenida. Las empresas ven cómo su género se encarece más que en los países vecinos, de modo que cuesta más vender tanto en el mercado doméstico como en el exterior, frenando así la exportación de mercancías e impulsando a su vez las importaciones. De hecho, el aumento del número de consumidores es actualmente el único gran motor del producto interior bruto (PIB) de España, mientras que el sector exterior cada vez resta más al crecimiento económico.

«Al crecer a mayor ritmo que Francia, Alemania e Italia, demandamos más bienes y servicios del exterior, lo que se traduce en importar más», señala a THE OBJECTIVE Rafael Pampillón, catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo. «Por el contrario, ellos crecen menos, o incluso se estancan en algunos casos, por lo que nos compran menos y, en consecuencia, exportamos menos hacia esos mercados clave», añade. Según el experto, la situación resultante es que «nuestro mayor dinamismo impulsa las importaciones» debido a la mayor actividad interna, pero «frena las exportaciones netas hacia Europa, donde el crecimiento es más débil, lo que explica en parte también el desequilibrio comercial reciente».

«Al crecer a mayor ritmo que Francia, Alemania e Italia, demandamos más bienes y servicios del exterior, lo que se traduce en importar más», señala a THE OBJECTIVE Rafael Pampillón, catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo. «Por el contrario, ellos crecen menos, o incluso se estancan en algunos casos, por lo que nos compran menos y, en consecuencia, exportamos menos hacia esos mercados clave», añade. Según el experto, la situación resultante es que «nuestro mayor dinamismo impulsa las importaciones» debido a la mayor actividad interna, pero «frena las exportaciones netas hacia Europa, donde el crecimiento es más débil, lo que explica en parte también el desequilibrio comercial reciente».

El último Informe de Comercio Exterior del Ministerio de Economía indica que las exportaciones de España solo se incrementaron un 0,7% en 2025, mientras que en el conjunto de la Unión Europea el dinamismo es mayor, de un 2,4% de media. Entre los países que están logrando posicionarse mejor en cuanto al comercio exterior se encuentran Italia (3,3%) y Francia (2,3%). Incluso Alemania, más expuesta a la guerra de Ucrania e inmersa en turbulencias económicas, creció dos décimas más que España. Ya fuera del bloque comunitario, destacan los avances de países como Reino Unido (3,2%), China (6,1%) y Japón (3,1%).

Según BBVA Research, el peso de las exportaciones no turísticas en España se sitúa todavía en torno a seis puntos de PIB por debajo de la media de la UE, y varios economistas alertan de que, si bien las exportaciones de servicios aumentan a buen ritmo, las exportaciones de productos llevan estancadas desde el cierre de 2022. A los problemas de competitividad por el incremento de precios en España se suma el aumento de los costes laborales, que han ascendido un 7,8% en el último trimestre. Esta situación afecta especialmente a sectores exportadores como el industrial, donde se observa una paulatina reducción de empleo a pesar de que se trata de la actividad mejor remunerada del país y, tradicionalmente, la que ofrecía puestos más estables.

El menor dinamismo de España en cuanto a la balanza comercial, con un saldo neto cada vez más negativo —puesto que las exportaciones suben muy poco y las importaciones se disparan— sitúa al país en peor posición en comparación con la de los socios comunitarios. Sin embargo, tampoco Europa se encuentra en una situación boyante desde el punto de vista de la competitividad en comparación con otros mercados. Tras los compromisos para reducir la carga burocrática y las recomendaciones para ser una economía más competitiva recogidos en el Informe Draghi, se esperaba que el rearme pudiese servir para impulsar la industria y mejorar la competitividad, pero por ahora, estos cambios están todavía por materializarse.

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