The Objective
Macroeconomía

La crisis de Irán amenaza con aumentar el coste de los 1,7 billones de deuda pública en España

La tensión en los mercados financieros y la presión inflacionaria acaban repercutiendo sobre los intereses

La crisis de Irán amenaza con aumentar el coste de los 1,7 billones de deuda pública en España

Interior del Palacio de la Bolsa Española.

 El conflicto en Oriente Próximo tensiona los mercados financieros y empieza a generar presiones inflacionarias que impactarán también en Europa. Ambas circunstancias ejercen también presión al alza sobre el coste de la deuda, incluyendo los bonos públicos. Esta situación afecta especialmente a países endeudados como España: aunque hasta el momento las agencias internacionales de rating han valorado favorablemente a nuestro país, en tanto que el peso del pasivo sobre el producto interior bruto (PIB) se ha ido reduciendo por el rápido crecimiento económico, en términos absolutos el sector público ha aumentado en medio billón de euros sus obligaciones desde 2018.

En este contexto, la cantidad total de deuda de las Administraciones Públicas es elevada y asciende ya a 1,7 billones de euros, según el último recuento del Banco de España, correspondiente al cierre de 2025. Los crecientes costes asociados a la sanidad y las pensiones obligan a elevar el gasto público repetidamente, siendo insuficiente la recaudación en forma de impuestos —en máximos históricos—, de manera que no se espera que el déficit desaparezca. De hecho, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) prevé que el Estado gaste un 2,6% más de lo que ingresa en 2026.

Los expertos advierten de que los costes de financiación de esta elevada deuda son asumibles y relativamente bajos por ahora, pero que las mayores tensiones en los mercados financieros pueden encarecer significativamente la factura de los intereses, que ya es superior a los 40.000 millones de euros anuales. El Estado ya está empezando a pagar más por la deuda que coloca, y la última emisión de Letras del Tesoro Público fue la más cara desde marzo de 2025, superando el 2% de interés marginal tanto en los tramos de 6 y 12 meses, lo que refleja que los inversores exigen una mayor rentabilidad que antes por el mismo bono.

El Banco Central Europeo ha dado varias señales que indican que su criterio al respecto de la inestabilidad en Irán, con su consecuente impacto en el suministro energético y en la economía global al incrementarse el precio del petróleo, es que esta situación puede desencadenar efectos inflacionarios duraderos, lo que supone un cambio de narrativa en comparación con la invasión rusa de Ucrania, cuando se manifestó inicialmente que la escalada de precios sería transitoria. De elevar los tipos de interés, el BCE cargará sobre los Estados endeudados de la zona euro partidas crecientes asociadas a atender el pago de intereses a los bancos, fondos e inversores que suscriben estos instrumentos de renta fija.

Un directivo del sector energético destaca que el encarecimiento de los hidrocarburos ya está siendo significativo y que «va a notarse en pocos días» cómo afectará a la inflación y el consumo. «El cisne negro lo tenemos aquí y nos viene en poco tiempo», presagia. El barril de petróleo Brent roza los 80 dólares tras encarecerse más de un 30% desde enero al descontar los inversores algún tipo de disrupción en el suministro de combustible, y algunos análisis apuntan que podría no superar los 100 dólares si el conflicto termina pronto, aunque otros escenarios más pesimistas sitúan el precio futuro entre los 100 y los 130 dólares. El FMI calcula que un incremento del 10% en la cotización mundial del crudo equivale a un alza de la inflación de cerca de medio punto porcentual.

Aunque algunos analistas creen que un breve repunte de la inflación por el petróleo no obligaría al BCE a actuar y menos en la situación de debilidad de las economías francesa y alemana, fuentes financieras consultadas por THE OBJECTIVE pronostican una «escalada inflacionaria» y subrayan que «el objetivo fundacional del BCE no es el crecimiento económico, sino la estabilidad monetaria y, en un contexto de inflación, lo normal es que hagan políticas más restrictivas». «Llega en un mal momento para algunos países; a Francia y Alemania les va mal por la economía y a España le va mal por la deuda pública, debe pagar intereses y eso pesa sobre los presupuestos».

Los mercados están expectantes respecto a la evolución de la contienda bélica en Oriente Medio y también de otros puntos de conflicto que puedan surgir en los próximos meses tras unos meses geopolíticamente convulsos. A ello se añade la presión al alza sobre los precios que ejerce la guerra arancelaria a tres entre China, Europa y EEUU. Los inversores ven con cautela el arancel del 15% anunciado por Washington. En el caso de España, Donald Trump ha anunciado el corte de los flujos comerciales por el cambio de rumbo diplomático de Pedro Sánchez, que ha optado por un choque frontal con el aliado atlántico. Está por ver si esta amenaza se cumple y de qué modo, pero la restricción del comercio exterior, tanto total como en forma de barreras arancelarias, incrementa los precios que pagan los consumidores en comparación con el libre comercio, lo cual supone un peso añadido sobre la inflación que indirectamente puede conducir a una subida de tipos o agitar aún más los mercados desencadenando mayores costes financieros.

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