Las mujeres representan el 47% del empleo, pero sufren el 60% del paro
Las trabajadoras absorben la subida de la desocupación y hay desigualdad tanto en la pobreza como en la alta dirección

Mujeres trabajadoras en una imagen de archivo. | EP
El 60% de las personas en situación de desempleo en España son mujeres, a pesar de que representan el 47% de los ocupados activos. El paro femenino ha aumentado hasta los 1,47 millones de personas, de un total de 2,44 millones de parados registrados, después de que las desempleadas aumentaran en 4.130 trabajadoras, un 0,3% más, en febrero respecto al mes anterior, frente al ligero descenso del 0,1% entre los hombres. El desempleo masculino neto decreció en 556 personas, según los últimos datos oficiales de afiliación a la Seguridad Social y de beneficiarios de los Servicios Públicos de Empleo.
«El paro ha bajado entre los hombres y toda la subida registrada en el paro han sido mujeres: las que han accedido al desempleo son muchas más que los varones», explica a THE OBJECTIVE José Luis Fernández Santillana, director del Gabinete de Estudios de la Unión Sindical Obrera (USO). «El 60% de los parados son mujeres y no parece que esto mejore mes tras mes», asegura el representante sindical, que alerta de la «precariedad», reflejada también en que «la contratación a tiempo parcial recae especialmente sobre las mujeres».
«El 65% son mujeres, mientras que los hombres hacen fundamentalmente trabajos a jornada completa, la brecha salarial tiene que ver sobre todo con eso», subraya Fernández Santillana. De hecho, las mujeres y los trabajadores de hasta 25 años son los únicos grupos de población que han registrado un ascenso neto en el paro en el último periodo que recogen los datos oficiales.
Otros sindicatos también han denunciado esta situación. UGT ha destacado «la persistente desigualdad laboral» y ha reclamado medidas específicas para combatir el paro femenino y juvenil. CCOO ha manifestado que «la precariedad y el desempleo siguen teniendo rostro femenino», y CSIF ha afirmado que «los derechos reconocidos por ley deben convertirse en derechos efectivos» y ha reclamado reformas estructurales para corregir las diferencias existentes en el mercado laboral.
También Asempleo ha advertido que la «brecha» observada en el desempleo masculino y femenino «exige respuestas concretas y sostenidas en el tiempo». De igual modo, la patronal española de las empresas de empleo temporal (ETT) y agencias de empleo ha incidido en que el número total de desempleados, situado en 2,4 millones de personas, «sigue siendo una cifra estructuralmente elevada para nuestra economía».
Aun así, USO calcula que los parados reales ascienden a 3,96 millones de personas, teniendo en cuenta que hay 11.658 afectados por ERTE, 900.000 fijos discontinuos inactivos, 2,4 millones de parados registrados, 399.815 personas con disposición limitada y otros 191.829 no ocupados. Esto situaría la tasa real de paro en un elevadísimo 16%.
Las desigualdades llegan hasta la alta dirección
La desigualdad de género registrada en el conjunto del mercado laboral está también presente en los escalones corporativos más elevados, tal y como reflejan sendos informes presentados esta semana por ICSA y EADA, y Atrevia e IESE, respectivamente. Según estos datos, la diferencia retributiva entre los empleados, hombres y mujeres, es del 9,8%, pero asciende al 10,5% en el caso de los mandos intermedios y al 13% en la alta dirección. Además, la presencia femenina se reduce del 46,4% en las posiciones base al 18,6% en los mandos superiores. En las grandes cotizadas del IBEX, las mujeres tienen un 37,7% de representación en los consejos y del 23,6% en la alta dirección.
Por su parte, la Sociedad Española de Directivos de la Salud ha lamentado que solo tres de cada diez gerentes en el sector sean mujeres, exactamente el mismo desequilibrio que se producía hace siete años, por lo que ha exigido pasar de la concienciación a la acción. Los datos de esta asociación muestran que de los 438 profesionales que ocupan el cargo de gerente, solo 135 son mujeres, lo que supone un 30,8% del total.
La desigualdad también es evidente en las capas más empobrecidas de la población. Cáritas ha señalado la dificultad de las mujeres para poder mantener una vida estable, un empleo compatible con los cuidados y el acceso a una regularidad administrativa que les permita salir de la pobreza. La organización ha recordado que casi cuatro de cada diez hogares sustentados por mujeres están en exclusión social, casi el doble de los encabezados por hombres, y que en los distintos programas de Cáritas, las mujeres representan el 65% de las personas atendidas, con una predominancia de las mayores de 45 años, con estudios básicos y, cada vez más, mujeres inmigrantes.
