El Banco de España alerta de que la inflación puede llegar al 5,9% en 2027 si sigue la guerra
El organismo que dirige José Luis Escrivá ha elevado una décima, al 2,3%, su previsión de PIB para 2026

El Gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá | Archivo
La economía española resiste el embate geopolítico a corto plazo, pero el horizonte macroeconómico se oscurece. El Banco de España, en sus proyecciones del primer trimestre publicadas este viernes, ha dibujado un escenario marcado por una incertidumbre «especialmente elevada». Aunque la institución que gobierna José Luis Escrivá ha revisado al alza el crecimiento del PIB para 2026, el verdadero foco de preocupación reside en la evolución de los precios. El conflicto en Oriente Próximo amenaza con enquistar la inflación, que podría dispararse hasta rozar el 6% si la contienda se alarga e intensifica.
El peor escenario: un shock energético severo
El Banco de España no oculta su inquietud por la volatilidad de los mercados energéticos. En su cuadro macroeconómico central, el organismo asume que la inflación media cerrará 2026 en el 3% (nueve décimas más de lo previsto en diciembre) y se situará en el 2,5% en 2027. Este repunte en la segunda mitad del presente ejercicio estará fuertemente condicionado por la reversión de las rebajas fiscales a la energía aprobadas por el Gobierno.
Sin embargo, los técnicos de la calle Alcalá han modelizado un escenario alternativo severo ante un hipotético agravamiento de la guerra. Si el conflicto genera una disrupción profunda y duradera en la cadena de producción y dispara los precios del petróleo y la electricidad, el impacto sobre el bolsillo de los ciudadanos será drástico: la inflación escalaría hasta el 5,9% este mismo año y se mantendría en un doloroso 3,2% en 2027. En este supuesto adverso, el crecimiento económico pagaría un alto peaje, desplomándose al 1,9% y al 1,1%, respectivamente.
Crecimiento dopado por el impulso fiscal
Excluyendo los escenarios de estrés, la fotografía actual muestra una economía sorprendentemente dinámica. El PIB crecerá un 2,3% en 2026, una décima más que en la anterior estimación. Este avance, no obstante, esconde un pulso entre dos fuerzas opuestas:
- El lastre de la guerra: El conflicto resta 0,4 puntos porcentuales al crecimiento.
- El salvavidas público: las medidas de estímulo y el impulso fiscal del Ejecutivo compensan casi en su totalidad ese agujero, aportando 0,3 puntos.
Sin el estallido bélico, el PIB español habría escalado hasta el 2,4%. Sin embargo, este efecto ‘dopaje’ tiene fecha de caducidad. Para 2027, el agotamiento de las medidas de choque y el deterioro del entorno internacional provocarán un frenazo económico, rebajando el crecimiento al 1,7% (dos décimas peor de lo augurado hace tres meses).
Tensión laboral y el toque de atención de Bruselas
Este enfriamiento a medio plazo ya se atisba en el mercado de trabajo. El ritmo de creación de empleo perderá fuelle, pasando de tasas del 2,7% en 2025 al 2,2% este año y a un modesto 1,3% en 2027. Pese a ello, la tasa de paro logrará perforar la barrera psicológica de los dos dígitos, situándose en el 9,9% al cierre de 2026. La otra cara de la moneda es el tensionamiento de los salarios: la falta de mano de obra en ciertos sectores y el golpe inflacionario empujarán las remuneraciones al alza (un 4,1% este año), presionando los costes empresariales.
El último gran aviso del supervisor va dirigido a las arcas públicas. Las ayudas fiscales mantendrán el déficit anclado en el 2,3% durante este año y el próximo, limitando el saneamiento de las cuentas pese a la buena marcha de la recaudación. Ante esto, el Banco de España lanza una advertencia clara sobre los compromisos con Bruselas: existe un riesgo evidente de que el crecimiento del gasto público supere los límites pactados con la Unión Europea, una desviación que dinamitaría el margen de flexibilidad de las nuevas reglas fiscales comunitarias a partir de 2026 y 2027.
